30 de December de 2009 00:00

El desempleo y los ataques a los medios, lo peor del 2009

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Redacción Política
politica@elcomercio.com

La firma  Informe Confidencial realizó  su   habitual encuesta de fin de año para conocer  las percepciones que tienen  los ecuatorianos sobre los hechos más importantes de 2009, así como sus percepciones  acerca de la política  y  su vida cotidiana. La firma encuestadora asegura que durante los 20 años que realiza este estudio, aparecen datos que son una constante  y otras que han variado a lo largo del tiempo. Este Diario presenta a  continuación los resultados más relevantes.
 
La vida cotidiana

En Quito son más los ciudadanos   que dicen que este año fue mejor que otros pasados. En Guayaquil, por su parte,  son más los que dicen que  este año ha sido peor que los anteriores.

En todo caso, hay una visión más optimista del futuro. Esta es una constante que se ha conservado a lo largo de los 20 años. Los ecuatorianos, pase lo que pase, tienen más esperanzas. Por ejemplo, en cuanto a la economía, la mayoría supone que la situación del país mejorará este 2010.
 
Las cifras del  Presidente

Normalmente, un mandatario empieza su administración con un pico de popularidad y el   del  presidente Rafael  Correa  fue  alto al arrancar 2009. Él había  ganado varias elecciones ,  por lo que  la gente suele aplaudir con altas expectativas  a los victoriosos.

En Quito, el presidente Correa inició 2009 con un saldo de imagen positiva del 57%, pero termina el 26 de diciembre  con un 15%. Es decir, hay una reducción de 42 puntos.  En Guayaquil, ese saldo inicial fue de un 24%,  y  se redujo al  10%.

Esta firma encuestadora asegura que si bien los  técnicos en imagen miden  muchos factores y características de un líder, lo que más se privilegia es el tema de la credibilidad. En ese sentido,    cuando un personaje determinado  tiene una credibilidad sólida, su popularidad  puede seguir creciendo. Pero cuando esta característica   se pierde es factible que se den  nuevas  caídas fuertes de imagen en el período siguiente.

Sobre este tema, Informe Confidencial explica que en  Quito el Presidente empezó el año con un saldo positivo del 36% en cuanto a su credibilidad. Esta cifra, al 26 de diciembre,  se  redujo a  un 9 % negativo. En Guayaquil empezó con un saldo positivo de 7% y termina con un  negativo de 22%. En el Puerto Principal  -concluye el estudio- hay una mayoría de ciudadanos que no cree en la  palabra del Primer Mandatario.

Otro aspecto analizado por la encuestadora es la  evaluación de la  labor de Correa. En Quito comenzó el año con un   saldo positivo  de 46 puntos  para terminar  en apenas un 1%. En Guayaquil arrancó con un 29% positivo y termina con un 14% negativo. A manera de conclusión, Informe Confidencial asegura que en  todas las variables de medición del Presidente se registran caídas importantes que además son  tendenciales, es decir, fruto de una devaluación sostenida.

Dentro de lo  más destacado que tiene el  Gobierno,  las percepciones son semejantes en las dos ciudades: las obras, la salud, la educación y la economía ocupan los primeros lugares. Pero cuando  Informe Confidencial pregunta por lo peor que ha hecho el Régimen en las dos ciudades  se destacan  su actitud de ataque a los medios de comunicación, la economía y el desempleo.

A los quiteños les importa lo que creen que es su estilo autoritario y a los guayaquileños la inseguridad. Es probable que el ataque a los medios se haya incrementado en Quito, en donde este tema aparece como importante, luego de la clausura temporal del canal  capitalino  Teleamazonas.
A pesar del desgaste que afronta  Correa, este análisis asegura que es uno de los presidentes que afronta mejor su primer año. Esto en referencia a que Correa inició su segundo período presidencial el pasado 10 de agosto.
 
Los ritos de fin de año

En esta fecha hay una clara tendencia  a repetir viejos ritos   para que el futuro sea más benévolo. Dos de cada tres habitantes de las dos ciudades hacen alguna promesa cuando comienza el año. Dichos compromisos tienen que ver con el deseo de mejorar la vida y lograr más paz y felicidad.

La quema del año viejo, según este informe,  implica  exorcizar  lo que trajo de malo el año que termina.  Esta tradición, por ejemplo,  se mantiene con mucha fuerza en  más del 80% de ecuatorianos que quema o asiste a la incineración del monigote o año viejo.

En los últimos dos años se dio un fenómeno inusual. El Presidente de la República no  encabezó la lista de los personajes simbólicamente quemados, como sí ha  ocurrido en las dos últimas  décadas. Pero, para 2009, esta tendencia se  normalizó,  ya que  el presidente  Correa ocupa el mismo primer  lugar  de sus predecesores. En Quito, el segundo de esta lista es el ex presidente  Lucio Gutiérrez.

Informe Confidencial  concluye que,  por primera vez, parecería que las relaciones familiares se han agriado en la capital puesto que un 13% querría quemar a un familiar como año viejo. Esta tendencia no ha sido notoria a través de los  años.


 

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