2 de December de 2009 00:00

Desesperación por la falta de agua

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Redacción Sierra Centro

La tierra cubre completamente las botas de caucho de Segundo Melena. Sus pisadas dejan profundas huellas en su chacra, que hoy está seca. “Hace seis meses que no llueve y la tierra está hecha arena. Hemos perdido todo lo que sembramos”, comenta.

Melena vive junto a su esposa María Bulla, en la parroquia Valparaíso del cantón Guano, a 25 km al sur de Riobamba. Tienen 10 hijos. “Todos se fueron a buscar trabajo en la ciudad. Vivimos solos. Mientras no llueva no podemos hacer nada. No tenemos qué comer”, dice el agricultor.



Los perjudicados
En Guano habitan 38 000 personas, de las cuales el 44,51% se dedica a la agricultura y a la ganadería. El resto a la confección de artesanías en cuero y a elaborar alfombras. 
Según el Ministerio de Agricultura de Chimborazo, uno de los principales problemas del sector, que se agudiza con la falta de lluvias, es la deforestación y el monocultivo. En los últimos años, no se impulsó un plan de forestación en la zona.
En los dos últimos meses, las tierras están abandonadas.
Las mujeres se han quedado cuidando las casas, mientras los hombres junto con sus hijos salieron a trabajar en albañilería  en Ambato, Riobamba, Guayaquil, Cuenca y otras ciudades.En 2 hectáreas de terreno cultivó haba, maíz, papas, chocho y, últimamente, quinua. Sin embargo, este año perdió casi todo. Lo único que quedó en el terreno arenoso fue el cultivo de papa.

Melena alquiló maquinaria para preparar la tierra y contrató obreros, pensando que retornarán las lluvias en noviembre. Gastó USD 900 en semilla y en abono, USD 1 200. Todo se perdió. “No sé qué hacer. Estoy desesperado porque no llueve. Taita Dios nos está castigando”.

Melena afirma  que no tiene dinero para preparar el desayuno, el almuerzo y la merienda. En estos días come sopa de avena con papa, una vez en el día. No tiene para más. Su esposa María dice que no reciben ayuda de nadie.

Desde hace más de dos meses que están pidiendo un préstamo al Banco Nacional de Fomento (BNF). “No dan nada. Nos hacen ir casi todas las semanas y piden que regresemos otro día. Nosotros debemos caminar más de una hora para coger un bus a Riobamba. Ellos no consideran que nos estamos muriendo de hambre y ya pensamos en salir a mendigar”.

Guano es una de las zonas más afectadas por la falta de lluvias en la provincia del Chimborazo.  Cientos de hectáreas desérticas son ahora parte de su paraje. Según Marcelo Rodas, director del Área de Desarrollo del Ministerio de Agricultura, en Guano hay 1 000 hectáreas afectadas.

Otras 600 están totalmente  perdidas. Los cultivos de habas, chochos, papa, maí y arveja son los más afectados. “Si no llueve en los próximos 15 días, la producción se perderá y la gente se quedará con deudas”, señala Rodas. 

Aparte de Guano, en los cantones de Alausí, Guamote, Riobamba y Colta se registra  una intensa sequía. Según un último reporte del Ministerio de Agricultura, en la provincia hay 5 840 hectáreas  afectadas, que representan USD 1 262 000 en pérdidas. 

Además, hay un total de 1 280 hectáreas perdidas. Solo en Guano, 480 familias han sido perjudicadas. En  Chimborazo hay 11 520 agricultores y ganaderos afectados por la sequía.

La papa se cultiva en las partes más altas de Guano, específicamente en la parroquia San Andrés y en una parte de Ilapo. Este último  sector se beneficia directamente de las vertientes del nevado Chimborazo. 

Es la única zona de Guano donde hay canales de riego. Rodas explica que en la última década se sembraba papa tres veces en el año. Ahora, se cultiva dos por la escasez de agua.

Los pastizales también están amarillos. “Por lo general, el forraje  sobrevive con poca agua.  Pero la prolongada ausencia de lluvias y las constantes  heladas  ocasionan que los pastizales estén secos”, sostiene preocupado el técnico.

Salomón Yánez, agricultor y ganadero de Ilapo, cuenta que dejó de cultivar arveja y papa hace dos meses, por la sequía. Desde esa fecha, el hombre de 52 años únicamente se  dedica a la ganadería.

Tiene 15 vacas lecheras que producen por lo general  250 litros de leche diarios. Pero como los pastizales no han criado adecuadamente por la falta agua,  bajó  la producción de leche en las últimas semanas. Ahora entrega 190 libros diarios.

Héctor Villacís, otro ganadero, también tiene problemas. Sus 30 cabezas de ganado han bajado de peso durante el último mes. Él siembra  una variedad de pasto, pero la sequía lo está quemando.

“El pasto seco tiene pocos nutrientes. Cuando las reses comen esto no engordan. Requerimos urgentemente la ayuda de las autoridades”,  afirma angustiado. Víctor Angüieta, director  del Ministerio de Agricultura de Chimborazo, afirma que se podría pedir la emergencia. 

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