29 de febrero de 2016 13:14

La construcción del intercambiador de Carapungo altera a los comercios del entorno

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Evelyn Jácome
Redactora

Con los trabajos de construcción del intercambiador de Carapungo se generó un problema: los negocios ubicados en este tramo de Panamericana Norte, se han visto afectados, especialmente en la reducción de sus clientes: los líos en el tránsito y las dificultades para buscar estacionamiento son las principales causas.

Ferreterías, carpinterías, locales de ropa, tiendas y restaurantes han disminuido las ventas desde mayo del 2015, cuando los trabajos empezaron. Los tradicionales locales de venta de fritada también se vieron afectados. Hasta inicios del año pasado, funcionaban 10 establecimientos sobre la Panamericana. Hoy apenas cinco quedan. Uno de ellos es el de Rocío Cóndor, quien tiene su local desde hace 22 años.

Cuando la obra empezó, la Policía Metropolitana comenzó a prohibir que los clientes se estacionen frente a los negocios. La restricción se vio reflejada en la venta: Rocío pasó de vender 70 libras de carne al día, a 30.

La mujer cuenta que tenía dos empleados, pero debido a la baja debió despedir a uno de ellos, ya que no le alcanzaba para pagar el sueldo. “Tan mala estaba la situación que cinco vecinas prefirieron cerrar sus locales. Nosotros fuimos fuertes, soportamos mucho porque con esto viven nuestras familias”, comenta.

Rocío vive por la terminal de Carcelén. Antes, tomar un taxi desde su casa hasta su local le costaba USD 1,5. Cuando empezó la construcción los taxistas no querían aceptar la carrera y si es que lo hacían, cobraban hasta USD 5. Hubo días que llegó al local y se encontró con la noticia de que habían cortado el agua o la luz, sin que nadie les advirtiera.

Ella tiene cuatro hijos y con el negocio ha logrado educarlos y mantenerlos.

Junto al local de Rocío está el de Luis Cachago, para quien la baja en las ventas es también evidente. Recuerda que frente a su local quedaba la parada de buses y siempre había gente. No obstante, el tráfico que se formaba para cruzar por la zona debido a la excavación y al cierre de tramos, ahuyentó a los clientes.

Cuenta que había empleados de distintas oficinas que aprovechaban las horas de almuerzo para ir a degustar la fritada pero cuando el tráfico se adueñó del sector, solo en llegar desde Carcelén tomaba más de 40 minutos.

La disminución es clara. Pasó de vender USD 500 al día, a USD 150, en los días de mayor afectación, cuando el tránsito era un caos y cuando abrieron la calle frente a su local. Hoy, vende en promedio USD 250, cifra lejana a los USD 1000 que alcanzaba en la época de bonanza, antes de que inicie la construcción. Hasta el momento, nadie las ha informado la fecha en la que la construcción concluirá. Han escuchado que probablemente sea en septiembre.

Ambos propietarios admiten que desde la habilitación del paso a desnivel que va desde la Panamericana Norte hacia la av. Simón Bolívar, la situación mejoró. Ya permiten estacionar a vehículos frente a sus locales y las ventas al parecer están mejorando Según la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas(Epmmop), la obra tiene un 60% de avance.

Eduardo Naranjo, dueño de un local de venta de zapatos asegura que hoy vende un 50% menos que antes. Si el día está bueno alcanza a vender USD 60, ante vendía al día más de USD 100. Los propietarios de los locales piden mayor información por parte del Municipio, para poder saber a qué atenerse.c

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