10 de julio de 2014 00:00

Rafael Correa y Mauricio Rodas ensayan un nuevo acercamiento

El martes en el Salón de Banquetes: Rafael Correa, Gabriela Rivadeneira, Mauricio Rodas y María Fernanda Espinosa. Foto: Presidencia de la República

El martes en el Salón de Banquetes: Rafael Correa, Gabriela Rivadeneira, Mauricio Rodas y María Fernanda Espinosa. Foto: Presidencia de la República

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Carlos Rojas A. Editor Político politica@elcomercio.com

Hay un interés político por mantener la cordialidad. El presidente Rafael Correa invita al alcalde de Quito, Mauricio Rodas, a Carondelet, y este asiste sin poner reparos.

La cena del martes, en honor al primer ministro de San Vicente y Granadinas, Ralph Gonsálvez, los reunió por segunda ocasión. La primera fue el 6 de marzo, cuando el Mandatario invitó a los prefectos y alcaldes que ganaron las elecciones del 23 de febrero. Rodas estuvo en la mesa principal y brindó con Correa.

En la cena del martes, las dos autoridades hablaron de su preocupación por el financiamiento del Metro, tras conocerse la oferta de cuatro empresas, cuyos presupuestos superan de lejos los cálculos iniciales de la Alcaldía anterior. Más allá de esto, en la velada se evitaron temas más espinosos.

Cuando Rodas fue a la cita de marzo, dijo que lo hacía por ser coherente con su mensaje de campaña: una Alcaldía de proposición antes que de oposición, sin que con ello su gestión pierda identidad.

Es una receta compleja en un país polarizado, donde el Presidente diseñó un tablero de ajedrez con aliados y adversarios.

Rodas parece estar al margen de esa lógica. No solo por la coherencia de su mensaje político, sino porque el propio Presidente es quien promueve los espacios de acercamiento, generalmente, en su territorio.

Las dos citas desde marzo se dieron en la Presidencia, pues Correa no asistió a la ceremonia de posesión de Rodas, el 14 de mayo en el Teatro Sucre.

En una primera lectura, el Mandatario sería quien marca la agenda y el ritmo de su relación política con el Alcalde de Quito. Además, desde febrero, el Régimen no ha perdido la oportunidad para desafiar a Rodas y a los demás alcaldes y prefectos de la oposición.

El proyecto de la reelección indefinida tomó fuerza después del revés electoral de Alianza País. Y luego del brindis en Carondelet, el 6 se marzo, el Gobierno habló de una nueva Ley Territorial, que preocupó a Rodas, así como a Jaime Nebot, Paúl Carrasco, Marcelo Cabrera...

A este anuncio se sumó un ‘spot’ de la Secretaría de Comunicación, que relacionaba la llegada de Rodas a la Alcaldía con el regreso de la partidocracia: lo que el Presidente llamó la restauración conservadora.

Vistos estos hechos en conjunto, el sí del Alcalde a la última invitación a Correa podría considerarse como una muestra de que es Rodas quien cede.

Sin embargo, hay otros elementos que podrían demostrar, por el contrario, que es el presidente Correa quien mira al Alcalde de Quito como un adversario diferente.

Diario El Telégrafo dio ayer una pista al publicar un reciente sondeo de Perfiles de Opinión. Esa firma asegura que el 61,3% de la gente califica la gestión de Primer Mandatario como buena; y el 22% como muy buena. De hecho, este fue el título de su reporte.

Sin embargo, Perfiles de Opinión da a Rodas un 85% de calificación buena y un 3,5% de muy buena. Es decir, tanto el Presidente como el Alcalde de Quito tienen niveles similares de aprobación en la ciudad.

Esta pudiera ser una razón de peso por la cual en las últimas semanas el Régimen ha preferido tomar distancia de cómo Rodas lleva adelante su Alcaldía. No se pronunció cuando la crisis estalló en la alianza SUMA-Vive, por el voto en contra de Antonio Ricaurte.

Ese voto generó un profundo malestar y rechazo en redes sociales, lo cual debilitó la imagen del edil quien, en un primer momento, se mostró alentado por los concejales de Alianza País. El Gobierno tampoco se ha incomodado por las críticas de Rodas a la gestión de Augusto Barrera, que devolvió al Banco del Estado un crédito no reembolsable de USD 15 millones para el Sistema de Transporte. Pero está por verse si la revolución ciudadana nuevamente entregará a Rodas ese dinero.

El cambio del Gobierno también se nota en lo discursivo. Si bien Correa insiste en la idea de la reelección para combatir a la “restauración conservadora”, el destinatario de esa frase parece ya no ser el Alcalde.

El 14 de junio, Correa dijo que su proyecto busca evitar que “un banquero caprichoso quiera comprar la Presidencia” en referencia a Guillermo Lasso.

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