22 de February de 2010 00:00

‘En la construcción de vías faltan más exigencias’

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Redacción Ecuador

Fabricio Yépez. Profesor de la Universidad San Francisco

¿Con las primeras lluvias de este año, se desnudó, otra vez, la vulnerabilidad de carreteras estratégicas como la Alóag-Santo Domingo y la Calacalí-La Independencia. ¿Por qué el problema se ha vuelto recurrente?

Las dos vías están construidas en el callejón Interandino y su estabilidad es una verdadera interrogante. Antes de ejecutar los trabajos  no se hicieron las pruebas respectivas para garantizar que los taludes no se van a aflojar. Lo más lamentable es que las laderas se saturan, los taludes pierden su consistencia y se producen los deslizamientos, mientras las personas se movilizan.

Por lo que se ha visto hasta ahora, en época de invierno es un riesgo circular por esas carreteras…

Indudablemente. La seguridad de las personas está muy amenazada y es urgente empezar a levantar un diagnóstico de la red vial del país, con el fin de saber cuáles son las zonas más proclives a deslizamientos y ubicar los sitios donde los taludes están flojos. Solo ese estudio permitirá determinar dónde hay que intervenir con la construcción de muros y anclajes. Estas últimas obras, necesariamente, deben considerarse en la planificación y en la elaboración del presupuesto.

¿Eso no se ha hecho en el caso de la Alóag-Santo Domingo y de la Calacalí-La Independencia?

¿Por qué está aquí?
Su experiencia.  Es ingeniero civil, con una especialidad en caminos y canales. También es profesor en la Universidad San Francisco de Quito.    
Su punto de vista.  Es urgente levantar un diagnóstico sobre la estabilización de los taludes. Eso permitirá intervenir con obras de ingeniería adecuadas.

Lo ideal es hacer un estudio tramo por tramo. En la Alóag-Santo Domingo se han ejecutado algunos trabajos, pero en ese sentido, la vía no ha sido intervenida de manera integral. En la Calacalí-La Independencia no se ha hecho nada al respecto. Este tipo de intervenciones tiene un costo, que no significa nada si se toma en cuenta que de por medio está la seguridad de las personas.

¿En el país hay ejemplos de carreteras donde se ha realizado el estudio de estabilización de taludes?

Sí. En Quito se lo  hizo en la avenida Simón Bolívar. Por ello, en la bajada a Zámbiza, a Gualo y en una parte del sur hay taludes que están recubiertos con hormigón,  se construyeron anclajes de profundidad y se puso mallas con cobertura vegetal. Y se puso fin a los continuos deslizamientos.

¿La construcción de túneles es otra alternativa?

Sí, pero muy costosa. Para enlazar a la avenida 6 de Diciembre con la Interoceánica, en Quito,  estaban previstos dos túneles, pero todo el presupuesto disponible se invirtió solo en uno.

Para los municipios pequeños, por lo regular con presupuestos muy apretados, realizar el estudio que usted sugiere representaría un incremento en el costo de construcción de las vías. ¿Cómo sortear esa dificultad?

Si con el paso de los años nos ponemos a hacer los cálculos, la continua  reconstrucción de las carreteras, después de los deslizamientos y derrumbes, sale más costosa. Si la vía es muy complicada, con el estudio, puede costar hasta el 50% más, pero eso es una garantía para su uso.

Debido a que los encargados de ejecutar las obras no lo han hecho de manera voluntaria, ¿hay que crear una ley para obligarlos?

Frente a la realidad, esa es una buena opción. De hecho, la Secretaría Nacional de Gestión del Riesgo está pidiendo que en el proyecto de ley de prevención se incluya la exigencia de estudios de vulnerabilidad para la construcción de carreteras. Esto debe integrarse a una disposición para que los organismos crediticios del Estado, como el BEDE o la Corporación Financiera Nacional, no aprueben créditos, si en los proyectos no se incluyen los estudios de vulnerabilidad.

Esa sería una solución para las vías que se van a construir. ¿Y para las que ya están construidas?

El estudio de estabilización de taludes y la planificación de una intervención racional, que no caotice la circulación. Primero habría que planificar las correcciones en las carreteras que se sabe que son vulnerables a los deslizamientos, como la Alóag-Santo Domingo, la Cuenca-Mollleturo-Naranjal y el paso lateral de Ambato. Hay que sensibilizar a los responsables de la obra civil de los municipios y consejos provinciales sobre esta necesidad.

¿Se han dado los primeros pasos hacia esa meta?

Desde la próxima semana, la Secretaría Nacional de Gestión del Riesgo empezará a dictar un ciclo de talleres en los municipios. La intención es difundir que esto, más que una obligación, es una práctica de buena ingeniería. También hay que proporcionar a los municipios las herramientas para que puedan cumplir con ese requerimiento.

¿Cuáles, por ejemplo?

Explicarles cómo se puede hacer un estudio de estabilización de taludes en un sitio específico, en dos o tres semanas. También, cómo optimizar la construcción de muros, anclajes y mallas, dependiendo de la característica del terreno. Eso sobre la base de una planificación adecuada.

Teniendo en cuenta la vulnerabilidad de una parte de la red vial del país, ¿qué tiempo puede demorar el reforzamiento de taludes?

Solo la ejecución de las obras en un sitio específico hasta cuatro meses. A eso hay que agregar el tiempo  para el estudio. Lo importante es empezar a hacerlo, para terminar, lo más pronto, con esa amenaza de los deslizamientos.

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