19 de mayo de 2017 15:49

Municipio empleará una herramienta informática para controlar el comercio informal en Quito 

Acto de entrega de 75 renovaciones del Permiso Único de Espacios Públicos para comercio autónomo (Pucas), para los comerciantes del centro de Quito, hoy viernes 19 de mayo del 2017. Foto: Paúl Rivas/EL COMERCIO

Acto de entrega de 75 renovaciones del Permiso Único de Espacios Públicos para comercio autónomo (Pucas), para los comerciantes del centro de Quito, hoy viernes 19 de mayo del 2017. Foto: Paúl Rivas/EL COMERCIO

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Belén Merizalde

Aceras, semáforos, parques y plazas son los sitios en donde a diario se colocan docenas de comerciantes informales para ofertar sus productos.

Ante esta realidad, el Alcalde de Quito, Mauricio Rodas, señaló que "el Municipio ha desarrollado una herramienta informática que permitirá que la actividad comercial se realice de manera adecuada y en respeto al espacio público".

Estas declaraciones las emitió en el acto de entrega de 75 renovaciones del Permiso Único de Espacios Públicos para comercio autónomo (Pucas), para los comerciantes del centro de Quito, hoy viernes 19 de mayo del 2017.

Para el burgomaestre una de las causas que ha producido que los comerciantes informales se multipliquen en la ciudad, es la "crisis económica que vive el país". Explicó que a través del nuevo sistema informático se podrá conocer las zonas en donde existe una excesiva concentración de la actividad comercial y así se podrá distribuir las plazas adecuadamente en el territorio.

Actualmente existen 4 700 comerciantes autónomos regularizados en toda la ciudad. Foto: Paúl Rivas/EL COMERCIO

Actualmente existen 4 700 comerciantes autónomos regularizados en toda la ciudad. Foto: Paúl Rivas/EL COMERCIO


Además, señaló que de existir zonas en la ciudad en donde es posible incrementar el número de comerciantes, se evaluará la factibilidad de otorgar nuevos permisos.

Actualmente existen 4 700 comerciantes autónomos regularizados en toda la ciudad, según indicó Luis Montalvo, coordinador distrital de comercio.

Sin embargo se desconoce el número de informales que trabajan en diferentes sectores de la capital. "La Agencia Distrital de Comercio está realizando la contratación para llevar a cabo un levantamiento de información sobre comerciantes informales, en razón de que se han multiplicado", dijo Montalvo.

Susana Caguas tiene un puesto de pinchos cerca del Concejo Provincial y desde hace dos años es una comerciante formal. "Yo estoy feliz de que me entreguen hoy la renovación de mi permiso para poder trabajar tranquila, pero si me gustaría que se les ayude a los vendedores informales, porque ellos lo único que buscan es llevar un pan a su hogar", comentó.

Laura Gutiérrez es moradora del sector de Iñaquito, en donde asegura que los comerciantes se han tomado las veredas para convertirlas en una feria. "Estoy de acuerdo en que la gente trabaje, pero hay que hacerlo de forma ordenada, no pueden invadir el espacio público", dijo.

Para Rosario Yugcha, comerciante de comida en el sector de la Floresta, desde hace 40 años, el problema radica en que "hoy el comercio informal no solo lo ejercen los propios ecuatorianos, sino que hay una gran cantidad de extranjeros que trabajan de esta forma".

Según Yugcha existiría incluso una competencia desleal por parte de quienes vienen de otros países y se desarrollan en el comercio informal. "Ellos venden la comida más barata que nosotros, porque obviamente nosotros al ser regularizados recibimos recomendaciones del Municipio de los lugares en donde debemos comprar productos de buena calidad. Ahora estos señores no sabemos en dónde compran y por eso pueden vender el producto final más barato y eso nos afecta", explicó la mujer.

Rodas afirmó que se están realizando controles permanentes para quienes no cuenten con el permiso que les habilite a trabajar en el espacio público. "En los próximos días anunciaremos información muy importante, porque estamos reorganizando todo el esquema de control", señaló.

"Nosotros vivimos perseguidos, nos tratan como si fuéramos delincuentes o como si estuviéramos haciendo algo malo. No tenemos donde trabajar y no nos queda más que salir a la calle para vender cualquier producto y poder sustentar a la familia", comentó Rocío Domínguez, quien se dedica a vender artículos de limpieza.

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