4 de octubre de 2016 15:39

Cuba se moviliza para contener la furia de potente huracán Matthew

Personas permanecen en sus casas en la ciudad de Guantánamo, Cuba este 4 de octubre, antes de la llegada del huracán Matthew. La tormenta más amenazante en el Caribe en casi una década. Foto: AFP

Personas permanecen en sus casas en la ciudad de Guantánamo, Cuba este 4 de octubre, antes de la llegada del huracán Matthew. La tormenta más amenazante en el Caribe en casi una década. Foto: AFP

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Agencia AFP

Ciudades desiertas con árboles podados. Semáforos, avisos y antenas desmontados. Y la gente obediente en casa, conteniendo el aliento: Cuba se preparaba el martes (4 de octubre) para la furia de Matthew, el poderoso huracán que pondrá a prueba su reputado sistema contra desastres.

A unas horas de que el ciclón de categoría 4, en la escala de Saffir-Simpson de cinco niveles, irrumpa con sus peligrosas lluvias, marejadas y vientos de unos 230 km/h, Guantánamo, en el extremo oriente de la isla y punto del impacto del huracán, parecía otra.

El intenso sol que castiga durante casi todo el año a esta ciudad de casi 201 000 habitantes desapareció. Las nubes, los vientos y la progresiva lluvia anticipan la llegada de Matthew para después de las 18:00 (22:00 GMT) , según los responsables meteorológicos.

“Tengo comida para hoy y mañana, después veremos. El gran temor que tengo es que el río Guaso crezca y barra con todo”, dijo a la AFP Roberto Portes, un guardia de 63 de años de un parque de diversiones, que vive en una casa con techos de zinc, a 200 metros de la ribera.

Portes salió a buscar ron. Vive solo y era uno de los pocos que transitaba por las calles antes del ingreso de Matthew, el temible huracán que a su paso por Haití mató a tres personas y destruyó decenas de casas.

“Extremadamente peligroso”, el ciclón supone la mayor prueba para el sistema de alerta y prevención de emergencias desde 2012, cuando el huracán Sandy, de categoría 2, golpeó el oriente de la isla, dejando 11 muertos y gran destrucción en Santiago de Cuba.

Masiva evacuación 

Desde el fin de semana, brigadas militares de la Defensa Civil - el organismo que asume el mando en situaciones como ésta - organizan evacuaciones, podan árboles, bajan antenas, semáforos y retiran todo aquello que pueda convertirse en un proyectil por las fuerza de los vientos.

Un panorama similar se veía en Santiago de Cuba, la segunda ciudad más poblada de esta isla de 11,2 millones de habitantes.

Hasta el lunes habían sido evacuadas unas 316 000 personas en el este de la isla, según Luis Ángel Macareño, número dos de la Defensa Civil, pero se prevé que la cifra aumente considerablemente.

La mayoría se alberga en casas seguras de vecinos o en albergues. El presidente Raúl Castro se encuentra en Santiago de Cuba al frente del operativo. Además de Guantánamo y Santiago de Cuba, están bajo alarma ciclónica las provincias de Camagüey, Holguín, Granma y Las Tunas.

“Los cubanos tienen un nivel ejemplar de preparación con respecto a la región. Basta con mirar las cifras de vidas salvadas en los pasados ciclones”, dijo Jerome Faure, director en Cuba de la ONG humanitaria Oxfam.

Nervios 

En los últimos 15 años la isla ha sido azotada por 11 huracanes de gran intensidad que dejaron 42 muertos.

“El sistema está muy bien organizado en torno a la defensa civil y a nivel municipal, existen centros especializados en la gestión de riesgos. En Santiago de Cuba, por ejemplo, las organizaciones populares y los gobiernos locales están movilizados para evacuar a las personas y proteger el equipo y los recursos”, precisó Faure.

Este martes un viejo auto soviético con altoparlante recorría insistentemente las calles de Guantánamo. De adentro salía una voz llamando a “mantener la calma” y protegerse en viviendas seguras de vecinos.

La solidaridad es uno de los pilares del dispositivo cubano contra huracanes.

Barbara Osoria, 73 años, vive en una vivienda colonial de Guantánamo. Cuando empiecen los vientos esta ama de casa y su hijo Alexis Vigó, un desempleado de 45 años, pondrán trancas en puertas y ventanas.

“¡Cómo no voy a temer con todo lo que ha hecho en Haití! Esto no es fácil, con esto no se juega”, declara Osoria a la AFP . Además de algunos alimentos, compró una “pastillita” para los nervios y una vela para orar.

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