31 de marzo del 2016 00:00

Las familias de Marina y María José vivieron un largo calvario

Paula y Leticia Menegazzo contaron la dolorosa historia por la muerte de Marina. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

Paula y Leticia Menegazzo contaron la dolorosa historia por la muerte de Marina. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Mónica Mendoza
Macroeditora (I)

Cuando partieron para Ecuador creían que solo era cuestión de días y que volverían a Mendoza (Argentina) con su hermana viva. Pero un mes después regresaron con el cuerpo de Marina, embalsamado en un ataúd, junto al de su amiga María José Coni.

Paula y Leticia Menegazzo no pudieron escoltar siquiera a su hermanita menor, como era el deseo. Viajaron por separado a Argentina, pues las conexiones aéreas no estaban disponibles para todos los familiares. Los cuerpos de las jóvenes argentinas fueron repatriados ayer, 30 de marzo, en vuelo Guayaquil-Buenos Aires-Mendoza.

Marcos Menegazzo, el hermano mayor, y su cuñado Cristian, viajaron con los cuerpos de las jóvenes a primera hora, junto a Glady Steffani, y Felipe Coni, la madre y hermano de María José. Las dos hermanas de Marina lo hicieron en otro vuelo en la noche de ayer.

El largo calvario en Ecuador había terminado. Las familias separadas durante semanas, sus trabajos abandonados, con muchos días escuchando sollozar al teléfono a la madre de los Menegazzo cada vez que el retorno se extendía...

Leticia dejó a su hijo de 7 años al cuidado de familiares, pero a su regreso no le dirá que su tía fue asesinada en su viaje de turismo en la comuna de Montañita, en la zona costera de Ecuador. Sabe que no entenderá que su tía querida y alegre, que lo cuidaba siempre y que dormía con él muchas noches, ya no estará. “Le diré que está en el cielo... ya nos arrebataron demasiada alegría y que no nos sigan arrebatando más; no quiero que mis hijos tengan miedo...”.

Marina también sería la madrina de su hijo menor, de cuatro meses, al que ha cargado en brazos en todas estas semanas en el país. El bebé lloraba mientras su madre contaba una historia de dolor y sus ojos se humedecían.

Desde el momento en que Marina no contestaba las llamadas de su madre empezaron a preocuparse. Ella debía regresar el 26 de febrero a Mendoza con su amiga. Dieron la alerta de la desaparición y después todo fue como una “película de terror”. Cuando partieron a Ecuador su mamá les dijo: Esta será una cuaresma larga, la verdadera pascua.

“Veníamos por dos o tres días, pero cada día se extendía y extendía. Todo ha sido una agonía para las familias que están destrozadas”. Paula decía que fue todo más doloroso porque se enteraron por la prensa y las redes sociales que ellas habían sido asesinadas. “Es terrible que te enteres que tu hermana muere, viéndolo en una cuenta de Twitter”.

Paula y Letizia Menegazzo, hermanas de Mariana, una de las turistas argentinas asesinadas en Montañita. Foto: Enrique Pesantes / El Comercio

El domingo 28 de febrero las autoridades confirmaron que Marina (22 años) y María José (21 años) habían sido asesinadas en Montañita. Al siguiente día dos hombres fueron detenidos como presuntos responsables y se localizó una casa como el escenario del crimen. La película de terror era interminable, todo era tan rápido que no entendían.

Al mes de sus asesinatos, los cuerpos fueron sometidos a una segunda autopsia y exámenes toxicológicos, por pedido de la fiscal María Coloma. El Jueves Santo ya tenían planes de regresar a Argentina, pero el vía crucis continuaba.

A la semana de la muerte había sido la primera vez que vieron el cuerpo de su hermana. Fue un momento de escalofrío. Estaba irreconocible. El martes pasado la volvieron a ver, ya estaba embalsamada, y se pusieron guantes de látex para acariciar su rostro, su cabello, antes de que la pusieran en el ataúd. Los Menegazzo han vivido ese dolor con la fortaleza de “soldados”, como dicen que se criaron en una familia muy unida, de seis hermanos.

“Han destruido a dos familias. Ha sido muy duro, hemos vivido el dolor de distintas formas y separados”. Leticia recordó que en la familia hicieron una votación para decidir si debían continuar hasta descubrir las muertes de las jóvenes. Sabían que sería remover el dolor, que la historia estaría muy expuesta por la conmoción que ha causado el caso, que sería un proceso largo.

Pero quieren la verdad, quieren que no se repita esta historia, quieren que las mujeres ni ninguna persona sufran violencia.
Ahora, según las dos hermanas, los Menegazzo están tranquilos porque saben que la investigación está encaminada. Además, el equipo de abogados que representa a las dos familias se encargará de seguir la investigación en Ecuador.

El 9 de enero fue la última vez que festejaron juntos. El cumpleaños del padre lo adelantaron dos días para que Marina pudiera estar con ellos, pues el 10 de enero partió a su viaje de turismo con tres amigas más.

Para eso había hecho trabajos sociales y reunió cada moneda. Era su aventura deseada. Todo estaba planeado, y les dejó el itinerario de cada día.

Por eso la esperaban en Mendoza el 26 de febrero, pero regresará el 31 de marzo en un ataúd. Este viernes será sepultada y la familia Menegazzo comenzará su duelo.

En contexto

Los familiares de Marina Menegazzo y María José Coni permanecieron en Ecuador cinco semanas. Durante la estadía organizaron marchas en rechazo al asesinato de las jóvenes mendocinas. Además, pidieron que se encuentre la verdad de las muertes.

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