En la Corte se revive el caso de Las Dolores

El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, fue el primer testigo que habló en la diligencia de ayer. Foto: fotos: Mario Faustos/ EL COMERCIO

El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, fue el primer testigo que habló en la diligencia de ayer. Foto: fotos: Mario Faustos/ EL COMERCIO

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Diego Bravo.  Redactor
dbravo@elcomercio.com (I)

La mujer entró encapuchada. Es considerada una “pieza clave” para investigar el caso Las Dolores, un hecho que ocurrió hace 11 años en una farmacia de Guayaquil, y en el que murieron ocho personas y otras tres están desaparecidas. Se llama Seidy. Tiene 32 años, ya fue sentenciada por este caso y estuvo detenida cuatro años.

Poco a poco soltó detalles. Recuerda que mientras ese día buscaba trabajo, unos hombres armados la obligaron a ingresar a la farmacia bajo amenazas. Evocó más escenas: tras los disparos vio tres personas muertas en el piso. Lo presenció todo, pero dice ser inocente.

“Luego del asalto me metieron en un vehículo junto con otras personas. Uno de ellos se quejaba que estaba con las esposas muy apretadas y que se le cortaba la circulación. Uno de los policías amenazó y nos tuvieron dando la vueltas hasta llevarnos a una casa. Ahí nos interrogaron. Luego nos llevaron a la PJ, quedé detenida e incomunicada varios días”.

Era la segunda persona en declarar. Son 103 testigos convocados. El primero fue el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, contra quien la semana pasada el juez nacional Wilson Merino ordenó una detención.

Él no llegó a Quito, pero en la Corte Nacional de Justicia se transmitió todo a través de un televisor de pantalla plana, ubicado junto al estrado. Nebot estaba en la Corte del Guayas.

De entrada, el fiscal general Galo Chiriboga le planteó cuatro preguntas y al Alcalde contestó que en sus 30 años de carrera política siempre conoció que hubo supuestos planes para atentar contra su vida, ­pero no los denunció. Tampoco solicitó que los policías lo resguardaran. Habló 40 minutos y se fue.

¿Cómo se relacionan los dos casos? El entonces mayor de Policía, Eduardo G., había llegado a Guayaquil para indagar esos supuestos atentados y fue precisamente él quien comandó el operativo de la farmacia.

Este Diario accedió al informe reservado de 12 páginas que firmó ese oficial. En la conclusión dice: “De acuerdo a las verificaciones realizadas en el expenal García Moreno, se llegó a tener conocimiento de que las bandas antisociales que operan en el país están confabuladas con los internos de Quito y Guayaquil, y que su objetivo sería realizar cualquier tipo de atentado o de acción delictiva en contra de algún político”.

Allí menciona dos nombres: Jaime Nebot y Cynthia Viteri. Pero también habla de Marco Cubero, que entonces era jefe de Estado Mayor de la Policía.

Dos testimonios y casi eran las 13:00. En la lista aún estaban policías, fiscales, empleados de la farmacia, periodistas, guardias de seguridad. Además, hay testigos de honor que conocen a los 11 procesados.

La sala de la Corte Nacional estaba repleta. Los testigos estaban en una sala trasera, resguardada por policías.

Mientras Seidy volvía a este salón, en la pantalla aparecía la imagen de un hombre. Cuando le preguntaron su nombre dijo llamarse David. Estaba allí porque el día de las muertes era administrador de la farmacia.

Habló 50 minutos y dio detalles de lo que pasó esa mañana. “Llegaron delincuentes y dijeron: ‘Esto es un asalto’. Preguntaron por el jefe de la farmacia, que era yo. Luego preguntaron por la caja fuerte y me apuntaban con un arma todo el tiempo”.

Paso a paso relató más detalles. Cuando llegaron al cuarto donde estaba la caja fuerte, ingresó la clave. Todo tardó cinco minutos. Uno de los sospechosos bajó a la primera planta y él se quedó tendido en el piso.

Recuerda que mientras estaba boca abajo escuchó las detonaciones. “Bajé y encontré muerto al tipo que me apuntaba con el arma y al mensajero de la farmacia”. Cuando vio a su compañero reclamó a los policías.

Las preguntas iban y venían. Así terminó su intervención. En la lista de personas llamadas a rendir testimonio también está el fotógrafo del diario El Universo, quien acudió al sitio donde se registraron las muertes.

El cronista gráfico estaba asignado al turno de la mañana ese día y fue quien captó las imágenes de Jhonny Gómez. Las fotografías muestran que el padre de familia fue sacado de la farmacia esposado y con el rostro cubierto por su camiseta. Otras lo captaron escoltado por un exagente y luego, embarcado en un vehículo. La Fiscalía mantiene una indagación previa abierta por la desaparición de Johnny Gómez y de otras personas de la farmacia de Guayaquil.

Se les llamó a un exredactor de la sección Judicial del mismo rotativo, que ese día cubrió el hecho, y a una experiodista de Ecuavisa, a que rindiesen testimonio. Las diligencias tardarán, al menos, tres semanas.

En contexto
En el 2004, 20 policías fueron sobreseídos por la Segunda Corte Distrital de la Policía. El procedimiento que se les seguía era por mal procedimiento, uso irracional de la fuerza y de las armas. A la audiencia de ayer llegaron las esposas de las víctimas de la farmacia.

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