16 de febrero de 2016 15:11

Quiteños prefieren desayunar cada vez más fuera de casa

En la avenida República de El Salvador existe, en casi todos los locales de expendio de alimentos, una amplia oferta para desayunar.Julio Estrella /EL COMERCIO

En la avenida República de El Salvador existe, en casi todos los locales de expendio de alimentos, una amplia oferta para desayunar. Foto: Julio Estrella /EL COMERCIO

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Mayra Pacheco

La comida más importante del día, el desayuno, se consume afuera de la casa con más frecuencia, sobre todo por parte de los ciudadanos que trabajan o acuden a la zona comercial de Quito.

Las personas con falta de tiempo o que acuden a gestiones desde temprano buscan en panaderías, cafeterías o restaurantes las amplias opciones que ahora existen para los primeros alimentos.

Pavel Carrillo es uno de ellos. Sale, usualmente, en ayunas de su casa del valle de Los Chillos. Vive solo y le resulta complicado prepararse el desayuno. En las primeras horas del día debe realizar las cosas “al apuro” para llegar a su trabajo en el sector de La Mariscal, en el centro-norte de Quito.

Para el hambre, antes de ir a su oficina Carrillo se toma unos 30 minutos máximo para desayunar. El viernes pasado estuvo en la cafetería Juan Valdez, en La Carolina, con su amigo Ignacio Gárate.

Ellos ordenaron dos desayunos ligeros (café, jugos, fruta y huevos) y mientras comían, conversaban. Esto es parte de su rutina. En el mejor escenario, él desayuna solo una vez a la semana en su casa. El resto de días lo hace afuera. En esto gasta cerca de USD 80 al mes.

Para las familias de Quito comer en establecimientos comerciales es más común. En 1995 esta práctica se hacía en promedio una vez por semana; pero 20 años después, la situación es a la inversa.

En la casa se come entre una y dos veces por semana, según los estudios de la tesis doctoral en hábitos de consumo de familias quiteñas de clase media, de Tania Chicaiza, especialista en Hábitos de Consumo y directora de la carrera de Gerencia y Liderazgo de la Universidad Politécnica Salesiana, de Quito.

El papel actual de la mujer en la sociedad y el cambio de prioridades de las personas hace que se busque en el exterior del hogar espacios para satisfacer necesidades de alimentación, limpieza y cuidado de los hijos. “Ya no hay quién responda por los asuntos de la casa. Ahora tercerizamos todo”, dice la docente.

Las alternativas para desayunar afuera de casa han aumentado en relación a la demanda. En el 2015 se emitieron 2 978 permisos de funcionamiento para cafeterías y restaurantes en Quito. Son 495 licencias más con relación al 2014, según datos de la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa).

El imaginario de calidad de vida también es distinto. Las personas prefieren aprovechar su tiempo para practicar deporte, estudiar o ser más competitivo en el trabajo.

Telmo Vanegas, quien reside en La Carolina, acostumbra a salir en ayunas de su casa, a las 07:30, realiza ejercicios y luego busca un sitio aledaño para desayunar. Para esta comida destina a la semana USD 15.

Por su ritmo de vida, Vanegas considera que no dispone de tiempo para cocinar ni para hacer compras. Por eso busca alternativas afuera. Reconoce que la oferta en la ciudad es variada. Esta opción consta hasta en el menú de locales de comida rápida, cebicherías, panaderías, pizzerías…

Solo en un tramo de la avenida República de El Salvador, entre la Portugal y Naciones Unidas, de 23 locales, 18 ofrecen desayunos. En estos negocios se venden, entre 20 y 50 de estas comidas a diario, entre las 07:00 y 12:00, según informaron en el local. Cerca de esta avenida funcionan entidades públicas, empresas privadas, embajadas, colegios, centros comerciales...

Esta realidad motivó a Homero Vinueza, morador del sector, a transformar su casa en un negocio familiar, hace tres años. Tiene cinco restaurantes y en dos venden desayunos para satisfacer esta demanda: Ya-Pez y Las Fritadas de la República de El Salvador. Sus principales clientes son oficinistas. Ellos llegan antes de las 08:00 o hacen un receso breve durante su jornada para alimentarse. Otros llegan a hacer trámites de provincias.

El consumo del desayuno es breve, a diferencia del almuerzo. En este lapso, los comensales aparte de alimentarse aprovechan el tiempo para revisar las páginas de los diarios, el celular, la computadora, conversan o incluso mantienen reuniones de trabajo.

Mary Pachacama y Ana Lucía Duque, el viernes pasado, tenían sobre su mesa computadoras y platos de comida. Para cumplir con su compromiso ambas salieron de sus casas sin desayunar.

Esta comida cuesta entre USD 1,50 y 8, puede incluir arroz, tigrillo, pan, salchichas, café, huevos, jugo, frutas. ..

La primera comida del día debe ser saludable porque el cuerpo ha estado varias horas sin consumir alimentos, explicó Myriam Narváez, nutrióloga. La especialista recomendó en lo posible no ingerir embutidos (grasas) y comer conscientemente. Las distracciones o apuros hace que los comensales no alcancen la sensación de saciedad.


Convivencia  

La tendencia a desayunar cerca del lugar de trabajo aumentó en las zonas comerciales, que ahora registran una amplia oferta en sus menús.

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