22 de febrero de 2015 15:15

Los ‘default’ son atípicos en el mercado de valores ecuatoriano

La Bolsa de Valores de Guayaquil. Foto: EL COMERCIO

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Pedro Maldonado y Mónica Orozco

El incumplimiento en el pago de compromisos en el mercado bursátil, también conocido como ‘default’, es mínimo en el país.

Los casos de emisores inscritos en bolsa que hay caído en suspensión de pagos (default) son poco comunes, puntualiza Rodolfo Kronfle, presidente de la Bolsa de Valores de Guayaquil.

“Durante los últimos 10 años han existido más de 800 emisiones y menos del 0,50% han tenido problemas de pago”. Según Kronfle, desde el 2004 se han movido USD 8 095 millones en emisiones y únicamente se registraron problemas de impago por USD 11,9 millones.

Según datos de la Bolsa de Valores de Quito, 11 empresas han caído en suspensión de pagos. Los casos son de los segmentos de alimentos procesados, metalmecánico, comercial y construcción.

Mónica Villagómez, presidenta de la Bolsa de Valores de Quito, coincide en que el default es atípico en el mercado ecuatoriano, a diferencia de lo que ocurre en otros mercados donde es más frecuente.

En Ecuador, asegura Villagómez, el inversionista, las autoridades y las bolsas no ven bien las emisiones con bajas calificaciones porque generan nerviosismo. “Pero en otros mercados las bajas calificaciones no espantan como aquí”.

Una vez se conoce que un emisor no puede pagar, la bolsa de valores solicita información que debe entregarse en un plazo de cinco días. Si está incompleta o no satisface las dudas, se suspende las negociaciones de los papeles en la bolsa y puede llegar a cancelarse, como una medida de protección al mercado.

La ejecutiva explica que normalmente en los casos de impagos registrados en el país se han llegado a acuerdos y se han ejecutado las garantías. “Se ha demorado el pago al inversionista, pero se ha pagado", insiste Villagómez.

Cuando se llega al incumplimiento, agrega Kronfle, es fundamental que el mercado conozca los eventos que motivaron el incumplimiento y la forma en que el emisor asumió sus obligaciones impagas.

Para el analista Andrés Vergara, en el país se dan menos incumplimientos que en otros porque la ley es bastante rigurosa y para entrar en la bolsa se deben cumplir estándares muy elevados.

La mayor parte de las emisiones que cayeron en default fueron de obligaciones, pero eso no quiere decir que este tipo de papeles en general no esté bien respaldado.

Ulises Alvear, presidente Metrovalores, explica que las obligaciones son papeles que están respaldados por los activos de la empresa menos aquellos activos prendados o hipotecados. "Solo se pueden emitir obligaciones hasta por el 80% de los activos libres de gravamen. En el país las empresas no llegan ni al 50% de los activos, entonces están bastante bien respaldadas".

Si una empresa, en el peor escenario, se liquida, el inversionista debe esperar la prelación de pago.

Alvear señala que el liquidador de la empresa debe cuidar que los activos no se deterioren para no afectar el pago del inversionista. Esto no sucede con otros papeles como las titulizaciones, pues el activo que garantiza al inversionista está blindado en un fideicomiso, que es inembargable. No hay problema de cobro siempre que esté bien estructurada la emisión, dice Alvear.

En el país la gran mayoría de emisiones supera la calificación AA.

Alvear puntualiza que la clave no está en invertir en papales A o más, sino en diversificar el riesgo, y considerar, para la inversión, diversas empresas y de distintos segmentos.

Las calificadoras de riesgo tienen un papel fundamental. Su tarea es evaluar la capacidad de pago de las empresas.

Luis Jaramillo, gerente de Class International Rating, explica que influyen factores internos y externos en el default. “Significa que ha caído en un deterioro importante en su capacidad de flujos o ha existido un cambio importante en el entorno donde desarrolla sus actividades”.

Por ello, dice, es importante que las calificaciones sean prospectivas; es decir, no solo analizar el pasado y presente de la firma, sino que debe proyectar cuál será la situación del emisor en los próximos cuatro o seis meses, entre otros factores.
En el país las calificaciones son semestrales, pero eso no impide que la calificadora actúe antes, aclara.

El Semanario LÍDERES presenta esta semana un informe sobre el desenvolvimiento del mercado bursátil, que el año pasado registró un total de USD 7 547 millones en montos negociados.

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