15 de July de 2009 00:00

Crudo: los derrames llevan años

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Redacción Negocios
negocios@elcomercio.com

El 90% de los  derrames de petróleo ocurridos en las instalaciones de la  estatal Petroecuador tiene su origen en  corrosión  o falla técnica.

Entre enero de 2004 y junio de 2008 se registraron 74 derrames en la petrolera local, según un informe de la Subsecretaría de Protección Ambiental del Ministerio de Petróleos,  que  pasó al Ministerio del Ambiente hace tres meses.

De los 74 derrames, 66 obedecen a fallas técnicas (de equipos o del personal) y corrosión de equipos. Los   ocho restantes ocurrieron por  atentados a las instalaciones petroleras.

Los  campos petroleros que registran un mayor índice de derrames son Libertador (18), Shushufindi (15) y  Auca (15). Aunque no existen estadísticas claras del número de barriles de petróleo vertidos en el ambiente, se calcula que estos pueden ir desde un barril hasta 600 por cada derrame.
 
Uno de los campos más afectados por el volumen de crudo derramado es Sacha, que perdió
 
4 500 barriles de crudo entre enero de 2007 y junio de 2008 por este factor.
 
Pero este volumen es significativamente menor al derrame de aguas de formación ocurrido el 27 de junio pasado en el campo Libertador, en la Amazonia.

Las aguas de formación son sustancias que están sobre los yacimientos petroleros y que tienen un alto contenido de metales pesados como plomo y níquel.  

Esta sustancia es  tan tóxica como el petróleo, y resulta más difícil de limpiar y remediar.
 
El agua se filtra hasta las profundidades y es  casi imposible frenar su avance hasta los esteros, que luego llegan  al río Pacayacu y posteriormente al Aguarico.

El derrame no se podía controlar hasta el  10 de julio pasado. Ayer se desconocía si el agua tóxica continuaba su flujo al exterior, debido a la limitada información que Petroecuador ha publicado sobre este tema.
 
En los primeros días del derrame, según información del Ministerio del Ambiente,  el pozo llegó a arrojar 41 barriles de agua tóxica por minuto. 
 
Días después el flujo bajó a 25,5 barriles de agua por minuto, es decir, alrededor de 36 000 barriles de agua tóxica por día.
 
Según reportes de Petroecuador e informes del Ministerio del Ambiente, el incidente ocurrió cuando la torre de la petrolera venezolana Pdvsa realizaba la perforación del pozo Shuara 24D, ubicado en pleno corazón del campo Libertador.

En el momento del incidente la torre no disponía de un preventor de  reventones, una especie de válvula que se usa para evitar que la presión  del yacimiento genere fugas  de agua o petróleo al exterior.

En un recorrido del  Ministerio del Ambiente  se registró vegetación y peces muertos en las zonas cercanas al derrame.
 
Los comuneros, en cambio, reportaron afectación al ganado que pastaba en la zona.

El 27 de junio pasado, con memorando  241-SSA-LIB-2009, Jorge Valarezo, supervisor ambiental del campo, reportó que la Unidad Ambiental del campo “no contaba con los suficientes insumos (material absorbente) ni maquinaria pesada, para atender un siniestro de esta magnitud”.

Desde el pasado 10 de julio, Petroecuador dispuso el desarme de la torre de perforación para trasladarla hacia otra área.
Otro  informe de  Petroecuador, que evalúa el período  entre 2002 y 2007 da cuenta  del impacto de los derrames. Según este documento, Petroecuador emitió 122 órdenes de trabajo para atender  la limpieza y remediación de áreas afectadas por  derrames de petróleo. Esto  implicó  un desembolso de   USD 118,9 millones a empresas remediadoras.

Producto de ello, en febrero del año pasado  se creó la  Vicepresidencia Ambiental,  con el objetivo de  evitar la contratación de empresas privadas en las tareas de limpieza y remediación ambiental. Esta  unidad invirtió un total de USD 23,4 millones en la compra de equipos.

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