5 de July de 2009 00:00

‘Las congas me llevaron por el Ecuador y llegó la hora de viajara por América’

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Mateo Jaramillo, 18 años
Percusionista de varios grupos
Quito

Con un padre cantante y un hermano guitarrista  fue  fácil engacharme al mundo de la música.  A los 15 años aprendí a tocar el piano.

Una  tarde,  un par de congas cambiaron mi vida. Me llamaron la atención, así que  las tomé prestadas y desde entonces vivo enamorado de la percusión.

Gracias a los ahorros de las tocadas con Son País (su grupo) pude comprar un bongo y tomar clases durante algunos meses. Los teclados quedaron a un lado.

Hace siete  meses comparto mi tiempo entre  los deberes del ‘cole’ y  los estudios en el Conservatorio George Gershwin. No ha sido fácil,  porque las horas de sueño han disminuido, pero  vale la pena cuando amas lo que haces.

La percusión me ha enseñado a ser disciplinado y constante.

Cuando toco  las congas o el  bongo, la diversión en las farras con los panas ocupa un lugar secundario. Pero mis amigos  y  mi familia  me entienden.

Tuve una tendinitis en las manos, pero ni así  dejé la música. Hace poco,  mis congas marcaron el ritmo de las canciones de Fonseca en un canal de televisión.

Actualmente, toco en algunos bares de la Foch junto al chileno Andrés Paveez. Trabajo en eso hasta que me gradúe  del colegio. Luego    viajaré a Cuba y a  Brasil, para estudiar percusión.

Estoy seguro que las cosas saldrán bien. Siempre supe que quería dedicarme a la música por completo y así será gracias al apoyo de mis padres.

En dos años volveré para crear un centro de percusión que no le caería nada mal al Ecuador, pues hay jóvenes que como yo que quieren   vivir de esto.

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