12 de septiembre de 2014 18:51

Cristo Negro es parte de la cultura de fe en Daule

Cristo de Daule.
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Juan C. Mestanza. Coordinador
jcmestanza@elcomercio.com

(F-Contenido Intercultural)

Mientras en los exteriores de la iglesia del Señor de los Milagros se acondiciona una tarima donde mañana se ofrecerá una misa campal, en el interior del santuario se ve, durante toda la mañana, un ir y venir de feligreses.

No lo hacen de manera masiva como ocurre en las madrugadas y las noches, desde el pasado jueves 4 de septiembre cuando se inició la novena, pero las manifestaciones de fe son permanentes en la Capital Arrocera del país.

Un hombre de unos 60 años sube cuatro gradas y se ubica frente a una imagen del Cristo Negro. Se saca su sombrero, inclina su cabeza, toca la imagen y ora por cerca de tres minutos. Se persigna y luego se retira en medio del silencio en la iglesia.

“Siempre que vengo a Daule paso a rezarle al Señor de los Milagros y a pedirle por la cosecha, por la familia, por la salud”, cuenta Renzo Barzola, agricultor del sector de Juan Bautista Aguirre, una de sus cuatro parroquias rurales.

Como Barzola, Diómedes Aguirre –también arrocero- tiene como ‘religión’ ofrecer al Cristo su trabajo cada vez que llega a la capilla. “En el campo somos muy aferrados a la fe y el Cristo Negro es nuestra guía. A él le dedico y le entrego el fruto de nuestra cosecha”.

La historia del Cristo Negro, tallado en madera, se remonta a la época de la Colonia. Según Ricardo Lazo, vicario Episcopal de Daule, desde hace cinco años, el español Isidro de Vienza y Mora, dueño de muchas tierras en lo que es Daule y Balzar y que tenía problemas en la vista, recobró la visión al tener contacto con la imagen –para entonces de Jesús blanco- en lo que sería su primer milagro.

Posteriormente –se dice el 13 de febrero de 1648 aunque hay otra versión de que ocurrió el 14 de septiembre- un esclavo negro se acercó a la imagen y la tocó, un sacrilegio para la época. “Por el hecho de atreverse a tocarlo, el sacristán, para dar ejemplo de lo que no debían hacer los esclavos, lo hizo castigar en la plaza pública. Para solidarizarse con el esclavo, al siguiente día el Cristo apareció de color negro”, cuenta Lazo.

Desde entonces empezó su veneración en estos sectores del campesinado que históricamente han vivido de la agricultura y la ganadería. Vienza y Mora hizo edificar el Santuario del Señor de los Milagros en 1650, en el siglo XVII.

A partir de allí es el referente del catolicismo de los agricultores, en su mayoría arroceros, que con el paso de los años fueron fortaleciendo su fe alrededor del Cristo Negro. Por ello su imagen en cuadros predomina en las casas en el campo. Y de allí justamente son sacadas con motivo de la romería fluvial por el río Daule.

Para hoy está prevista, desde las 10:00, una peregrinación que es acompañada por lo menos por unas 45 canoas. La imagen es llevada por el río hasta el recinto Naupe. “Es una fiesta hermosa porque alrededor del Cristo la gente se congrega en un ambiente de alegría pero también de mucha fe”, cuenta Alejandra Avilés, una dauleña que tiene un negocio de comidas en la calle Juan Bautista Aguirre.

El recorrido hasta Naupe toma hora y media pues la peregrinación se acerca a las orillas a donde salen los campesinos con sus imágenes para ser bendecidas, cuenta el vicario Lazo. Por momentos allí se reza, también se lanzan desde las canoas pequeños presentes como rosarios, imágenes, dulces…

Desde una canoa, músicos alegran con tonadas el trayecto. Este año volverá a asistir monseñor Antonio Arregui, arzobispo de Guayaquil.

A la llegada a Naupe se tendrá una misa oficiada por Gonzalo Sigüenza, párroco de San Francisco. Luego la imagen volverá por el mismo río al santuario. Este año el lema de la celebración es ‘A los pies del Cristo Negro, podemos ser santos como Narcisa’.

Las fiestas concluirán mañana. Una de las cinco misas, 11:00, será presidida por Arregui. A las 21:00 los juegos pirotécnicos encenderán el cielo como señal del fin de la celebración.

En contexto

El Señor de los Milagros es el patrono de Daule y es celebrado cada septiembre. Por su historia y por el significativo para ese sector se realizan los pasos para elevar al santuario a la condición de Patrimonio Cultural de Daule. Técnicos del INPC llegarán estos días.

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