21 de julio de 2015 17:08

Congreso de Chile realiza mea culpa por casos de corrupción en política

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet (c), participa con el presidente de la Cámara de Diputados, Marco Antonio Nuñez (2-d), y el presidente de la Cámara del Senado, Patricio Walker (2-i), en la primera cuenta pública en la sede del Congreso en Valpar

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet (c), participa con el presidente de la Cámara de Diputados, Marco Antonio Nuñez (2-d), y el presidente de la Cámara del Senado, Patricio Walker (2-i), en la primera cuenta pública en la sede del Congreso en Valparaíso. Foto: Martín Contreras/ AFP.

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Agencia AFP
Santiago de Chile

El Congreso de Chile realizó el martes 21 de julio del 2015 un inédito mea culpa ante los casos de corrupción por irregulares financiamientos de campañas políticas de parte de empresarios que han provocado la pérdida de confianza y credibilidad de los chilenos hacia los políticos.

En una histórica cuenta pública, la primera que realiza el Congreso en 204 años de existencia, los parlamentarios realizaron un reconocimiento por los casos de corrupción que han provocado un terremoto en la política chilena, y que hasta el momento han puesto en el banquillo de los acusados a cuatro políticos opositores, dos de ellos legisladores, imputados por fraude tributario.

“Hemos vivido tiempos complejos. Reconozco que muchas veces no hemos estado a la altura de lo que la ciudadanía esperaba de nosotros. En el campo político y empresarial se han evidenciado prácticas que estamos decididos a erradicar”, dijo Patricio Walker, presidente del Senado, durante el acto en el cual participó la presidenta Michelle Bachelet y que se realizó en el Congreso en Valparaíso.

La presidenta Bachelet también ha sido afectada por los casos de corrupción, ya que su credibilidad entre los chilenos bajó de 22% en marzo a 19% en julio según un sondeo de la empresa Cerc-Mori, difundido en esta jornada.

La justicia chilena investiga el financiamiento irregular de campaña por parte de los grandes conglomerados empresariales Penta y Soquimich a políticos oficialistas y opositores, casos que salieron a luz a partir de septiembre pasado.

El senador, Iván Moreira y el diputado Felipe de Mussy, ambos de oposición, han sido acusados por delitos tributarios, ya que entregaban a las empresas boletas o facturas a sus contabilidades por actividades que no realizaban, y por la que las compañías descontaron impuestos.

Al poseer fuero parlamentario no se les aplicaron medidas cautelares. Otros dos políticos de oposición también han sido acusados, mientras que otra docena deberán comparecer ante la justicia.

“Es necesario, es urgente separar definitivamente la influencia del dinero en la política y en los asuntos públicos de la democracia”, afirmó, por su parte, Manuel Núñez, presidente de la Cámara de Diputados.

Ante los casos de corrupción el Congreso anunció que dará celeridad a la aprobación de una serie de proyectos enviados por la presidenta Bachelet, para dar mayor probidad a la actividad política y endurecerá sanciones para parlamentarios que estén involucrados en ilícitos.

Entre las medidas mencionadas, el Congreso pidió a Bachelet congelar las dietas parlamentarias, una mayor regulación de las asignaciones para legisladores, y la pérdida del cargo a los representantes que caigan en graves faltas a la probidad.

Mea Culpa tardío pero necesario

El Mea Culpa del Congreso se produce en medio de un gran descontento de parte de la población por los casos de corrupción, que afectó a la presidenta Bachelet, cuya popularidad según encuestas ha caído en torno al 24%, la más baja de sus dos mandatos.

La mandataria, que se ha visto afectada por el escándalo que protagonizó su hijo mayor, Sebastián Dávalos, involucrado en una irregular compra de terrenos, también ha padecido el alejamiento del exministro del Interior, Rodrigo Peñailillo.

Peñailillo, uno de sus más cercanos colaboradores, fue involucrado en el financiamiento irregular, mientras que un recaudador de la última campaña electoral de Bachelet también es investigado por este caso.

“En la ciudadanía hay un escepticismo y una inseguridad muy grande por lo que lo importante serán los hechos. Era necesario para la población, al menos es una señal importante de ver a la clase política hacer una autocrítica” , dijo Max Colodro, analista político de la Universidad Adolfo Ibáñez.

Para Guillermo Holzmann, analista de la Universidad de Chile, el mea culpa del Congreso “es tardío aun cuando es necesario, pero solamente marca el inicio de un camino que debe ser coherente con las próximas acciones que lleve a cabo” el Parlamento.

La crisis política chilena se produce en medio de una desaceleración de la economía, que obligó al gobierno a admitir que tendrá dificultades para cumplir un paquete de reformas que lleva adelante y que son pilar de su programa, entre ellas, la reforma que pretende dar gratuidad y calidad a la educación chilena.

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