16 de enero de 2015 20:20

Cubanos empiezan a sentir en sus bolsillos efectos de nueva política de EE.UU.

En un balcón de la Habana, un hombre celebra la relación Cuba-EE.UU. Foto: Yamil Lage / AFP

En un balcón de la Habana, un hombre celebra la relación Cuba-EE.UU. Foto: Yamil Lage / AFP

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Agencia AFP

Los cubanos que hacían fila en una agencia de giros internacionales en La Habana Vieja estaban felices con las nuevas regulaciones estadounidenses para Cuba, en vigor desde este viernes, pues tienen impacto directo en sus bolsillos.

"Esta decisión del presidente (Barack) Obama ha sido muy positiva. Va a ser beneficioso a nuestros dos pueblos", dijo a la AFP el jubilado Julio Montalvi sobre las normas anunciadas el jueves, 15 de enero de 2015, por Washington, que aumentaron cuatro veces el monto autorizado de las remesas de dinero y flexibilizaron los viajes a la isla.

El límite de las remesas subió de 500 a USD 2 000 por trimestre con estas nuevas regulaciones que dieron "efecto legal" al histórico cambio de política anunciado por Obama el 17 de diciembre.

"Para mí (estas normas) serán positivas para tener un poquito de mejoría socialmente, económicamente", señaló a la AFP Pedro Rodríguez Medel, bailarín de 25 años, mientras esperaba entrar al local de 'Western Union', única empresa con licencia para transferir dinero desde Estados Unidos a Cuba.

Los usuarios, que hacían fila en la acera antes de ingresar a este local de La Habana Vieja, no quisieron revelar los montos que recibirían. Sin embargo, la ayuda de sus parientes en Estados Unidos es vital, pues los salarios cubanos -de USD 20 al mes en promedio- son insuficientes para las necesidades de una familia.

Obama suavizó ciertas sanciones y prometió restablecer lazos diplomáticos, pero el embargo a Cuba vigente desde 1962 sólo puede ser levantado por el Congreso norteamericano, dominado por la oposición republicana.

"Llevamos muchos años esperando y nada malo puede suceder; todo lo malo ya lo hemos pasado, así que ahora hay expectativas de que todo va a ser bueno", dijo una mujer en la fila que declinó dar su nombre.

"Yo recibo remesas del exterior a veces, no siempre", indicó Noelia Fuentes Montero, de 64 años, funcionaria del Ministerio de Comercio Interior, quien aprovechó la ocasión para declarar su apoyo al gobierno comunista.

"Todo lo que se ha hecho en Cuba a partir de la revolución es beneficioso (...). La decisión que se tomó aquí (de reconciliarse con Washington) la tomaron los dirigentes nuestros y el pueblo la apoya, yo la apoyo", dijo a la AFP .

Más de 220 locales tiene Western Union en 140 de los 168 municipios de Cuba, y entregan los giros en pesos convertibles, que tienen paridad con el dólar, menos un descuento del 10% en impuestos.

Las remesas familiares, por USD 2 700 millones al año, son la segunda fuente de divisas de la isla, detrás de la venta de servicios médicos, por 11 000 millones, y por encima del turismo, con 2 500 millones.

Quiero llevarme habanos y ron

Las nuevas normas favorecieron también a los estadounidenses y cubano-norteamericanos, al reducir los requisitos para viajar a Cuba y permitir el uso de sus tarjetas de débito o crédito en la isla.

Los viajeros, además, pueden regresar a Estados Unidos hasta con USD 400  en productos cubanos, con un tope de USD 100 en licores o tabaco. Antes, todo producto cubano era confiscado en la aduana norteamericana.

"Todo lo que acerque a nuestros dos países es maravilloso (...). Espero que nos convirtamos en estrechos amigos de Cuba, así como lo somos de Canadá", dijo a la AFP Salomon Schepps, un abogado de Nueva York de visita en la isla.

"Cuando escuché la noticia fue grandioso y quiero llevarme algunos habanos de vuelta si puedo, y quizás un poco de ron", indicó su hijo Danny Schepps, estudiante de psicología de 22 años.

No lo veo hace cuatro años

El buen ánimo también era visible en la Terminal 2 del aeropuerto José Martí de La Habana, a la que llegan los vuelos de Miami -donde se concentra la diáspora cubana- y otras ciudades estadounidenses.

"Estoy esperando a mi hijo, hace cuatro años que no lo veo", dijo a la AFP un taxista que se identificó solamente como Freddy, quien lamentó que el consulado estadounidense le negara la visa para visitar a su hijo.

"Ésta es mi bebé, mi bebé más chiquita, hace un año que no la veo", señaló Orlando, recién llegado desde Miami, mientras abrazaba a su hija.

Un poco más allá, dos hermanas daban la bienvenida a su padre, quien no paraba de llorar al pisar la isla por primera vez después de 13 años, para ver a sus hijas.

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