9 de diciembre de 2014 10:24

Cumbre Iberoamericana intenta renovarse pese a notables ausencias

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La Cumbre Iberoamericana cuenta con 22 países invitados. Foto: EFE

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Agencia AFP
Veracruz, México

La Cumbre Iberoamericana cierra este martes 9 de diciembre con un llamado a renovar este foro regional, pese a las notables ausencias de los presidentes de Argentina, Brasil, Venezuela y del presidente cubano, Raúl Castro.

Los esfuerzos para que Castro asistiera por primera vez a una Cumbre Iberoamericana -a la que están invitados 22 países- aprovechando esta edición de “renovación” de Veracruz (este de México) se truncaron nuevamente al confirmarse que será su vicepresidente, Miguel Díaz-Canel, quien participará en la jornada final.

“El vicepresidente cubano llega en la próximas horas y será el jefe de la delegación cubana” en la cumbre de Veracruz, dijo la noche del lunes a la AFP una fuente del gobierno mexicano.

Acostumbrado a mantener en secreto sus viajes por razones de seguridad, Castro fue anfitrión el lunes en La Habana de una reunión entre la isla y los países de la Comunidad del Caribe (Caricom), organizada por la cancillería cubana en milimétrica coincidencia con la cumbre de Veracruz.

Pero la ausencia de Castro no parece ser el único revés que afecta a la integración iberoamericana que Madrid buscó impulsar con bombos y platillos las dos últimas décadas.

La noche del lunes, el canal Televisa transmitió una entrevista con el jefe de gobierno español, Mariano Rajoy, en la que se refirió a las tensas relaciones que mantiene con Venezuela especialmente a raíz de su reciente reunión en Madrid con la esposa del detenido opositor venezolano Leopoldo López, tras la que Caracas llamó a consultas a su embajador.

Con Venezuela “procuro tener las mejores relaciones posibles (...) Ahora, a mí me gusta la democracia. Tengo derecho a que me guste, dejémoslo ahí”, dijo Rajoy.

Un foro descolorido

España, impulsor de este mecanismo de integración surgido a comienzos de los años noventa, ha querido repotenciar este foro aprovechando el nuevo reinado de Felipe VI.

Consciente de su paulatina pérdida de interés frente a más recientes organismos regionales, como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) o la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la Cumbre Iberoamericana empezará a celebrarse a partir de ahora cada dos años.

“Lo principal es sumar y no restar, es complementar y no competir (...) No es este un proyecto que quiera sustituir la integración latinoamericana”, enfatizó el lunes Rebeca Grynspan, la nueva secretaria general iberoamericana.

Este mecanismo integrador que nació justamente en México en 1991 con una reunión para impulsar la cooperación de España, y también de Portugal, con sus antiguas colonias, no concita ahora el mismo entusiasmo que en sus inicios.

Esa primera reunión en Guadalajara (oeste) fue promovida por España, México y Colombia como un gesto para reintegrar a Cuba al resto de América Latina.

Salvo por una ininterrumpida relación con México, la isla había quedado casi totalmente aislada diplomáticamente del resto del continente que, siguiendo la línea de Washington, cortó relaciones con La Habana después que se proclamó el régimen comunista en los años sesenta.

Sin mención a crisis mexicana 

Pese a la indignación sin precedentes que vive México, y que se contagió a países de todo el mundo, la desaparición de 43 estudiantes en septiembre en el país anfitrión no ha sido mencionado hasta ahora en la cumbre.

Con la asistencia de 16 jefes de Estado y de gobierno de América Latina, Portugal y España, la primera jornada en Veracruz se centró en la educación y la cultura.

Los mandatarios adelantaron la creación de un programa de movilidad universitaria que se estima que puede beneficiar a unos 200 000 estudiantes hacia 2020.

Antes de retomar los trabajos de este martes, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) presentarán un informe sobre las perspectivas económicas para la región en 2015.

La Cepal ha pronosticado que Latinoamérica solo crecerá un 1,1% en 2014, el valor más bajo en cinco años, por una caída en la inversión y un bajo desempeño de sus principales economías, pero espera que el crecimiento repunte a 2,2% en 2015.

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