27 de July de 2009 00:00

Un cuento de hadas, narrado en ballet

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Redacción Cultura

Con nuevos rostros en su elenco y una escenografía monumental,  el Ballet Ecuatoriano de Cámara estrenó el sábado la adaptación del cuento    ‘La Bella Durmiente’.

La Casa de la Cultura estaba rodeada de largas filas de familias que esperaban para entrar al Teatro Nacional. Esta vez, el montaje que se preparó tenía una razón especial:  la celebración de los 29 años de fundación del BEC. 

Algunos  bailarines que antes asumieron  papeles protagónicos en obras como ‘La fierecilla domada’ o ‘Blanca Nieves’, esta vez miraron  la puesta en escena desde las butacas.

Otros interpretaron papeles diferentes, cediendo  las actuaciones principales a nuevos rostros del ballet.
 
Durante tres horas, el público apreció una adaptación de la   obra original de Marius Petipa realizada en el año de 1890.  En los  dos primeros se sintió  el clímax del montaje, algo que benefició a los padres de familia. Debido a la duración de la coreografía, algunos  tuvieron que abandonar  del teatro por sus pequeños hijos.

Mientras que otras familias decidieron quedarse hasta el final. Cada  receso, un grupo de niñas se paraba  frente al telón para simular el baile en puntillas de la Bella Durmiente y de  las hadas madrinas. Como unas expertas, las pequeñas intentaban hacer un arabesque, un gran plié   e incluso algunas inconscientemente lograron otras  figuras  del  ballet.

Cuando  la tercera campanada sonaba, las chiquillas sabían que tenían que regresar a sus asientos para no perderse  la continuación de la  obra artística.

Sobre las tablas actuaron 50 bailarines, con un vestuario impecable. Las transiciones para el cambio de escenografía  se apoyaron en gigantescos telares de seda.  De un bosque, construido como un mural pintado, se pasaba -de forma casi imperceptible- al palacio real  donde se ealizaría  la  gran y pomposa   fiesta del final. 

Durante los  dos últimos actos del montaje, los bailarines mostraron más su  técnica en el ballet que la interpretación de la historia, lo cual confundió a varios  pequeños del público.

La fiesta del último acto duró casi 40 minutos. Los niños reconocieron como invitados a Caperucita Roja y el Lobo Feroz y a la princesa Cisne, a las tres hadas madrinas, la Bella
Durmiente y el  príncipe que la despertó (vestidos de blanco). Cada uno presentó una secuencia de pasos, que al final de cada muestra fue aplaudida  por el público.    

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