18 de July de 2009 00:00

El cómic tiene su cita en Guayaquil

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Redacción Guayaquil

Con su ‘deck’ en mano, Elías Sánchez veía a su oponente. Quería descifrar cuál sería la próxima carta que ‘Enrique’ lanzara. Las alternativas eran tres: una verde de magia, una morada, que tiene    trampas, o  las cafés que dan vida a los  monstruos.
‘Enrique’ optó por una verde. En ese momento, Elías paró el juego, recogió su ‘deck’ (grupo de cartas) y dio detalles del juego que tanto disfrutan.

 Contó  que  hay más   personas, de toda las edades, que juegan Yu-Gi-Oh. Esta serie llegó al país primero como manga (dibujo japonés), anime (serie de televisión), juego y también película.

El objetivo del juego es dejar sin cartas al oponente o causarle la ‘muerte’. Por lo general se  apuestan las mismas cartas. Algunas   son ediciones especiales y   su costo       puede alcanzar los USD 300, 400 y hasta  1 000.

Pero, a más del juego, Elías y ‘Enrique’ comparten la afición por las figuras y las historietas de estos personajes. Por eso, encontrarse en la plaza Colón, en la parte baja del cerro Santa Ana, en el centro de Guayaquil, era ineludible.  En este sitio se realiza  la V Convención del Cómic y el Primer Congreso Internacional de Historietas, como parte de las fiestas de fundación.

A pocos pasos de donde estaban los dos amigos, los primos Jacobo y Marlon,     de 8 años, veían detalle a detalle  las figuras de las   series de animes de Japón. Yu-Gi-Oh era uno de ellos.

“Mira la botas, tiene la pulsera, qué pleno cinturón”, fueron algunas de las frases que decía. En unos mostradores estaban, por lo menos,  200 figuras.

Con igual curiosidad, Pedro Ormaza y Rosana Franco observaban el módulo donde Batman era el protagonista. Revistas, camisetas, afiches y, lo más importante, figuras, eran para Fernando Landín, dueño de la colección, uno de sus     tesoros.

En sitio cerrado, con las debidas protecciones, esta feria exhibe una de las más grandes y antiguas colecciones de Tarzán. Son  150    ejemplares, cuyas ediciones datan de hace más de 50 años. Los dibujos de un bicho alcohólico o de una dulcamara mutante llaman la atención de los visitantes. Son trabajos de  Santiago Atti, quien  es un ilustrador riobambeño invitado a este encuentro. El creador dice que estos espacios son bastante importantes para difundir y promocionar su trabajo. Esto es necesario ya que hay muy poco apoyo para desarrollar el cómic o la ilustración.

Igual criterio es el de Carlos Lévano, ilustrador peruano que asiste a este congreso.  Se puede considerar que las ilustraciones y los cómics  son formas de arte, sin embargo, trabajar en ellas  le permite desarrollar  los trazos, la técnica y crear  historias que encantan a grandes y chicos.  

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