12 de marzo de 2017 00:00

Guillermo Lasso: ‘El crecimiento y desarrollo económico se logran con paz social; no a patadas’

“Necesitamos fortalecer nuestro plan de gobierno; que nazca desde las calles, de la gente. Que incluya a todos los sectores”, dijo Lasso. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

“Necesitamos fortalecer nuestro plan de gobierno; que nazca desde las calles, de la gente. Que incluya a todos los sectores”, dijo Lasso. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

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Andrés Jaramillo

El COMERCIO arranca un nuevo ciclo de entrevistas a los presidenciables que vencieron en la primera vuelta electoral: Guillermo Lasso, de la alianza Creo-SUMA y Lenín Moreno, de Alianza País.

Ellos ahora dialogan alrededor de los escenarios de gobernabilidad. En esta primera entrega, Lasso revela las primeras medidas que adoptará si llega a Carondelet y cómo canalizará las demandas y las críticas de la oposición. El próximo domingo 19 de marzo, en cambio, el diálogo será con Moreno.

Si gana la Presidencia, ¿cómo logrará la gobernabilidad, tomando en cuenta que heredará un aparato estatal que tendrá aún la huella del actual Gobierno?

Vamos a plantear una consulta popular, bajo el artículo 104 de la Constitución, para que sea el pueblo ecuatoriano el que resuelva temas como la reelección indefinida de Presidente y Vicepresidente. Si está de acuerdo con mandar a su casa a todas las autoridades de control correísta: Fiscal, Contralor, superintendentes. Si quiere mandar a su casa a todos los funcionarios correístas que controlan el Consejo Nacional Electoral y el Consejo de Participación Ciudadana. Que el pueblo sea el que decida si es necesario aprobar un régimen de transición para nombrar a las autoridades por la vía de la Asamblea Nacional para que luego todos esos funcionarios se seleccionen de un pluralismo ideológico.

Esa consulta debe tener primero la aprobación de la Corte Constitucional, ¿qué certezas tiene de que eso ocurra?

Esperemos que llegue el momento. El primer paso que debemos dar es ganar las elecciones, luego ser gobierno, plantear la consulta y en su momento asistiremos a la Corte Constitucional. La opinión pública ecuatoriana deberá participar activamente e inclusive no descarto las calles, como mecanismo para presionar y reclamar democracia y libertad de las instituciones.

¿Cómo canalizará las ideas de la oposición?

Con las mesas de gobernabilidad que hoy las coordina Paúl Carrasco (prefecto del Azuay). Actúan como catalizadoras de las ideas, reclamos, inquietudes, aspiraciones de la sociedad civil. En las mesas pensamos no solo en partidos políticos, sino también en líderes gremiales. Necesitamos fortalecer nuestro plan de gobierno; que nazca desde las calles, de la gente. Que incluya a todos los sectores de la sociedad ecuatoriana. Yo estoy dispuesto a escuchar a todos.

Pero no todos se sentarán en esas mesas. ¿Cómo canalizará la protesta en las calles en su contra?

Hasta el momento no hemos tenido ningún inconveniente. Pero quien no quiera hacerlo será respetado. La gente podrá expresarse. En mi primera semana de gobierno emitiré un decreto para indultar a todos los perseguidos políticos en el Ecuador. Indígenas, policías, activistas sociales, políticos, periodistas... No podemos volver a la democracia manteniendo presos políticos. Voy a usar el ejemplo de Carlos Pérez Guartambel: “prefiere un banquero a un dictador”. Yo no lo tomo como una adhesión a Guillermo Lasso.

Tampoco como que Carlos Pérez Guartambel ha olvidado sus principios. Lo importante es que sepamos dilucidar nuestras diferencias con el diálogo, en un ambiente de democracia. Y si no nos ponemos de acuerdo, las calles también son un escenario democrático para expresar y decir: no estamos de acuerdo. A mí me pareció un atropello haberle quitado la visa a la compañera de Pérez Guartambel, Manuel Picq. Yo no soy amigo de él, no lo he visto personalmente; tendré el gusto de darle la mano, pero yo aspiro que de ganar las elecciones; en el cambio de mando, esté él sentado junto a Manuela Picq.

