6 de noviembre del 2015 00:00

Debatir a fondo sobre la marihuana en México, una fruta que caía de madura

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Agencia EFE
Raúl Cortés

Si un país debía sumergirse en el debate sobre la legalización de la marihuana ese era México, tanto por ser un epicentro de la lucha antidroga en el planeta como por su vecindad con EE.UU., principal comprador de sus drogas pero a la vez precursor en la despenalización del cannabis.

Aunque el fallo de la Suprema Corte de Justicia (SCJN) solo ampara a los cuatro querellantes, lo cierto es que obliga a la sociedad a mirar de frente una cuestión central en territorio mexicano y en el mundo actual, que parece haber cambiado su perspectiva sobre el tema.

Cuando en 2012 el Gobierno de Uruguay se embarcó en la propuesta pionera de permitir la producción y venta de esa droga blanda, cuyo consumo ya era legal en el país rioplatense, muchos se preguntaron si no tenía más sentido que la discusión se desarrollara en puntos de América Latina con graves problemas de narcotráfico como Colombia o México.

Sobre todo, teniendo en cuenta que voces autorizadas de ambos países habían intentado ya, sin mucho éxito, hacer del asunto un tema de Estado, como los expresidentes César Gaviria, de Colombia, y Ernesto Zedillo y Vicente Fox, de México.

Fox (2000-2006), del conservador Partido Acción Nacional, llegó incluso a decir en 2013 que si se legalizaba la marihuana, él podría ser productor, al defender una medida que en su opinión beneficiaría al país y perjudicaría a los carteles de la droga.

El exmandatario ha organizado simposios sobre el tema y el año pasado afirmó que la despenalización de esa droga es un proceso "irreversible".

Un día después de conocer el fallo de la SCJN, que autorizó el cultivo y consumo de marihuana con fines lúdicos a cuatro mexicanos, Fox señaló a Radio Fórmula que la decisión obliga al Congreso a legislar y al Ejecutivo a proteger a los beneficiarios del dictamen.

A la espera de lo que decida el Legislativo mexicano, debe permanecer muy atento a esa posibilidad EE.UU., que durante años ha apoyado a México en la lucha antidrogas con fondos y recursos militares, pero que internamente ha visto cómo en los últimos años cambiaba su paradigma sobre el consumo del cannabis.

En cuatro de sus cincuenta estados ya es permitido para uso recreativo (Washington, Colorado, Alaska y Oregón) y en más de una veintena para consumo medicinal.

En octubre pasado autoridades y expertos coincidían en un foro en Washington en que la legalización de la marihuana en algunos estados de EE.UU., especialmente en California, puede acarrear "paradojas" con México, que pasaría de "exportar" a "importar" cannabis de forma legal.

Si en el incipiente debate legal sobre la legalización de la marihuana en México triunfa el "sí", ese escenario se quedaría solo en una hipótesis fallida.

Es más, el analista Ricardo Alemán planteaba hoy en su columna del diario El Universal si la SCJN no debería también amparar ahora el autoconsumo de "todas las drogas duras en México. O no son libertades idénticas?", se preguntó.

La pregunta también es qué opina la ciudadanía mexicana, que en las encuestas se ha mostrado en su mayoría en contra de la despenalización.

En un sondeo difundido por la consultora Parametría la semana pasada, el 77 % de los mexicanos la rechaza y apenas un 20 % la respalda.

En su estudio, Parametría destacaba también que la dinámica social mexicana es diferente a la de EE.UU., donde según la consultora Gallup el 58 % es favorable al uso legal de la marihuana.

Además, la tendencia de opinión de México sobre la cuestión en la actualidad es similar a la del vecino del norte en los años 70, lo que refleja un abismo entre ambas sociedades.

El fallo de la SCJN provocó este miércoles la rápida reacción del presidente Enrique Peña Nieto, quien dijo "respetar y reconocer" las decisiones del tribunal y admitió que su criterio "abrirá un debate sobre la mejor regulación para inhibir el consumo de drogas, un tema de salud pública".

El portavoz del Gobierno, Eduardo Sánchez, remarcó luego que el paso no significa legalizar de forma generalizada el consumo de marihuana, ni tampoco su comercialización.

Y el consejero jurídico del Ejecutivo, Humberto Castillejos, advirtió además que "sembrarla (marihuana) con cualquier objetivo, incluso para recreación, sigue siendo delito".

En contra del proceso jugará seguramente la voz de la Iglesia católica, que en México tiene uno de sus bastiones en el mundo y que cuando hace unos días se supo que la SCJN iba a debatir el asunto advirtió que "la droga es droga", aunque su uso "quiera venderse como suave y medicinal".

"La marihuana lúdica es placebo para apaciguar las dolencias de la destrucción social en la que nos sumimos irremediablemente", aseveró la Arquidiócesis de la Ciudad de México sobre un asunto que seguramente pululará en el ambiente de la esperada visita del papa Francisco al país en febrero próximo.

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