14 de April de 2010 00:00

La conexión Pichincha-Costa se complica

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Redacción Santo Domingo William López conducía el tanquero que quedó atrapado ayer, en el alud que cayó sobre el km 36,5 de la vía Alóag-Santo Domingo. Más de 1 m de piedras, troncos y lodo se acumuló sobre la calzada.   “Un aluvión empezó a bajar por la carretera y empujó al vehículo hacia la cuneta. Me boté del carro y corrí para salvar mi vida”. El tanquero movilizaba 5 000 galones de combustible y fue arrastrado 12 m. Se impactó contra otros siete camiones.   Desde un lado de la carretera, López gritó a los otros conductores para que sostuvieran los camiones con los frenos.  “El ruido se asemejaba al de un volcán en plena erupción”.  Una piedra grande que cayó a la carretera, a pocos metros de donde estaban los camiones chocados, desvió la avalancha de lodo hacia una pendiente. “Si eso no ocurría, los camiones se iban al abismo”, aseguró López.  Uno de los camiones afectados es el de Joffre Macías. En la mañana de ayer, aún con la ropa enlodada y descalzo, trataba de sacar  el lodo que entró al motor. Él transportaba 3 000 melones desde Portoviejo con destino a Quito. “Son más de 10 años que circulo por esta carretera, pero es la primera vez que vivo una experiencia de este tipo”.  En el mismo sector también se quedó varado un bus interprovincial. Las quiteñas Miriam López y Verónica Castro regresaban de sus vacaciones en Mompiche. Castro es profesora y tuvo que pasar el Día del Maestro entre el lodo y las piedras. Desde la madrugada trató de dormir en el bus, pero el sonido del agua y de las rocas que rodaban por la carretera lo impidieron.  “Nadie vino a auxiliarnos. En la madrugada, un par de máquinas y obreros llegaron para empezar la limpieza del deslave”, contó. Una queja similar fue la de Luis Vásquez, chofer de un bus de la cooperativa Alóag. Para él, el pago del peaje debe cubrir la asistencia inmediata en el caso de accidentes.    A las 10:00 de ayer, la maleza tapaba la carpeta asfáltica de la estratégica carretera que enlaza a Pichincha con la Costa. A esa hora empezaron a llegar los comerciantes informales  que ofrecían secos de gallina, papas fritas y habas cocinadas.  Ángel Rodríguez, arrimado al cajón de su carro, degustaba un suculento plato. “El frío de la madrugada calaba hasta los huesos y no había ni quien vendiera café”.  Otro derrumbe de grandes proporciones se registró en el km 32. Allí, el deslave también impidió el tránsito vehicular hasta la tarde de ayer. En Alóag, una fila inmensa de  carros se formó desde la mañana. Wilson Andrade estaba preocupado porque tenía que llegar a las 17:00 a Guayaquil. Él transportaba tíñer. “Es increíble, pero todos los años pasa lo mismo y las autoridades son incapaces de prevenir el problema. Al final, el perjudicado es el que se las faja trabajando”.A las 16:00 se abrió parcialmente el paso. La Policía ordenaba la movilización de los vehículos que se quedaron varados. Por el carril que fue habilitado se daba paso a 10 carros que iban a Quito y luego a otros 10 que iban a Santo Domingo.La alternativa para ir de Quito a la Costa es la Calacalí-La Independencia y la Ambato-Guaranda-Babahoyo, que están abiertas.

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