28 de July de 2009 00:00

La conservación caló en el Parque Nacional Machalilla

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Patricio Ramos. Redacción Manta

Conservar para convivir con la naturaleza. Esta ha sido la práctica cotidiana de los habitantes de 50 comunidades que viven  al interior del Parque Nacional Machalilla (PNM), ubicado en el sur de Manabí. Esa fue la clave a la hora de concienciar a los residentes ancestrales sobre esta reserva natural, refiere Robinson Arcos, un dirigente comunitario.

Las autoridades entendieron, a tiempo que la declaratoria del PNM se hizo no solo con recursos naturales, que los comuneros eran actores fundamentales.

A la fecha, el 60% de la población ha entendido que debe convivir entre la conservación y un aprovechamiento sustentable de los recursos de la zona. Así han transcurrido 30 años. Muchos recuerdan los primeros años después del 26 de julio de 1979, cuando fue declarada  reserva. Mercy Basurto, una manabita que residía en Quito retornó en 1984. Su esposo, un médico quiteño    de Puerto López, llegó a trabajar en el Seguro Social Campesino y se quedó prendado de esta belleza natural.

Empezaron la construcción de lo que sería una clínica, hoy esas instalaciones forman parte del hostal Tuzco. Basurto recuerda que entonces había cinco sitios de hospedaje y  tres restaurantes.

Ella dice que el  desarrollo fue sostenido, a ratos desordenado, “pero fuimos avanzando”. La doctora asegura que en Puerto López  hay que trabajar mucho en temas como los servicios básicos. La reserva está plagada de áreas de bosque seco tropical, zonas húmedas como el bosque San Sebastián, sendero Bola de Oro,  amplios recorridos en senderos que bordean el perfil de los acantilados y la reserva marina.

Vicente Álvarez, director del PNM, está seguro que la conservación es adecuada. Los primeros años fueron duros, especialmente para los comuneros que no entendían que en su territorio ya no se podía cortar los árboles, quemar la vegetación para sembríos y otras actividades que dañaban el ambiente.

Así lo entiende Leopoldo Ventura, de 27 años. Este joven nativo de la comuna arqueológica de Agua Blanca (noreste de Puerto López)  dice que fue muy difícil aceptar las nuevas disposiciones. Él es uno de los 26 guías nativos. “Crecí escuchando las reacciones de mis abuelos, padres y familiares. Llegó un momento que estaban hartos de los controles de los guardaparques, no dejaban que la gente siga fabricando carbón (actividad normal para los habitantes)”. Pero cuando empieza a llegar el turismo, atraído por las urnas funerarias de sitio, la laguna de agua azufrada y los paseos al bosque San Sebastián, todo cambió, recuerda.

“Los visitantes dejaban dinero por conocer nuestra historia, eso es bueno”. Ahora los 280 habitantes agrupados en 63 familias practican la agricultura, crianza de chivos, pesca artesanal y las mujeres ocupan su tiempo en la fabricación de artesanías.

Para la bióloga y actual directora de Turismo de Manabí, Cristina Castro, el avistamiento de ballenas fue el valor agregado que el PNM necesitaba para consolidarse en el mapa turístico nacional y  extranjero, como el destino obligado para visitar.

Los cetáceos siempre estuvieron allí. Fue en 1996 cuando Castro realiza un estudio del movimiento de ballenas jorobadas. Su trabajo fue elevado a la comisión ballenera internacional y desde entonces el PNM figura como sitio de apareamiento y nacimiento de ballenas. A las ballenas nunca  las consideraron como un
activo natural fundamental de la reserva, después todo cambió. Castro está segura que lo primordial para que Machalilla esté conservada, es  gracias a que sus habitantes son  conscientes que la naturaleza que los rodea es hoy su fuente de trabajo.

Muchos pescadores artesanales se convirtieron en operadores turísticos, sus esposas ubicaron negocios de comida y otros optaron por ingresar al nicho de mercado del hospedaje.

“Es muy bonita... ¡mmm! se pueda ver las ballenas, todo está cerca... hay mucho de todo en lo natural”, decía atropelladamente el lunes Louis Endershon, un estudiante de biología estadounidense de visita en Puerto López. Las islas de La Plata y Salango forman parte de la zona marina. La Plata se ubica a 25 km de Puerto López. 1 200 hectáreas son el hábitat para piqueros patas azules, fragatas, piqueros enmascarados, albatros, lobos marinos. En Salango, el snorkeling (buceo de superficie) es la mayor actividad del lugar.

Punto de Vista
Michel Guerrero /  Exploramar Diving
Tenemos el único parque marino costero

Hace 14 años  llegué al PNM para promover el buceo de superficie y de profundidad. Creo que al principio, después de la declaratoria  de la zona como reserva natural, la gente no le ponía seriedad al asunto.

Cuando empieza el gobierno a ubicar en los puestos claves del parque a personas con conocimiento técnicos, las cosas van cambiando. Este es el único parque marino costero del Ecuador, tiene de todo en tan poco espacio. Quienes lo visitan lo saben. El buceo de profundidad se desarrolla en el Ecuador costero gracias a los arrecifes coralinos sanos que existen en Machalilla. Vendemos bosque seco y húmedo, playas de arena blanca de película, avistamiento de ballenas y de aves marinas. Esto se complementa con deliciosos platos con base en los  mariscos.

TOME EN CUENTA

El PNM comprende  un área terrestre de 41 754 hectáreas y la zona marina es de 14 430 hectáreas.

El pasado 26 de julio  el PNM cumplió 30 años de creación como reserva natural.

Desde 1999 empiezan  las curvas más altas de visitantes con 5 000 turistas, para el 2003 sube a 28 000 y en el 2008 se ubica en los 40 000 turistas,  el 60 % nacionales.

Lea el reportaje mañana, en la edición impresa de EL COMERCIO, sección Sociedad

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