6 de April de 2010 00:00

El cuarto cumpleaños de Correa en el poder

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Redacción  Política El  presidente Rafael Correa cumple hoy 47 años.  Pero  todo indica que no habrá festejo en Carondelet.   Lo mismo sucedió el  año pasado.   En el 2008, los  niños de la Escuela Daniel Palacios, de Guarumales, en el Cañar,  le obsequiaron un pastel por su cumpleaños.

6  de abril de 1963 es la fecha de nacimiento del  Primer Mandatario,  en  Guayaquil.

Hace tres,  sus  ministros se encargaron de hacerle un  homenaje. Fue una fiesta pequeña. Hasta el cierre de esta edición, no se vio ningún preparativo para el cumpleaños del Primer Mandatario. Quizá  no tenga tiempo para festejos. Galo Mora, secretario particular del Presidente, solo  afirmó que la agenda de hoy   será similar a la de todos los días, con reuniones de trabajo y actividades de despacho.Los tres  años en  la Presidencia han marcado un cambio en su apariencia y en su carácter.      Su  cabellera   luce menos poblada y canosa. También ha subido de peso. Pero no solo su físico ha cambiado. Pablo Dávalos, quien fue su subsecretario en el Ministerio de Economía en el gobierno de Alfredo Palacio, considera que el  hombre cordial y amigable que conoció cambió con el poder.  “Ahora es otra persona. No escucha a nadie”, sostiene. Dávalos asegura que el Mandatario se  basa en lo que lee cada día  en los  periódicos o en que le ve en  noticieros (aunque el Mandatario sostiene que rara vez mira televisión y le interesa poco los diarios).Dávalos también recuerda que hace cuatro años Correa  era aún un hombre sencillo y dice que se ha  distanciado porque no aceptó  críticas durante la campaña electoral, que le llevó por primera ocasión a la Presidencia en el 2006. Un criterio opuesto tiene Gustavo Larrea. Él lo conoció en el  2005,  antes de la campaña  para la Presidencia y fue  parte de su Gobierno  hasta el año pasado. “Siempre ha sido un hombre  alegre, con mucho sentido del humor, le gusta el canto y tocar la  guitarra”.  Lo que sucede,  según   su criterio,  es que Correa  sí ha sido golpeado por el ajetreo de la vida política. Pero  eso no  ha cambiado la  esencia de su personalidad. Al parecer, Correa tampoco tiene tiempo para sus amigos.  Larrea vio al Mandatario de cerca por última vez  el año pasado. En las últimas semanas, al Presidente casi no se lo encuentra por los pasillos del Palacio de Carondelet. Está en su  despacho y prefiere tener contacto  con sus más cercanos colaboradores.  Las periodistas  que hacen la cobertura noticiosa en  la Presidencia también coinciden en que cambió su forma de ser. El 8 de marzo del 2007 ofreció un desayuno para las comunicadoras en un tono de camaradería. Pero esa fue la última vez que el Presidente tuvo el gesto de cordialidad con ellas.  También  recuerdan como  anécdota  cuando el  Presidente supervisaba en persona   la remodelación  del área de Prensa  Externa. Ahora, Correa prefiere hablar solo  en actos  públicos.  Ninguna de las personas que trabaja directamente con él  quiso dar declaraciones. Su carácter explosivo es evidente cuando en las cadenas  reprende a algún colaborador que no cumplió bien su tarea. Tampoco se lo ha visto  en actos oficiales con su esposa Anne Malherbe y   con sus hijos, Sofía, Dominique y Miguel. Aunque cabe recordar que el Presidente siempre ha querido mantener a su familia lejos de la exposición mediática.  En su último enlace sabatino, Correa  comentó que  había visitado  el Colegio La Condamine, donde estudian sus hijos, para asistir  a una ceremonia especial. Pidió no ser tratado como  el Presidente sino como   padre de familia. Cuando asumió su segundo  período presidencial, dijo que hará todo lo posible por tener mayor tiempo para compartir con su familia y sortear ciertos actos públicos.      En el homenaje que se realizó por el  Día de la Mujer, Correa  asistió con su madre, Norma Delgado,  y no con su esposa.  Los detalles sobre su vida familiar  son un tema que no se comenta en el Palacio de Gobierno.  De hecho, Fernando Alvarado, secretario de Comunicación, asegura que al Primer Mandatario no le gusta hablar de su vida privada.  Lo que sí se puede comprobar es que los lazos con su hermano mayor, Fabricio,  se rompieron.

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