4 de enero de 2016 20:09

La crisis entre Irán y Arabia Saudita, otro peso para la OPEP

La muerte de un líder religioso chiita generó una crisis diplomática entre Irán y Arabia Saudita. El conflicto podría afectar los posibles acuerdos en la Opep. Foto: EFE

La muerte de un líder religioso chiita generó una crisis diplomática entre Irán y Arabia Saudita. El conflicto podría afectar los posibles acuerdos en la Opep. Foto: EFE

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Agencia AFP

El aumento de la tensión entre Irán y Arabia Saudita podría afectar aún más la frágil cohesión dentro de la OPEP, tensada por la caída de los precios, aunque sin afectar la estrategia del cartel de mantener la producción.

“Lo que pasa actualmente entre Irán y Arabia Saudita hace todavía más difícil la búsqueda de una solución y de un acuerdo” en la Organización de Países Exportadores de Petróleo, enfrentados a una caída de los precios, estimó el experto Francis Perrin.

En Bagdad, las manifestaciones por la muerte del líder chiita Nimr al-Nimr se intensificaron. Foto: AFP

En un momento en que los precios del crudo han perdido más del 60% del valor que tenían a mediados de 2014, cotizando cerca de los USD 40, el cartel enfrenta profundas divisiones sobre qué estrategia adoptar.

Los países del golfo encabezados por Arabia Saudita, primer productor de la OPEP, se niegan a que la organización recorte el bombeo si otros países fuera del pacto no se comprometen en la misma dirección.

Hasta entonces, Riad ha logrado imponer su visión.

Sin embargo, este inmovilismo penaliza fuertemente a algunos de los miembros, como Venezuela, Argelia, Nigeria o Ecuador, fuertemente dependientes de la renta petrolera, de donde obtienen la mayoría de sus divisas.

Por su lado Irán, otro peso fuerte en la OPEP, no quiere reducir su producción en un momento en que el levantamiento de las sanciones occidentales en su contra le va a permitir volver, después de muchos años a los mercados internacionales.

“La OPEP no tiene ninguna política en este momento, es más bien cada uno por su lado”, destacó Ole Hansen, analista de Saxo Bank.

“En el corto plazo, no había ninguna posibilidad de acuerdo en la OPEP sobre la producción y suponiendo que hubiera existido una posibilidad ínfima, esta desapareció con la crisis actual de las relaciones entre Arabia Saudita e Irán”, estimó por su parte Pierre Terzian, director de la consultora Petrostratégies.

Un interés común

Para Irán, que ha cedido espacio a sus vecinos durante su ausencia en los mercados, “sería normal” que otros miembros de la OPEP, incluida Arabia Saudita, “recorten su producción en 2016 para hacerle un espacio en el mercado, sin que los precios se hundan”, explicó Perrin.

Pero Riad, que busca cerrar el mercado a los productores de esquisto de Estados Unidos, no tiene previsto reducir su producción.

A finales de diciembre, el ministro saudita de petróleo dijo que su país “ya no tiene límites de producción” y que va a responder a la demanda de sus clientes, afirmó en declaraciones reproducidas por el diario Wall Street Journal.

“Claramente esto quiere decir que Arabia Saudita no va a dejar que Irán aumente solo las exportaciones (...) y que al contrario, por su parte también va a aumentar su producción”, destaca Pierre Terzian.

Sin embargo, la OPEP ya ha sobrevivido a conflictos entre sus miembros. “En el momento de la guerra entre Irán e Irak, entre 1980 y 1988, el único lugar donde los funcionarios iraníes e iraquíes podrían verse era en la OPEP”, recordó Perrin, que cree que subsiste un interés común de sus miembros pese a las divisiones.

Paradógicamente, para Christopher Dembik, analista de Saxo banque, Irán y Arabia Saudita si coinciden en un punto. “Los dos buscan recuperar cuotas de mercado. Tienen un interés a medio plazo en esto, en que los precios sigan siendo bajos. Por consecuencia, no tienen otra opción que entenderse, al menos en esto”, planteó.

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