7 de November de 2009 00:00

El control se reduce en la frontera

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Redacción Tulcán

Janeth Melo no se aleja del Puente de Internacional de Rumichaca. El comercio informal entre Ecuador y Colombia es su principal fuente de subsistencia. 

Cada día, con uno de sus cuatro hijos, estaciona su vetusto vehículo a un costado del paso, junto a los de otros negociantes. Con agilidad acomodan el arroz, azúcar, fideos... para pasarlos a Colombia. Melo no se mueve hasta que recibe instrucciones del otro lado.

8 horas
se cierra el Puente Internacional de Rumichaca, de 22:00 a 06:00 todos los días.

Las señales pueden tardar de 15 minutos a una hora. Los negociantes se la ‘juegan’ y pueden perder toda la inversión si la Policía Fiscal Aduanera de Colombia requisa el vehículo.

Eso depende de quién esté en el control, ubicado junto al Centro de Atención en Frontera, en Rumichaca. Ayer, el personal de la Dirección de Impuestos Aduaneros de Colombia (Dian) revisaba los autos, junto con tres policías.

Un conductor de un carro plateado evadió el control. Llevaba cuatro sacos de cemento. El personal de la Dian intentó quitarle dos sacos, pero solo se quedó con uno. El dueño del auto aprovechó un descuido y escapó.   

El intercambio
A diario, en el Puente Internacional de Rumichaca permanecen unos 200 comerciantes informales de ambos países. Ellos pasan víveres, electrodomésticos, prendas de vestir y combustibles. La venta de la mercadería se realiza en Ipiales.
La propuesta del presidente colombiano Álvaro Uribe de eliminar el IVA para quienes compren en las fronteras de Ipiales, en Colombia, y de Cúcuta, en Venezuela, aún no se ejecuta. Todavía no hay un mecanismo. 
La ampliación del horario de atención en Aduanas, los convenios binacionales, la ampliación del Puente de Rumichaca fueron parte de los acuerdos en la reunión binacional que se realizó en Rumichaca.

En dos ocasiones, el negociante colombiano Luis Narváez fue sorprendido con exceso de mercadería. “Perdí USD 100 por el decomiso de tres sacos de arroz y una caja de aceite”, dijo. Los policías también identifican a los ecuatorianos que transportan combustibles.

Cuando están en riesgo, los negociantes movilizan las mercaderías en bicicletas y motos.  Otra forma de evadir  el pago de impuestos es contratar a alguien que se haga pasar por dueño de la mercadería. Las preferidas son las personas de la tercera edad.

Mayra López,  de 60 años, es una de ellas. Ayer, pedía a los negociantes que la contrataran. Consiguió un viaje y salió en un taxi de Rumichaca hasta la terminal de Ipiales. Ahí se encontró con el dueño de la maleta. Él le pagó USD 2,50 por el traslado.

Para los comerciantes que utilizan los pasos fronterizos ilegales de Urbina, Río Carchi, Julio Andrade no hay tanta restricción como en Rumichaca. Allí, los militares flexibilizaron los controles y permiten que pase mercadería, hasta por un monto de USD 820. 

“En Rumichaca hacen lío hasta por un bulto de arroz y por aquí no”, comentó Luis Andrade, comerciante. Sus compras no superaban los USD 300.  

Esta vía no reconocida se conecta con el poblado colombiano de Carlosama. La gente que sale cada ocho días manifiesta que los controles ya no son rigurosos como hace un mes.

La negociante colombiana Nelly Mimalchi comentó que en septiembre le quitaron un bulto de arroz y de azúcar. “Ahora ya no dicen nada”. Para los dueños de vehículos de Ipiales que hacen las carreras del Río Carchi a Carlosama es un alivio que no haya tanta requisa.

Por esta zona también pasan las rancheras, que llegan desde Sandoná y Pasto. Luis Lara, jefe del Batallón Galo Molina, explicó que hay una disposición del Ministerio de Defensa para los operativos. La orden es que a la hora de controlar el tráfico de armas y municiones también se verifiquen los productos básicos  que llevan los comerciantes. 

Sin embargo, el Convenio de Esmeraldas, que permite el ingreso de víveres ecuatorianos (compras de hasta USD 820) no se cumple en el lado colombiano.

Desde mayo Colombia restringe el ingreso del arroz ecuatoriano. Incluso el mes pasado se ubicaron las bodegas donde se almacenaba el arroz ecuatoriano y  se intentó decomisar el producto.

La orden, que llegó desde Bogotá, se anuló el mismo día. Los negociantes se unieron e impidieron que la Policía revisara 25 bodegas que constaban en la lista.

Se acordó que hasta fin de año la Policía Fiscal Aduanera no iba a intervenir en estos negocios. Pero se advirtió que el control en Rumichaca se mantiene por el incremento del contrabando de licores  y de juguetes que llegan del Ecuador. 

En estos días, la Policía Fiscal Aduanera detectó que en las fundas de galletas se camuflan vinos y licores ecuatorianos para surtir a las tiendas del departamento de Nariño, por la época de Navidad y Año Nuevo, que se avecina. Melo permanece hasta las 22:00 en Rumichaca y se retira junto con su hijo, hasta el otro día. 

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