11 de septiembre de 2017 00:00

La consulta popular junta a los fundadores y exaliados de AP

En 2008, Betty Amores y Gustavo Darquea integraron la Asamblea Constituyente. Foto: Archivo / EL COMERCIO

En 2008, Betty Amores y Gustavo Darquea integraron la Asamblea Constituyente. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Andrés Jaramillo

Todo comenzó a tomar forma hace once días, cuando intercambiaron los primeros mensajes de textos y llamadas telefónicas.

En esas breves, pero entusiastas charlas, Manuela Gallegos, Gustavo Darquea, María Paula Romo, William Murillo, Mario Cuzco, Mónica Chuji, Marco Martínez, Betty Amores y Andrea Ledesma, entre otros, coincidieron en que el presidente Lenín Moreno arrancó su gobierno “bien, sorprendiendo”.

Cuzco, quien organizó el frente de Alianza País (AP) en España con los migrantes, en los albores del proyecto (2006), advierte que existe en la actualidad una voluntad política para retomar los principios del proyecto original de la denominada Revolución Ciudadana.

Es decir, combatir la corrupción, buscar la independencia de poderes y restituir derechos de los ciudadanos.

Las primeras medidas del Presidente revivieron el espíritu que inicialmente motivó a esos cuadros políticos a vincularse con el proyecto político. “Alianza País nació para combatir el caudillismo, ejercer un liderazgo horizontal y dar voz a la ciudadanía”, recuerda el exsecretario del Migrante, William Murillo, quien cree en que la propuesta original aún
puede retomarse.

El miércoles próximo confluirán en un local del norte de Quito. Todos han confirmado su presencia. Incluso Murillo, que el martes se someterá a una cirugía menor. Su esposa asistirá a la cita y él la seguirá vía streaming.

Otros cuadros de la ‘vieja guardia’ como Alberto Acosta también fueron contactados, pero la idea de reconstituir un espacio para aportar en la coyuntura actual por ahora no lo entusiasma. Gustavo Larrea, también fundador de AP, es cercano a Moreno. Los une una amistad que se ha traducido en una consejería política.

El consenso inicial de los fundadores de AP y exconstituyentes convocados gira en torno a respaldar la convocatoria a una consulta popular, pero con la participación de la ciudadanía.
Esperan -según Gallegos- que se pueda cesar a las principales autoridades de control y de justicia. Además, que se elimine la figura de la reelección indefinida.

“Es un mecanismo para ir más allá de la responsabilidad individual en actos de corrupción y enfocarse también en el sistema de encubrimiento e impunidad que hoy reina en el país”, señaló Romo, exconstituyente.

Aunque no es un objetivo preestablecido, este grupo se convertirá en un contrapeso a la directiva de AP que ha lanzado sus dardos contra Moreno, según Cuzco.

Las legisladoras Marcela Aguiñaga, Gabriela Rivadeneira, el vicepresidente Jorge Glas, por ejemplo, lo han señalado por supuestamente “alejarse de la revolución”.

Amores, también fundadora de AP, recuerda que la mayoría de esas figuras cercanas al expresidente Rafael Correa no estuvieron en el inicio del proceso. Se sumaron en el camino. Aguiñaga y Rivadeneira llegaron incluso, luego de la primera victoria electoral, en el 2007.

En la primera directiva de Alianza País (mayo del 2006) estuvo Rafael Correa como presidente, Betty Amores, como subdirectora, Ricardo Patiño como secretario, Raúl Carrión como responsable de finanzas.

Fander Falconí se encargaba de la capacitación y en las vocalías había nombres como Gustavo Larrea, Manuela Gallegos, Gustavo Darquea y Patricio Carrión, según el acta constitutiva. El primer programa de gobierno lo lideró Acosta.

Para Mónica Chuji, quien fue parte del primer gabinete de Gobierno de AP, los que se quedaron en el Gobierno estos años fueron los incoherentes. “Ya sea por un puesto o un estatus. Ahora defienden la corrupción, en lugar de combatirla, por ejemplo, impidiendo la fiscalización en la Asamblea, con la comparecencia de autoridades y juicios políticos”, sostiene la exconstituyente.

En el 2011 ya hubo un primer intento de reagrupar a los cuadros vinculados a los orígenes de País. El movimiento fue bautizado como Montecristi Vive.

Pero Gustavo Darquea, fundador de AP, reconoce que fue difícil avanzar porque el anterior Presidente bloqueó los intentos para corregir los errores. Ahora -agrega- los mensajes de Moreno evidencian que puede haber una nueva oportunidad. Sobre todo, porque comienza una nueva etapa política, como advierte Amores.

El Presidente con su discurso ha levantado expectativas y se acerca la hora de tomar acciones más concretas. Los proyectos que envíe a la Asamblea -agrega Amores- requerirán del apoyo ciudadano para que no sean bloqueados.

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