28 de enero de 2018 13:03

El debate sobre la brecha salarial y el sexismo llega al Parlamento británico

Carrie Gracie, que abandonó su puesto este mes como responsable de la cadena pública en China porque su salario era menor que el de sus colegas en Estados Unidos y Oriente Medio. Foto: twitter.com/bbccarrie

Carrie Gracie, que abandonó su puesto este mes como responsable de la cadena pública en China porque su salario era menor que el de sus colegas en Estados Unidos y Oriente Medio. Foto: twitter.com/bbccarrie

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Agencia EFE

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La dimisión de una periodista de la BBC al descubrir que cobraba menos que algunos de sus compañeros ha encendido en el Reino Unido el debate sobre la brecha salarial y el sexismo en el trabajo, un asunto que analizará esta semana un comité del Parlamento británico.

El comité de los Comunes evaluará el próximo miércoles 31 de enero de 2018 la situación de la brecha salarial en el Reino Unido, con especial énfasis en el esquema laboral de la BBC.

Carrie Gracie, que abandonó su puesto este mes como responsable de la cadena pública en China porque su salario era menor que el de sus colegas en Estados Unidos y Oriente Medio, será uno de los testimonios que escuchará el próximo miércoles el comité de Asuntos Digitales, Cultura, Medios y Deporte de la Cámara de los Comunes.

La reivindicación salarial de la reportera de 55 años ha avivado la polémica sobre la discriminación de la mujer, que comenzó a cobrar fuerza en las islas británicas a finales del año pasado, cuando trascendieron diversos casos de acoso entre políticos y funcionarios de Westminster.

Varias polémicas han causado en los últimos meses un contexto de profunda controversia sobre las desigualdades de género en el Reino Unido, desde que surgió una oleada de acusaciones por abusos que llevó a la dimisión en noviembre del ministro de Defensa, Michael Fallon, tras conocerse un episodio ocurrido en 2002 en el que el político se insinuó ante una periodista y le puso la mano sobre la rodilla de forma repetida durante una cena.

Pocos días después, sacudió al país la muerte del exministro laborista del Gobierno galés Carl Sargeant, encontrado muerto en su casa tras haber recibido varias denuncias por supuesto acoso sexual.

Ante la creciente polémica, May ordenó la formación de un grupo parlamentario, encabezado por la líder conservadora en los Comunes, Andrea Leadsom, y con representación de los principales partidos, para elaborar un código contra las agresiones sexuales en el ámbito parlamentario.

El último episodio que ha agregado argumentos al debate sobre la discriminación en el país es una fiesta en un hotel de lujo de Londres a la que acudieron más de 300 directivos de grandes empresas y políticos, todos ellos hombres, en la que supuestamente decenas de azafatas sufrieron acosos.

Una periodista infiltrada del diario 'Financial Times' desveló esta semana que en la cena benéfica solo para hombres que ha organizado durante los últimos 33 años una asociación denominada 'The Presidents Club' los participantes manoseaban a las 130 azafatas contratadas y les hacían proposiciones para acompañarles a las habitaciones del hotel.

Ante ese comité parlamentario, formado por once diputados del Partido Conservador, el Partido Laborista y el Partido Nacionalista Escocés (SNP), está previsto que comparezcan el director general del ente público BBC, Tony Hall, así como su presidente, David Clementi.

La secretaria general del sindicato Unión Nacional de Periodistas (NUJ, en inglés), Michelle Stanistreet, así como la periodista Carrie Gracie se presentarán asimismo ante los parlamentarios.

Según las cifras publicadas el pasado octubre por la Oficina Nacional de Estadísticas británica (ONS, en inglés) la brecha salarial de género en el Reino Unido, calculada según los ingresos medios de trabajadores a tiempo completo, se situó en un 9,1 % desfavorable para las trabajadoras en 2017.

Ese porcentaje, que en 1997 era del 17,4 %, se redujo el año pasado en tres décimas respecto a 2016, aunque la ONS alertó de que la brecha "ha cambiado relativamente poco en los últimos años".

La Oficina Nacional de Estadística advirtió asimismo en su informe de que esas cifras "no muestran las diferencias salariales en puestos de trabajo comparables", dado que están influidas por las "distintas ocupaciones" que pueden ocupar hombres y mujeres en las empresas.

A partir de principios de abril, cuando concluirá el presente año fiscal en el Reino Unido, las empresas y organismos públicos del país con más de 250 empleados deberán publicar por primera vez las cifras de la brecha salarial en sus organigramas.

Hasta el momento, 704 compañías ya han hecho pública esa información, que se puede consultar en una página web del Gobierno británico.

En la aerolínea easyJet, el salario por hora de las trabajadoras en plantilla es un 51,7 % menor que el de los hombres, según los documentos divulgados por el Ejecutivo.

Según los datos facilitados por la empresa, el 94 % de sus pilotos son hombres, con un salario medio de 92 400 libras (105 000 euros), mientras que el 69 % de su personal de cabina son mujeres, con un salario anual de unas 24 800 libras (28 200 euros).

En la embotelladora Coca-Cola European Partners Great Britain, la brecha de género salarial se sitúa en el 10,1 %, en la firma de servicios Compass Group es del 17,2 % y en la compañía de bebidas Diageo del 4,1 %.

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