19 de February de 2010 00:00

La deficiencia auditiva no limita su futuro

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Redacción Sociedad

Es un experto en el lenguaje de señas. Sus clases son de un silencio absoluto. Incluso cuando enseña música, sus manos se mueven con armonía. Así dicta clases Carlos Changoluisa a sus nueve alumnos del sexto de básica del Instituto Enriqueta Santillán.

En esta institución educativa los 90 niños, la mayoría con sordera congénita, encontraron un espacio para expresarse. Ya que en sus hogares, los familiares no comprenden el lenguaje en señas. “Me gusta la escuela porque puedo conversar con mis amigos”, dice Joselyn Moreno, alumna del sexto año de básica.

“La educación para las personas con deficiencia auditiva es un problema. Porque no todos los profesionales saben el lenguaje de señas”, asegura Xavier Torres, presidente del Consejo Nacional de Discapacidades (Conadis). En Pichincha existen cerca de 10 centros para quienes padecen esta deficiencia.

Pese a su limitación, el esfuerzo de superación de estos niños se refleja en su afán por superar las diferencias. Un ejemplo es Bladimir Pico. Este quiteño, de mirada tranquila y de 1,20 metros de estatura, ganó el concurso nacional de composiciones epistolares, organizado por Correos del Ecuador. Inspirado en las desigualdades sociales pidió al Niño Jesús que en el mundo no haya dolor ni tristeza. “Quiero ir con mi familia, pasear con mi familia, estar feliz”, es una de las frases que escribió en la carta.

Para Marcia Villacís, vicerrectora del plantel, el triunfo de Pico también es de todos aquellos que padecen deficiencias auditiva. “Es la muestra de que sí podemos avanzar”.

En el país, según el Conadis, cerca de 200 000 personas tienen esta deficiencia, que no limita el desarrollo de otras destrezas, refiere Torres. “Personas relevantes como científicos tienen discapacidades y desde ningún punto de vista se lo enfoca como una potencialidad sino como un afán de sobrevivencia ante la discriminación que existe en muchos casos”.

El Enriqueta Santillán, ubicado en el sur de Quito, está equipado con biblioteca, sala de audiovisuales para proyectar material en lenguaje de señas y el centro audiológico para estimular el oído. Hace tres años, el Ministerio de Cultura  readecuó la infraestructura del lugar. Ahora luce impecable. Las paredes están pintadas y la cerámica es reluciente. Dispone de juegos infantiles, espacios verdes y canchas deportivas. Los estudiantes juegan fútbol  durante el recreo.

Aunque el pedido de las autoridades es que se construyan nuevas aulas y laboratorios para convertirlo en colegio. Actualmente funciona como escuela y los jóvenes pueden estudiar   hasta el ciclo básico. “Quiero que el instituto salga adelante. Mi sueño es trabajar por el bienestar del Enriqueta”, refirió Pico.

El Presidente del Conadis indicó que la educación para personas con discapacidades es un problema y más cuando se tiene deficiencia auditiva. “Estamos trabajando en temas de inclusión, queremos que haya docentes que dominen el tema del lenguaje de señas”. En el caso del instituto, los 26 profesores conocen el lenguaje de señas, incluso tres de ellos tienen sordera.

Jaime Páez, rector, señala que trabajar con niños y jóvenes con discapacidades es motivador. “Son muy expresivos, buscamos sensibilizar a los padres para que desde edades tempranas los traigan a centros especializados”.

Eso no ocurrió con Bladimir Pico. Sus papás le inscribieron en el instituto a los 6  años. Aunque esta es la edad adecuada para estudiar en una escuela regular, con los centros especializados en discapacidades ocurre lo contrario. Eso porque los docentes deben enseñarles formas de comunicación desde pequeños para no tener problemas de aprendizaje en lo posterior.  

Entre los 90 estudiantes del instituto está una niña de tres años. Esa edad es una edad ideal para la estimulación temprana y su comunicación es fluida. 

Pico superó pronto los problemas de aprendizaje. Hoy es el mejor alumno de la clase y su  capacidad de liderazgo le ha llevado a  representar al colegio en  varios eventos. “Ha realzado la imagen de la institución”, señaló Roberto Changoluisa, profesor.

Milton Pico, padre de Bladimir, sintió satisfacción cuando se enteró que Bladimir ganó el concurso del género epistolar. “Espero que algún día el sueño de mi hijo se cumpla”, dijo.    Finalmente, Páez afirmó que desde que  Lenín Moreno llegó a la Vicepresidencia de la República, la atención para las discapacidades mejoró.

Las discapacidades en el país
 
El Instituto de Audición y Lenguaje Enriqueta Santillán ofrece servicios de pedagogía, psicología, trabajo social, terapia del lenguaje, centro de formación ocupacional ( talleres) y escuela para padres.

El Centro está ubicado en la Baltazar de Osorio Oe 18 80 y Río, junto a la revisión de Tránsito en La Mena Dos, en el sur de Quito. Atiende de lunes a viernes de 07:00 a 13:00.

La Misión Solidaria Manuela Espejo realiza  un estudio científico-médico para determinar las causas de las discapacidades y conocer la realidad biopsicosocial de estas personas en el país.

En 378 311 hogares de Cotopaxi, Imbabura, Esmeraldas, Carchi, Napo, Sucumbíos, Manabí y Los Ríos se  registró a 77 200 personas con capacidades especiales.

El 13,2 % del total de la población del Ecuador padece algún tipo de capacidad especial,  según la página web del Consejo Nacional de Discapacidades (Conadis). Es decir 1 600 000 personas. 
 
592 000 personas tienen deficiencias físicas, 432 000 deficiencias mentales y psicológicas, 363 000 deficiencias visuales y 213 000 deficiencias auditivas y del lenguaje, según datos de la página web del Conadis.

La deficiencia auditiva heredada es común

La medicina tiene identificados dos tipos de sordera. El presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Genética, Milton Jijón, señala que existe sordera aislada y hereditaria. La primera  -explica- es causada por factores genéticos y ambientales. Mientras que la segunda se produce porque el padre y la madre (ambos sanos) son portadores de un gen mutado. “Cuando  este se une, el niño nace con sordera”.

El médico dice que los infante con este tipo de problemas pueden ser intervenidos hasta antes de los 5  años. A esa edad, el denominado implante coclear (colocación de un chip para recuperar la audición) “puede funcionar perfectamente”.

Desde julio del año pasado, Jijón también lidera la campaña Manuela  Espejo, que atiende en salud a las personas más necesitadas. Desde ese mes y en 10 provincias se han hallado   por lo menos 300 niños con sordera.

De ellos, la mayoría de casos se produjo por factores hereditarios. “Ante una sospecha es bueno que inmediatamente acudan al especialista”, manifiesta Jijón.

La pediatra Aidé de Salvador explica las señales que pueden alertar de una sordera. Dice que en los lactantes se puede notar algún problema cuando al golpear las manos cerca al oído no mueva las pestañas.

En niños de 6 meses, ante un grito, por ejemplo, gira la cabeza como una respuesta, pero cuando hay inconvenientes para escuchar “no hay esa reacción”. En niños más grandes  que no pueden oír, puede presentarse problemas con el lenguaje.

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