30 de November de 2009 00:00

Cuatro provincias registran mejor desempeño escolar

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Redacción Sociedad

sociedad@elcomercio.com

El 81,96% de los estudiantes de tercero de bachillerato del país,  evaluados el año pasado,  quienes ya se graduaron, sacaron regular e insuficiente en matemática.

En lenguaje, el 67,56% de   alumnos de cuarto año de Educación General Básica (EGB) obtuvo  entre regular e insuficiente.

 A escala nacional, los mejores promedios en ambas materias, están  en la Sierra, en  Pichincha, Tungurahua, Carchi y Azuay.    

Son  los resultados de las pruebas del Sistema Nacional de Evaluación y Rendición Social de Cuentas (SER), anunciados ayer por el Ministerio de Educación.

  No se presentaron resultados con puntajes sobre 20. Se los calificó con excelente, muy bueno, bueno, regular e insuficiente.

Verónica Benavides, subsecretaria de Planificación, explicó que  se distribuyó las puntuaciones en una Campana de Gauss, centrada en el promedio de 500 puntos, es la media, y sobre  o bajo ella se colocan los estudiantes  mejor o peor ubicados. 

El ministro de Educación, Raúl Vallejo, señaló que en toda aula de clase existe  un mínimo porcentaje de alumnos colocado en  los dos extremos, excelente o insuficiente, es decir que son genios o los llamados vagos. Lo que interesa es conocer cuánto obtiene la media. Esta permite hablar de una educación de calidad, dijo.

Vallejo apuntó: “Vemos  que a medida que el niño crece y se transforma en joven tiene menos resultados buenos en matemáticas”. Y recordó la inversión realizada en textos, infraestructura...

    “Un diagnóstico no resuelve nada, a través de la historia es lo que menos  ha faltado en el país”.

Lo señala  Álex Castro, presidente de la Asociación Nacional de Directores de escuelas y jardines. En Pichincha son 400 instituciones.   Para evitar más desprestigio de la educación del país,  pidió  que  se empiece  a aplicar “recetas de recuperación”.

Y solicita que se analicen los factores asociados al aprendizaje. En la Escuela Jorge Mantilla, que dirige, hay 970 alumnos. El 47% proviene de hogares disfuncionales (padres divorciados, emigrantes, etc.). 14 de los 28 profesores trabajan a contrato.   

Benavides indica que 4 700 planteles que sacaron las más bajas calificaciones serán parte de un proceso de seguimiento y apoyo, un acompañamiento remedial.  A través del Sistema de Desarrollo Profesional se ofrecerán cursos de capacitación.

 No precisa cuándo empezarán a trabajar, pero adelantó que participarán los profesores que saquen las mejores notas en las evaluaciones. Además dijo que en enero, a  cada centro se le entregarán los resultados de las pruebas de modo particular. En la tercera semana de 2010  se anunciarán los resultados de las pruebas docentes. Y en esta semana se evaluará a los directivos. 

  ¿Cómo deben usarse los resultados  en  las escuelas,   para mejorar la  educación en las aulas?

Daniela Araujo, de Educiudadanía, cree que el Ministerio debe ir más lejos. No solo entregar  los resultados de las pruebas,  con desviaciones estándares y comparación del desempeño de los planteles por cantón, provincia y régimen. A cada directivo le deben indicar las competencias que sus estudiantes no han desarrollado.  “Sabemos que hay problemas  en matemática en tercero de bachillerato, pero no si es en  temas de estadísticas, porcentajes, sumas, restas simples...”, subraya.

También aclarar cuáles son las competencias que deben desarrollar, para saber cuál es la meta respecto a lo que los niños tienen que llegar y revisar los avances.

Juan Samaniego, director metropolitano de Educación de Quito, considera que la evaluación y los resultados  permiten a cada plantel contar con una radiografía de su situación académica.

 Pero sostiene que el Ministerio tendría que  ayudarles a realizar una lectura correcta y apoyarlos para enfrentar esas limitaciones.

Consultado sobre las ventajas de instaurar centros de recuperación pedagógica, como el Emilio Uzcátegui, en la capital, para los chicos con bajas calificaciones, comenta: “En general el sistema educativo requiere tener mecanismos permanentes de acompañamiento pedagógico. En algunos casos, la medida es  más urgente. El docente   requiere ser acompañado, no vigilado”.

   Según Samaniego, el centro de recuperación es un dispositivo,  que   a través del apoyo escolar a los chicos con dificultades, evita la deserción. “El país debe  desarrollar  dispositivos  articulados a las instituciones. No se trata de crear apoyo educativo  sino de que cada institución genere actividades”.

La pedagoga y maestra de la  Universidad  Católica,  Rosario Terán,  sugiere formar redes de aprendizaje de docentes.

“Hay que poner énfasis en la capacitación docente, ya que eso está directamente relacionado con el desempeño del alumno”. 

Francisco Rojas, vicepresidente nacional de la Unión Nacional de Educadores (UNE), mantiene las críticas a la forma en que se elaboraron las pruebas. Insiste en que no reflejan la realidad ecuatoriana. Y añade: “En las Pruebas Aprendo de  1996 igual sacamos  insuficiente y regular, debe haber una capacitación permanente de al menos un año para todos”.

Las diferencias

En junio y noviembre  del año pasado, 803 065 estudiantes de cuarto, séptimo y décimo de básica, y tercero de Bachillerato,  de todos los planteles del país, rindieron pruebas de  matemática y lenguaje. A un grupo de alumnos de séptimo y décimo se les tomó  de estudios sociales y ciencias naturales.

Desde 1996  hasta  2007  se han aplicado, en cuatro ocasiones, la pruebas Aprendo a los estudiantes de  tercero, séptimo y décimo de básica en  Matemática y Lenguaje. Estos exámenes  se aplicaron de manera muestral. Las SER son censales una vez cada tres años, cada año  son muestrales.

La diferencia promedio  entre los resultados de Pichincha y Esmeraldas   es de 84,5 puntos. La diferencia promedio de Pichincha con  Guayas, que son las de mayor población estudiantil en Sierra y Costa, es de 41  puntos.

Para Verónica Benavides,  subsecretaria de Planificación, hay una respuesta histórica a esa diferencia. En la Sierra se fundaron colegios normales e institutos pedagógicos desde 1924, en la Costa en 1940.

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