7 de julio de 2018 01:32

Los cuerpos de Óscar Villacís y Katty Velasco regresaron a Santo Domingo

Los cuerpos de Óscar y Katty llegaron el viernes a Santo Domingo. Foto: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO

Los cuerpos de Óscar y Katty llegaron el viernes a Santo Domingo. Foto: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO

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Redacción El Comercio

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Los familiares de Óscar Villacís y de Katty Velasco gritaban: “¡Justicia!”. Sus llantos ahogados se escucharon en la pista de aterrizaje del aeropuerto Mariscal Sucre, en Tababela, en las afueras de Quito.

A las 11:15 de ayer, una cuadrilla de policías sacaba los féretros de la zona de carga del avión militar. La aeronave los trajo desde la ciudad colombiana de Pasto, junto a un grupo de familiares.

En esa ciudad se identificaron los cadáveres de los ecuatorianos, quienes fueron secuestrados el 11 de abril pasado en territorio colombiano.

Óscar tenía 24 años y Katty, 20. Ambos murieron desangrados tras recibir múltiples puñaladas. La causa de su muerte fue una anemia aguda, aunque María Natalia Gómez sostiene que si su hijo regresó en una caja fue porque “ambas naciones lo dejaron morir”.

Mientras atravesaba la pista del aeropuerto, la mujer recordaba las últimas palabras de Óscar: “Nosotros no tenemos nada que ver en esta guerra”. Lo dijo en un video que fue filtrado por el grupo armado Óliver Sinisterra, liderado por alias ‘Guacho’, al que se le atribuye el crimen.

La mujer confesó que nunca entendió bien qué era lo que pedía ‘Guacho’ a cambio de la liberación de su hijo. Lo único que sabía era que Óscar era inocente y que no pudo defenderse cuando fue asesinado. “Tenía las manos atadas”, comentó entre lágrimas.

En medio del sollozo, los familiares tuvieron que ser atendidos por paramédicos de la Cruz Roja Ecuatoriana. “Yo siempre pensé que vendría. Que Katty volvería con su hija”, repetía Norma Velasco, tía de la joven. Llevaba una camiseta con una frase estampada en la espalda: “No más secuestro en el Ecuador”.

En medio de la desolación, los uniformados se colocaron sobre los hombros los ataúdes, cubiertos con la bandera de Ecuador. A paso lento atravesaron la calle de honor formada por familiares de la pareja, del periodista Javier Ortega y del fotógrafo Paúl Rivas. De fondo sonaba una marcha fúnebre entonada por la banda policial. “No los olvidaremos. Justicia”, gritaban las madres y las hermanas de Óscar y Katty. “¡Nadie se cansa!”.

La escena hizo recordar lo que sucedió una semana atrás, cuando las familias del equipo periodístico de este Diario, secuestrado y asesinado, también repatriaron los cuerpos de Javier, Paúl y Efraín.

Ayer, familiares y amigos de los periodistas organizaron la misma bienvenida para Óscar y Katty. Los honores se iniciaron cuando el avión de la Fuerza Aérea Ecuatoriana tocó pista y atravesó un arco formado con chorros de agua.

En la Sala Protocolar, Andrés de la Vega, viceministro del Interior, y la ministra de Justicia, Rosana Alvarado, aseguraron que las investigaciones en torno al crimen seguirán en Colombia, donde se registró el plagio. Ambos funcionarios dijeron que el Gobierno ha “acompañado a las familias con medios logísticos y con apoyo psicológico”.

La Ministra calificó la situación de “extrema y muy dolorosa” y dijo que las familias tendrán “todo el respaldo del Estado para que el caso no quede en la impunidad”.

A la salida del aeropuerto, a las familias de Óscar y Katty las acompañó la misma caravana de autos que escoltó a los periodistas cuando salieron de la terminal aérea una semana atrás. Esta vez fueron los parientes de los trabajadores de este Diario quienes ofrecieron las condolencias y dieron palabras de ánimo.

Tras salir del aeropuerto, el cuerpo de Óscar fue llevado directamente a su natal Santo Domingo. El de Katty fue velado por tres horas en Memorial Necrópoli, en Quito. Luego salió rumbo a su tierra.

En el patio de la vivienda de la madre de Óscar se instaló ayer una capilla ardiente. Sus familiares recordaron que allí lo vieron bailar y reírse. “Nunca imaginamos que en este sitio lo velaríamos”, dijo Blanca Bastidas, su tía.

Iván Villacís, padre de Óscar, esperó en la calle la llegada de la carroza que traía a su hijo. “Quise traértelo vivo, pero no pude”, le dijo Elvia Villacís, hermana del joven y quien viajó a Colombia para colaborar con la identificación.

Katty y Óscar serán enterrados mañana, por separado.

En contexto

Las fiscalías de Quito y de Pasto, en Colombia, abrieron investigaciones para dar con los autores del secuestro y asesinato. Los familiares no saben cómo se realizó la operación de rescate de los cuerpos. La identificación se hizo por huellas dactilares.

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