25 de agosto de 2015 00:00

La ceniza daña los sembríos en parroquias de Latacunga

Una familia de El Chasqui, ubicado en la parroquia Mulaló, traslada a sus dos terneros en busca de pastos que no tengan ceniza del volcán Cotopaxi. Foto: Glenda Giacometti / El Comercio

Una familia de El Chasqui, ubicado en la parroquia Mulaló, traslada a sus dos terneros en busca de pastos que no tengan ceniza del volcán Cotopaxi. Foto: Glenda Giacometti / El Comercio

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Fabián Maisanche

La ceniza del volcán Cotopaxi cubre extensas zonas de sembríos, pastos y viviendas de las parroquias Mulaló, Aláquez y Pastocalle, en Latacunga. Una gruesa capa del polvo volcánico caía hasta ayer (24 de agosto) por la tarde en la zona. Era levantada por los fuertes vientos.

Un grupo de pobladores del barrio Ortuño, en Pastacolle, limpió la ceniza de los sembríos de papa, cebolla y maíz, que son su sustento. Otros lo hacían de los techos y patios de sus modestas viviendas.

Las ramas de los árboles de eucalipto y otras plantas se usaron como escobas para retirar el material volcánico de las hojas, tallos y flores. Otros agricultores regaron agua para que la ceniza no se impregnara en las plantas, pero el líquido lo volvió un material viscoso. Fue el caso de Blanca Lema, quien sembró un quintal de papas en la parte trasera de su casa.

La agricultora, de 38 años, junto a sus cuatro hijos intentó retirar el polvo volcánico, pero no tuvo mucho éxito, porque la ceniza no paraba.

Su hijo mayor Juan Ch., de 16 años, fue el encargado de regar agua en las plantas y en algunas hasta lavar las hojas. Sus hermanos menores jugaban en medio del polvo con sus dos perros indiferentes a la preocupación de su madre. “Creo que perderemos todo el sembrío de papitas. El fin de semana cayó bastante ceniza en este sector y hasta nos van a suspender el agua porque dicen que la vertiente está contaminada”, señaló Lema.

Pastocalle está conformada por 35 barrios. Según la Junta Parroquial hay alrededor de 8 000 semovientes (cabezas de ganado) entre los hacendados y pequeños agricultores. Los funcionarios calculan que unos 10 000 animales menores entre cuyes, conejos, gallinas, cerdos y otros son afectados.

Al agricultor Juan Tomaquisa se le murieron ayer 15 de los 40 cuyes que cría. La pequeña casa de madera donde pernoctan los animales fue cubierta de láminas de plástico. “La hierba estaba con ceniza y por eso se murieron mis animalitos. Me fui al páramo a conseguir un poco de hierba pero el sector estaba de polvo”, comentó.

Según el boletín de prensa número 19 del Ministerio Coordinador de Seguridad, del lunes 24 de agosto, las emisiones de gases y ceniza se dirigen al occidente y sur occidente del macizo. La salida del polvo volcánico alcanza una altura sobre el nivel del cráter de 1,5 kilómetros.

Gloria Togtaguano, del barrio Niño San Antonio de Pastocalle, indicó que la intensa nubosidad impide observar el material que sale del Cotopaxi.

La mujer, de 44 años, junto a su esposo Manuel Tizman, construyó un improvisado establo en el garaje de su casa.
Ubicaron cinco maderos junto a la jaula de sus dos cerdos para que puedan pasar su vaca y ternero. Las reses fueron ubicadas en este espacio para evitar que les caiga la ceniza y su alimento se contamine.

“De los 40 litros que da mi vaquita solo nos dio 25 hoy. Nos dijeron que su producción bajará por el alimento y el ambiente que cambia por el volcán”, indicó Tizman.

En Mulaló, las comunidades Caspi, San Agustín de Callo y San Ramón están cubiertas de ceniza. El polvo se acumuló en los sembríos y en los pastos. Desde el domingo, las cuatro vacas de Manuel Pilalumbo no comen. El campesino, de 67 años, optó por trasladarles a Salcedo con la ayuda de su hijo.

“Están enfermas y no hay comida. El Gobierno nos entregó un poco de raciones pero no es suficiente. Mi hijo Segundo se las llevará para que las cuide y estoy pensando irme con ellas”, dijo entre lágrimas Pilalumbo.

Los funcionarios de la Junta Parroquial de Mulaló y los técnicos del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap) coordinan la entrega de raciones de ensilaje y pasto a las comunas afectadas.

Además, se encargan de repartir el rechazo de banano y acompañarles en el tratamiento para los bovinos. Los técnicos del Magap aplican medicamentos a las reses para los problemas gástricos y respiratorios por la ceniza.

El trabajo lo realizan en seis grupos a lo largo de los caminos de tierra y piedra de Mulaló. Se movilizan en camionetas todo terreno.

Mario Rocha, presidente de la Junta, comentó que varias comunas están afectadas por la ceniza. y que esto influirá en la producción de leche en Mulaló, los próximos días.

Mientras que en Joseguango Bajo se inició la repartición del ensilaje y el rechazo de plátano a los pequeños ganaderos. En esta parroquia hay aproximadamente 2 000 cabezas de ganado que se encuentran distribuidas en las haciendas y los pequeños productores.

Según René Rengifo, presidente de la Junta, la entrega se realiza en las zonas más vulnerables de la parroquia.

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