3 de March de 2010 00:00

Defensores y opositores de Correa se enfrentan en Estados Unidos

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Olga Imbaquingo, corresponsal en Nueva York

La visita de Carlos Vera, quien vino a Nueva York, ya no en plan de periodista sino de político el pasado 16 de noviembre, ya evidenció una fractura: el presidente Rafael Correa ya no era tan popular entre algunos ecuatorianos, cuando ex partidarios del mandatario ofrecieron públicamente el voto al ex periodista.

Esa división entre los partidarios del gobierno y los que no son es palpable. La última invitación de los asambleístas de Alianza País, Francisco Hagó y Linda Machuca, fue una muestra.

Se convocó el domingo pasado para homenajear a un grupo de ecuatorianas y para dar un informe de labores de los asambleístas, pero apenas comenzó el acto alguien gritó: ¡Fiscalización!, fue el preludio de algo que se veía venir.

Fanny Guadalupe fue una de las homenajeadas. Pero ese reconocimiento no la acalló. Pidió a Machuca que reciba un pliego de reclamos entre los que consta la fiscalización de la Casa Ecuatoriana y denunció negociados en consulado.

“No hay ningún negocio con alguien de Alianza País en el consulado”, dijo el cónsul Jorge López. “Si tienen esas denuncias que lo hagan a los organismos pertinentes. Esta es una oposición ciega con infantilistas de izquierda que no se quiere enterar que estamos cambiando al país”, dijo López.

Guadalupe también fustigó a Fernando Cordero, presidente de la Asamblea, y a Hagó a quiénes dijo haberles entregado esos documentos y no han hecho nada. Ella seguía imparable en sus reclamos, pero los ánimos entre partidarios y opositores se desbordaron, nadie escuchaba a nadie.

Unos gritaban a otros de mentirosos, otros de vendidos, bandidos, corruptos y sinvergüenzas. Se puso fin al encuentro. Los asambleístas se fueron, pese al pedido de algunos de que se queden a responder las preguntas.

“Lo mismo hicieron en la iglesia Santa Brígida”, dijo Vicente Mayorga, miembro del Frente Unido de Inmigrantes. “Hagó habló cinco minutos, no se permitieron preguntas”.

Cléber Borja quien también estuvo en el encuentro de Santa Brígida cuenta que cuando Mayorga pidió fiscalización, Hagó le respondió que no puede tomar como una denuncia simples comentarios de cuarta que se hacen en hojas volantes y en panfletos.

Además le dijo que siendo Mayorga debería ir con esos reclamos donde sus  asambleístas del MPD. Eso enconó los ánimos y comenzaron a sonar epítetos como animales y soquetes.

Días después en el semanario Ecuadornews, una página pagada por Alianza País denunciaba que “la comunidad Santa Brigida se merece respeto y es por eso que lamentamos que la partidocracia, al verse atada de pies y manos y al no poder realizar más actos de corrupción, tomen este tipo de actitud ante los ciudadanos que quieren un cambio”.

“¿Desde cuándo nos llaman partidocracia corrupta y enemigos del cambio a un grupo de inmigrantes que solo buscamos respuestas a nuestras propuestas?”, se preguntó Borja, quien asegura que en la cita de Nueva Jersey tampoco dieron la palabra a los inmigrantes. “Ésta es una acción divisionista y guerrerista”, agregó.

En Nueva York en primera fila estaba Blanca Ortiz, asambleísta alterna de Hagó a la que nunca la ha dejado participar en las decisiones. “Me ha discriminado pese a que también fui elegida. Él dice que soy una indocumentada y una simple cocinera”, dice Ortiz.

Para Antonio Arízaga del Frente Unido de Inmigrantes, “este es el resultado de una conducta vertical, en la que no se ha dejado participar a la comunidad. Se ha pedido que se actúe en el caso de la Defensoría del Pueblo, que se ofrezca una rendición de cuentas, pero no se escucha a nadie”.

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