15 de junio de 2014 16:15

Los castillos de Corpus tienen sus secretos para su elaboración

EL COMERCIO
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Redacción Cuenca

En abril pasado empezó la elaboración de castillos en la capital azuaya. Es una de los símbolos principales de la fiesta de Corpus Christi, que iniciará la noche de este jueves 19 de junio del 2014.

En el sector de Punta Corral, de la parroquia Turi, a 15 minutos de Cuenca, está el taller de Norma Villa, de 39 años. Ella es la cuarta generación de su familia que se dedica a elaborar castillos, vacas locas, globos... que se queman durante las siete noches que dura la fiesta en honor al Cuerpo de Cristo.

En un terreno grande de una hectárea se acomodaron las parvas de carrizo verde que ella utiliza. 150 carrizos se necesitan para armar un castillo. Con un hilo llamado chillo amarra las estructuras.

El carrizo no es el único material necesario para los castillos, también se requieren fundas de papel de azúcar para revestir el carrizo. Luego pintan y realizan una serie de figuras como flores, cruces, círculos...

El proceso de mayor minuciosidad es las luces de los castillos que son hechas en base de clorato, nitrato, azufre, salitre y goma denominada pes. En unos papeles colocan bolitas de colores y en la punta del papel ubican una mecha elaborada con hilo. Esta se prenderá el momento de la quema.

Este juego de luces es lo que más gusta a los cuencanos y turistas que participan de la fiesta también conocida como Septenario. Moraima Salazar vive en el Centro Histórico de Cuenca desde hace más de 50 años y asegura que es un deleite observar este espectáculo de luces.

castillo

Los castillos de la fiesta del Corpus Christi, por lo general, tienen cuatro o cinco pisos. Mientras que en las fiestas de las parroquias tienen hasta de 10 pisos y cada uno cuesta USD 200.

Lo particular de cada castillo es la decoración final, dice Villa. Según ella, incluye el copón de la eucaristía, la Catedral de la Inmaculada, palomas, el Corazón de Jesús y otros símbolos religiosos.

Algo que no puede faltar en esta festividad religiosa es la vaca loca realizada con papel, engrudo y pintura. Esta lleva cohetes, dice el artesano Hernán Aguirre.

En una piedra en forma de batea grande muele el carbón, azufre y salitre. Este material se coloca en una suerte de tubo con hilo y papel al que incorpora el carrizo, que sirve para lanzar al aire.

Según Aguirre, cuando el cohete es realizado de la forma indicada no existirá problema en el momento de la quema. Por ello, debe hacerlo alguien que conozca y tenga experiencia.
Otro símbolo de esta festividad es la “dama” que representa a la mujer cuencana, que siempre está presente en las fiestas y baila con elegancia. También, está la figura del Lorenzo que personifica al hombre de la casa.

Estos muñecos son realizados en cartón y pintados con la ayuda de escultores cuencanos. Durante el Septenario (siete días) se queman como mínimo de tres a cuatro castillos. El primero lo encienden a las 20:00 y el último a las 24:00.

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