4 de October de 2014 19:09

La Aduana utiliza tecnología de rayos X para controlar el contrabando

En Arenillas, El Oro, un miembro de la Aduana del Ecuador hacen un control de los vehículos que transitan esa zona fronteriza con un escáner de rayos X. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

En Arenillas, El Oro, un miembro de la Aduana del Ecuador hacen un control de los vehículos que transitan esa zona fronteriza con un escáner de rayos X. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Washington Paspuel (I)

Las dos patrullas se internan por el camino que atraviesa un bosque de una vegetación baja y reseca. Luego de 15 minutos de un tortuoso trayecto se detienen en medio de un claro.

El oficial que dirige el operativo se baja de uno de los vehículos, se para frente a una vieja estructura de cemento y señala un foso, semioculto entre los arbustos. “Este es el búnker de un antiguo destacamento militar, que ahora es usado por los contrabandistas”, dice Marcelo Villacreses, jefe de la Unidad de Vigilancia Aduanera de Huaquillas, en el sur del país.

Ese destacamento y otros más, cuyo número incluso la Aduana desconoce, se levantaban en puntos considerados estratégicos dentro de la Reserva Arenillas, una enorme franja de bosque seco protegido en la provincia de El Oro que colinda con el norte del Perú.

Cuando la administración de la reserva pasó a manos del Ministerio del Ambiente, hace unos dos años, los destacamentos quedaron abandonados y el bosque reclamó nuevamente esas tierras. Hoy, un laberinto de trochas y caminos pedregosos se abren en medio de la reserva, en el cantón Arenillas.

Esas vías son propicias para el contrabando de hormiga, una modalidad que se utiliza para trasladar pequeñas cantidades de mercadería para luego acopiarla en bodegas clandestinas. La Aduana ha detectado esas bodegas en Arenillas, Santa Rosa y Machala.

Los agentes aduaneros recorren a diario esas rutas clandestinas a lo largo de 48 kilómetros de frontera común con Perú. Villacreses explicó que el contrabando fluye desde Hualtaco –un puerto artesanal fronterizo-, pasando por caseríos como Guabillo, Carcabón, Palmales y Quebrada Seca. “Hay zonas rojas, donde es muy difícil ingresar y la confrontación con la población que vive de eso sería fuerte”.

El control al contrabando por la frontera sur dejó USD 7 millones en aprehensiones de mercadería entre enero y agosto pasados, según el Servicio Nacional de Aduanas del Ecuador (Senae). Este año, el Senae incorporó 50 nuevos agentes a su Unidad de Vigilancia Aduanera en la frontera sur, con los que ahora suman 150.

Este equipo operativo armado ejecuta los operativos, en ocasiones, con la participación del Ejército y la Policía.

Para mejorar el control, la Senae opera desde octubre del 2013 un escáner de rayos X instalado en el puesto de control aduanero fijo de Chacras, a 15 minutos de la frontera.

La máquina es un enorme arco montado en un camión, que se desplaza lentamente sobre los vehículos, como lo haría un tomógrafo con un paciente.

No todos los vehículos pasan por esa revisión. Los agentes aduaneros manejan perfiles de riesgo, para identificar a los automotores que pudieran llevar artículos de contrabando. Un área acordonada alrededor del escáner impide el paso de personas mientras se activa el proceso de escaneo, que tarda alrededor de tres minutos.

De ese modo, hace poco se detectó que el interior de la llanta de una camioneta estaba lleno de celulares; o que otro vehículo llevaba whisky en la caja de herramientas.

Alrededor de 100 vehículos pasan a diario por el escáner. Cristian Inca, director de Despacho del Senae de Huaquillas, lamenta que pese a facilidades implementadas como la Declaración Aduanera Simplificada, para tributar mercadería valorada en menos de USD 2 000, todavía haya gente que se arriesgue intentando pasar productos de contrabando.

Los controles al contrabando se dificultan en esta zona del país debido al incremento de asentamientos humanos dentro de la Reserva Arenillas. Sectores del área protegida que antes eran resguardados por el Ejército, ahora están ocupados por colonos que han levantado progresivamente cerramientos con alambres de púas. Los cercos impiden ahora el paso de las patrullas aduaneras.

Freddy Collaguadi, uno de los comuneros, observaba con recelo el paso de la patrulla aduanera el mediodía del pasado 25 de septiembre. Él es uno de los 25 socios de la autodenominada Sociedad Agrícola AgroPaís, un asentamiento que ocupa 41 hectáreas de tierras. “Por aquí vemos pasar todo el tiempo camionetas y motos. Son los contrabandistas, pero no les damos el paso”, asegura el campesino.

La Unidad de Vigilancia Aduanera piensa lo contrario. Cree que muchas fincas aúpan a los contrabandistas, especialmente por las noches, cuando los controles se dificultan.

Textiles, frutas, calzado, licores y celulares son los principales productos que intentan ingresar por Huaquillas y Arenillas sin pagar tributos.

Carlos Veintimilla, director distrital de la Aduana en Huaquillas, calcula que lo aprehendido este año es el 50% de los productos que intentaron ingresar como contrabando. “Perú es el paso de productos que vienen de terceros países, como China”. La Aduana ha descubierto verdaderas rarezas, como unos lingotes de oro, valorados en USD 1,8 millones, que los agentes hallaron hace tres semanas, dentro de un vehículo todoterreno sin placas”.

En contexto

Desde hace tres años funcionan en la frontera sur los Centros Binacionales Aduaneros Fronterizos (Cebaf), los cuales fueron construidos con recursos de la Paz. Son dos estructuras gemelas en el lado ecuatoriano y peruano.

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