4 de junio de 2018 00:00

Desde el 2017 no se controla a los ‘flyeros’ en Quito

En la esquina de la Reina Victoria y Foch hay ‘flyeros’; en los postes se colocaron carteles de protesta. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

En la esquina de la Reina Victoria y Foch hay ‘flyeros’; en los postes se colocaron carteles de protesta. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

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Daniel Romero

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En la calle Foch, sector de La Mariscal (norte de Quito), desde la semana pasada cuelgan letreros en los postes de luz con el mensaje: “Cero ‘flyeros’, cero enganchadores. Respeto al espacio público. Ya basta”.

En esa calle, que conduce a la plaza El Quinde o plaza Foch, se concentra la mayor parte de una actividad que, según dos ordenanzas, está prohibida.

Los enganchadores, ‘flyeros’ o promotores de negocios son personas cuyo objetivo es convencer a quienes visitan La Mariscal, durante las noches, que elijan un local específico.

Elizabeth Romero frecuenta La Mariscal, con cierta regularidad, durante los fines de semana. Ella contó que el principal problema con los enganchadores es su insistencia. “Casi obligan a ir al local al que promocionan. Eso ha hecho que con mis amigos evitemos ir por ciertas calles como la Foch o la Calama”, comentó.

La plaza Foch es el punto de La Mariscal en donde se concentra la mayor cantidad de establecimientos de entretenimiento nocturno.

Las ordenanzas que prohíben esta actividad son la 119 y la 236. La entidad a cargo de que se cumplan las prohibiciones que en ellas se establecen es la Agencia Metropolitana de Control (AMC). Según los datos proporcionados por esa dependencia, el último operativo en el que se sancionó a quienes incumplían la normativa en La Mariscal tuvo lugar el 2016. Desde ese año, a la fecha, no hay cifras sobre operativos o sancionados.

El 3 de mayo del 2018, el alcalde de Quito, Mauricio Rodas, designó a José Luis Aguilar como el nuevo supervisor de la AMC. Al preguntarle por qué no se ha controlado este tipo de actividad entre el 2017 y lo que va del 2018, señaló que solo puede responder por el accionar de su administración.

El cuadrante comprendido entre la Juan León Mera, Foch, Reina Victoria y Calama es el sitio en donde más se concentra esta actividad.

De acuerdo con información enviada vía correo electrónico por la Administración Zonal La Mariscal, “la normativa prohíbe esta actividad en los establecimientos turísticos. Sin embargo, los enganchadores actúan de manera clandestina en el espacio público, y exigen un pago a los establecimientos en el momento que llevan clientes, y en ocasiones el pago lo realizan los propios usuarios”.

En ese mismo mensaje, la Administración Zonal señala que la principal queja de los visitantes del sector es sentirse acosados y hostigados por la actividad que los enganchadores realizan.

Según la autoridad, aunque la mayoría no se manifiesta por temor, existen denuncias confidenciales por parte de los dueños de los locales y de la ciudadanía, que han sufrido algún tipo de acoso o intimidación por parte de los también llamados ‘flyeros’ (porque reparten ‘flyers’, hojas volantes).

Los dueños de varios locales de esta zona fueron quienes colocaron los letreros en los postes a manera de protesta.

Gustavo Terán, dueño de un establecimiento en La Mariscal, dijo que protesta no solo por el incumplimiento de la normativa sino porque considera que hay competencia desleal. “Suelen pararse en la puerta de nuestros locales y llevan a la gente que está por entrar a nuestros negocios a otro lado que no necesariamente cumplen con todas las normativas que nos exigen”, comentó.

Aguilar señaló que ya se trabaja en acciones para enfrentar este fenómeno. Desde esta semana, la AMC iniciará acciones para hacer efectiva la prohibición que establecen las ordenanzas metropolitanas.

Las sanciones, en el caso de detectar la presencia de enganchadores, son para el dueño del local que usa el servicio.

Para Carlos De la Cruz, coordinador de la Asamblea de Ciudadanos de La Mariscal, este tema debe abordarse teniendo en cuenta su carácter social.

Según De la Cruz, esta actividad la ejercen extranjeros, en su mayoría, que ven en esta ocupación una forma de obtener un ingreso.

Una de las soluciones que plantean en la Asamblea es un acuerdo entre dueños de los locales para normar esta actividad. “Se podría definir cuáles locales, por su ubicación, requieren de ese servicio y que establezcan un contrato con los enganchadores”, dijo.

En contexto

La Agencia Metropolitana de Control es la encargada de vigilar que la actividad de los denominados enganchadores no se realice en el espacio público. El objetivo es garantizar la libre circulación y la seguridad de los turistas.

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