Usted ha ofrecido eliminar 14 impuestos, para reactivar el aparato productivo. Eso llevará tiempo y mientras tanto, ¿cómo compensará el dinero que el Estado dejará de percibir por esos impuestos?

Ahorrando. Hay que gastar solamente en lo prioritario. En salud, educación, seguridad. No creo que sea necesario el Ministerio del Buen Vivir, tampoco la Senescyt, porque las universidades van a recuperar su autonomía. Por concepto de tributos, aranceles, tasas por servicio, el ciudadano le entrega al Gobierno cerca de 24 000 millones de dólares al año y lo que estamos hablando es de dejar 3 000 millones. No vamos a desmantelar la política tributaria.

¿Ese ahorro será suficiente para lo que requerirá el país, por la eliminación de impuestos y compromisos financieros como deudas?

La crisis se soluciona tomando las decisiones correctas. No podemos pensar que la prioridad es la economía del gobierno. Tiene que haber un momento en que uno tiene que tomar decisiones audaces para reactivar la economía por el camino correcto: la inversión privada. La eliminación de impuestos será un shock positivo para generar inversión local internacional y crear confianza con la reforma institucional.

¿Cómo logrará esa reforma institucional, considerando que no tiene mayoría en la Asamblea y habrá que cambiar leyes?

Comencemos por señalar lo bueno. Se ha terminado en la Asamblea la hegemonía, el control total. Se ha debilitado el modelo de la dictadura de un partido político. En segundo lugar no creo en el maniqueísmo de que los malos están en Alianza País y los buenos en Creo-SUMA. Hay buenos ecuatorianos en Alianza País. En el momento en que nosotros presentemos nuestros proyectos en la Asamblea serán personas que analizarán objetivamente. Abriremos un debate público en el país para que luego la propia opinión pública contribuya para marcar la hoja de ruta legislativa.

¿Ya ha conversado con esos asambleístas oficialistas que menciona?

No le puedo decir que hay conversaciones, pero en su momento las iniciaremos formalmente. Democracia es hablar entre distintos actores. Debemos terminar con la época de ese Alianza País solito. El cambio implica diálogo. Llamar a un oponente y decirle conversemos, a la luz del día, sobre este proyecto.

Usted también ha dicho que no dará paso a los grandes proyectos mineros, ¿qué pasará con los compromisos adquiridos con los contratos suscritos?

Revisaremos esos contratos, conversaremos con las comunidades. En la práctica lo que queremos es enviar un mensaje claro: crecimiento y desarrollo económico solo se logra con paz social. No creo en el crecimiento económico a patadas, porque eso no es sostenible en el tiempo. No habrá minería por sobre los
2 800 metros y bajo ese umbral se hará solamente con consulta previa a las comunidades. Hay que cuidar nuestras fuentes de agua.

¿Qué pasará en cambio con la explotación petrolera, por ejemplo en el Parque Nacional Yasuní?

Ya lo explotaron. No puedo decir que no lo vamos a explotar. He prometido una veeduría ciudadana. Quiero entrar al Yasuní con los integrantes del colectivo Yasunidos; hacer una evaluación y con los ciudadanos tomar la mejor hoja de ruta. No vamos a extender la frontera de explotación petrolera en los parques naturales.

El presidente Rafael Correa advirtió que si usted gana, él se quedará, ¿cómo eso influirá en la gobernabilidad del país?

Está bien que se quede. Es su obligación. Debe enfrentar en los juzgados todos los procesos que necesariamente se abrirán como consecuencia de la fiscalización de estos 10 años de Gobierno.

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