3 de octubre de 2016 18:03

Derrota del Partido Trabajador abre el frente a otras tendencias para las elecciones presidenciales en Brasil

El Partido de los Trabajadores (PT), liderado por Lula da Silva, sufrió una contundente derrota al perder en la primera vuelta casi dos tercios de las alcaldías que había ganado hace cuatro años. Foto: EFE

El Partido de los Trabajadores (PT), liderado por Lula da Silva, sufrió una contundente derrota al perder en la primera vuelta casi dos tercios de las alcaldías que había ganado hace cuatro años. Foto: EFE

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Agencia AFP

Las elecciones municipales del domingo en Brasil dejaron nocáut a la izquierda y abrieron nuevos frentes entre partidos y líderes de la base del presidente conservador Michel Temer de cara a las presidenciales del 2018.

Acorralado por acusaciones de corrupción contra su líder histórico, el expresidente Lula da Silva, y por una profunda recesión económica que ha dejado 12 millones de desempleados, el Partido de los Trabajadores (PT) sufrió una contundente derrota al perder en la primera vuelta casi dos tercios de las alcaldías que había ganado hace cuatro años, cuando registró su mejor desempeño.

El peor revés fue en Sao Paulo, donde el alcalde Fernando Haddad perdió la reelección a manos del empresario y expresentador de TV Joao Doria, candidato del socialdemócrata PSDB que apoyó el impeachment de Dilma Rousseff y es parte de la alianza que gobierna con Temer.

Presentándose como ajeno a la política - “no soy político, soy empresario”, repitió incontables veces durante la campaña - Doria venció con el 53,2% de los votos a Haddad, que cosechó un magro 16,7% de apoyo.

PSDB y Alckmin, los grandes vencedores 

Además de sorprender por su victoria en primera vuelta -algo inédito en la populosa Sao Paulo desde que se comenzó a realizar balotaje en 1992-, el triunfo de Doria fortalece al mentor de su candidatura dentro del PSDB, Geraldo Alckmin, gobernador del estado de Sao Paulo, que se enfrentó con integrantes de su propio partido para respaldarlo.

“Dado el contexto de crisis general, con el PT perdiendo espacio y sin que se sepa lo que va a pasar con el gobierno Temer, Alckmin volvió a ser una alternativa real y concreta para las pretensiones del partido (de cara a las elecciones presidenciales de 2018)”, dijo a la AFP André Cesar, analista político de la consultora Hold en Brasilia.

El PSDB gobernó Brasil por última vez con Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) y desde entonces perdió siempre en segunda vuelta contra el PT, con José Serra (2002 y 2010), Alckmin (2006) y Aecio Neves (2014) como candidatos.

Los tres lideran grupos de poder en puja dentro del propio PSDB, que deberán resolver sus diferencias para la disputa presidencial de 2018 y definir también si permanecerán junto a Temer hasta el fin de su mandato, el mismo año.

El gobernante PMDB, por su parte, mantuvo su dominio territorial como primera fuerza en los municipios al conservar casi el mismo número de alcaldías que conquistó en la elección pasada. Es además el partido que tiene la mayor representación en el Legislativo.

Antes que pensar en aspiraciones presidenciales, tiene por delante concretar un amargo ajuste fiscal para ordenar las deterioradas cuentas públicas y superar las turbulencias que puedan surgir en relación al escándalo de corrupción en Petrobras, que también lo alcanza.

“Depende del desempeño de la economía: si Temer consigue estancar o disminuir razonablemente el índice de desempleo, contener la inflación y retomar el crecimiento, el PMDB tiene chance de presentar una candidatura”, consideró Cesar.

El PMDB siempre ha estado aliado al poder desde la caída de la dictadura (1964-85), pero nunca ha elegido directamente un presidente.

Petrobras y la debacle del PT 

En lo que coinciden analistas y observadores de la política brasileña es que el PT tiene por delante un proceso de autocrítica y reorganización, para erguirse de los numerosos escándalos de corrupción que lo hundieron en el descrédito.

“El problema del PT fueron los varios casos de corrupción de los últimos años. (La corrupción) no es una exclusividad del PT, pero el PT fue afectado violentamente por eso, que erosionó la confianza de la población”, consideró la economista y columnista del periódico O Globo Miriam Leitao.

El último escándalo que toca de lleno al partido es el megaesquema de corrupción que durante una década desvió millones de dólares de la estatal Petrobras para financiar partidos políticos ilegalmente.

El propio Lula irá a juicio por este caso, denunciado por corrupción y lavado de dinero, y señalado como el “comandante máximo” del engranaje.

El caso golpeó de lleno al PT que hasta ahora recibió más acusaciones judiciales, pero también amenaza al PMDB y al Partido Progresista (PP, derecha) , aliados del PT hasta este año.

La abstención del 17,5% del electorado -la mayor desde 1996- también ha sido interpretada como un mensaje de la población, hasta por el propio Temer.

“Fue un mensaje en las urnas. Uno del tipo de 'cuídense los que están en la clase política'”, afirmó el mandatario durante una visita de Estado en Argentina.

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