15 de febrero de 2018 09:39

El 98% de los desaparecidos ha vuelto a sus casas con vida

Úrsula es la abuela de Mathieu, el niño de 4 años que fuera encontrado ayer en Perú. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

Úrsula es la abuela de Mathieu, el niño de 4 años que fuera encontrado ayer en Perú. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Fernando Medina

El pequeño Mathieu estuvo desaparecido 12 días. En ese tiempo, su madre María Belén y su abuelita Úrsula rezaban cada mañana para encontrarlo.

Su ropa y la pelota con la que jugaba el niño eran lo único que quedó en su casa de caña.

La familia no podía entender cómo el infante de 4 años desa­pareció de su casa en Monte Sinaí, en el norte de Guayaquil.

Su abuelita fue la última persona que lo vio. Ella recuerda que le quitó la vista por un minuto y luego Mathieu “se esfumó”. El domingo, la Interpol de Perú lo rescató en Trujillo, una ciudad que está a más de 10 horas de la frontera con Ecuador.

Los agentes lo encontraron con un hombre, quien se hizo pasar como su padre para evadir el control de Migración. Ahora él está detenido y acusado por trata de personas, mientras que la familia de Mathieu espera que las autoridades devuelvan al menor sano y salvo.

De esta forma se cerrará el caso que fuera abierto por desaparición. De 1970 a diciembre pasado, la Policía ha localizado a 40 943 personas que fueron reportadas como extraviadas en el país. El 98,3% fue encontrado con vida.

Agentes realizan trabajo de campo para descartar que una persona haya fallecido. Foto: Cortesía Dinased

Agentes realizan trabajo de campo para descartar que una persona haya fallecido. Foto: Cortesía Dinased


Tras los hallazgos, agentes han levantado datos y saben que la mayoría de desaparecidos se va de casa por voluntad propia, sin que nadie se entere.

En Quito, unas gemelas de 16 años fueron halladas el 12 de enero pasado, luego de estar desaparecidas 16 días.

La madre las buscó en el barrio, fue entrevistada por periodistas. Pero tras las indagaciones, los policías detectaron que la chicas estaban en Manta, se hicieron amigas de turistas y pasaban en la playa.

Pero en esos 16 días, los agentes activaron un plan de búsqueda y las rastrearon por las redes sociales. Su madre dice que los primeros días los uniformados las buscaban con patrulleros por barrios del sur de Quito. Luego interceptaron las llamadas para descartar que se tratara de un secuestro.

Igual operativo montaron por un joven de 18 años, en marzo del año pasado. El chico salió de su casa tras una pelea y no regresó. La Policía puso su foto en redes sociales. Luego se supo que estaba en la casa de una tía y que había llegado a pasar vacaciones.

El comandante general de la Policía, Ramiro Mantilla, explica que esas acciones son parte de un protocolo de búsqueda. En cada caso de desaparición, la Policía designa hasta tres detectives de la Dinased (Policía especializada de desa­pariciones y muertes), para que busquen a los extraviados. La entidad se creó el 2013.

En ese mismo año, el Gobierno dispuso que las denuncias de desapariciones se reciban de inmediato. Antes, los agentes esperaban hasta 24 horas para iniciar la búsqueda.

Un día antes de Navidad, una chica se había ido de casa y su familia llamó a conocidos para que ayudaran a buscarla.

Tres días después, su hermano dijo que había vuelto y que fue hallada en un refugio del Centro de Quito, adonde había ingresado por depresión.

Para entonces, los policías ya se habían movilizado.

Con un operativo similar fue hallado un joven que era buscado por su familia. Tras el hallazgo, los agentes dijeron que el joven había viajado para pasar unos días en la casa de un familiar, luego de culminar el primer semestre de la U.

Pero también hay personas que desaparecen porque su discapacidad no les permite regresar o sufrieron accidentes. En otros casos, por suicidio o muerte de forma natural. Pero son pocos.

En el país laboran unos 150 agentes de la Dinased. Ellos son analistas, técnicos y expertos en rastreo. En el caso de los menores de edad, una de las acciones más frecuentes es enviar alertas a otros países y a las direcciones de Migración en pasos fronterizos, terminales terrestres y aéreas.

Eso fue clave para hallar a Mathieu, en Perú. La abuelita dice que los agentes buscaron por redes sociales al hombre que se lo llevó y luego dieron la información a Interpol.

Esta estrategia ya se aplicó en el 2012, cuando dos estudiantes de Quito desaparecieron sin dejar rastro.

Las chicas de 15 años fueron halladas en Huaquillas, El Oro.

Según los detectives, las menores se habían alejado de casa y viajaron en bus hasta la frontera. En ese caso, la Policía movilizó a agentes comunitarios, personal del GIR, detectives de la Unidad Antisecuestro y Extorsión (Unase) y hasta el avión presidencial.

La Policía dice que 80% de casos se resuelve en los primeros 20 días de la desaparición.

En ese grupo incluso aparecen menores que se van de casa por problemas académicos.

En Loja, un niño de 14 años se fue por bajas calificaciones. Tenía miedo que su mamá lo castigara y viajó a Catamayo, donde vivió con un amigo de su abuelo. El hombre pensó que el niño estaba de vacaciones y lo acogió. Nunca supo que los estaban buscando en toda la provincia.

Su madre pidió ayuda en canales locales y lo halló solo al tercer día de haberse ido.

Ahora, el menor está bajo terapia psicológica. Lo mismo ocurre con una de las gemelas de Quito. La menor cada semana habla con una especialista.

Su hermana, en cambio, se fue nuevamente de casa. Esta vez, su madre dice que sabe dónde se encuentra y que está tranquila. Esa sensación aún no siente la madre de Mathieu.

Ella espera pronto abrazar a su hijo. Sus hermanas de 6 y 2 años también lo extrañan y preguntan por él.

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