28 de junio del 2016 00:00

El aeropuerto Mariscal La Mar atraviesa por su peor crisis

En el Austro se registra una época lluviosa desde mayo, lo que incidió en la suspensión de vuelos. Las autoridades ordenaron que no existan operaciones con la pista mojada. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

En el Austro se registra una época lluviosa desde mayo, lo que incidió en la suspensión de vuelos. Las autoridades ordenaron que no existan operaciones con la pista mojada. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

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Lineida Castillo
Redactora (I)
lcastillo@elcomercio.com

En el interior del aeropuerto Mariscal La Mar de Cuenca casi no hay usuarios; uno que otro empleado camina sin afán y la mayoría de los 15 locales comerciales está cerrado. Los que permanecen abiertos no tienen clientes.

La terminal aérea atraviesa por su peor momento operativo y económico. Desde el 2012 se observa un descenso en el número de pasajeros (ver tabulado). Si se comparan las cifras de ese año con las del 2015, la reducción es del 22%.

Esta tendencia se agudizó desde el 28 de abril pasado, cuando un avión de Tame tuvo un incidente al aterrizar. Desde entonces se han cancelado 115 vuelos en las rutas que unen Cuenca con Quito y Guayaquil, debido a la restricción que impuso la Dirección General de Aviación Civil (DGAC), que ordenó que no haya despegues y aterrizajes cuando la pista esté mojada.

El descenso en el número de pasajeros desde el 2012, en cambio, se explica por dos factores: la salida de las aerolíneas Avianca y AirCuenca, que servían a la urbe, y el encarecimiento de las tarifas.

La pista de 1 900 metros de longitud tiene una restricción, por ello los aviones no pueden despegar ni aterrizar a su máxima capacidad sino al 75%, dice el director de la Corporación Aeroportuaria de Cuenca (Corpac), Fernando Arteaga.

“Las compañías tienen que compensarse de alguna manera al no operar a plena capacidad en pasajeros y carga”, añade Arteaga.
Para el director de la Cámara de Comercio de Cuenca, Antonio Vázquez, la solución es invitar a nuevas aerolíneas con aviones pequeños o medianos para reducir las tarifas.

El empresario turístico, Xavier Carvallo, considera que la constante suspensión de vuelos genera una mala imagen para la ciudad y es uno de los factores que incidió en el descenso de la ocupación de los hoteles cuencanos.

Arteaga reconoce que el aeropuerto atraviesa una emergencia por el escaso movimiento de pasajeros. Cita como ejemplo que los ingresos de la corporación bajaron. Se dejó de cobrar USD 40 000 por tasas aeroportuarias debido a la suspensión de vuelos.

Además, las quejas de los 15 arrendatarios (entidades financieras, locales comerciales, venta de artesanías, patio de comidas…) son frecuentes porque sus ventas cayeron. Entre el alquiler de los locales y la venta de publicidad, la Corpac recibe USD 85 000 al mes.

Actualmente están en conversaciones para rebajar los arriendos mientras dure la alteración de los vuelos. “Es crítico. Estábamos afectados por las obras del tranvía y se completó con la suspensión de vuelos”, comenta Rocío Llivisaca, de un local de comida.

Para superar este inconveniente, dice Arteaga, deben cumplir las recomendaciones planteadas por la DGAC. La primera es realizar las mediciones del coeficiente de fricción en pista mojada.

La segunda es elaborar los estudios y trabajos para mejorar el drenaje de agua acumulada en la estructura. Finalmente, el recapeo y la corrección de la pendiente longitudinal y transversal de la pista.

Según Arteaga, la DGAC determinó que hay inconvenientes porque la pista ha sido recapeada varias veces en más de 30 años y se ha acumulado agua entre las capas, “que está aflorando y causando problemas”.

Para acelerar la ejecución de las obras en la pista, el Directorio de la Corpac exhortó y respaldó a Arteaga para que declare la emergencia. Él elabora el documento legal justificativo, que será presentado durante esta semana.

Esta declaratoria permitirá a la Dirección Ejecutiva usar directamente los USD 975 000 que tiene de fondo de emergencia, para ejecutar las obras de recapeo, colocación de la carpeta asfáltica y mejorar el sistema de drenaje de la pista asfáltica. En el caso de necesitar más dinero se tramitará un crédito bancario.

La Corpac entregó ayer los pliegos para realizar los nuevos estudios técnicos (tipo de asfalto a usarse, estructura…) para estas obras. El estudio tomará 60 días. “Es una tarea delicada y buscamos la seguridad en la operación”. En este tiempo, el aeropuerto seguirá operando con su actual restricción. En cambio, cuando se ejecuten las obras civiles, que se prevé que durarán un mes, el Mariscal La Mar se cerrará.

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