7 de July de 2009 00:00

El comercio se tomó la acera en El Pintado

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Redacción Quito

Agujas, música, películas, ropa, calzado, artesanías, verduras, comida...

Cientos de productos ocupan las perchas informales de los comerciantes informales que se ubican en las dos aceras de la calle Michelena, en el sector de El Pintado, en el sur de la ciudad.

La mayoría de los cubículos, de estructura metálica, está cubierta por plásticos de colores que, además de ser llamativos, sirven para cubrir del sol y la lluvia a los cerca de 200 comerciantes que trabajan en el sector.

“Yo ya estoy acostumbrada al clima de Quito”, comenta Fany Velasco, quien lleva ocho años en el comercio informal.

Mientras ella vende CD de música en su puesto, sus seis hijas venden películas y ropa en otros tres quioscos, todos ubicados frente a locales comerciales. “Al principio teníamos problemas con los dueños de los negocios pero todo es cuestión de ponerse de acuerdo”. Isabel Nazca, propietaria de un negocio de comida típica, dice que los negocios de las veredas alejan de la vista de los clientes a los locales comerciales.

Jorge Gutiérrez, dirigente de una de las dos asociaciones de comerciantes que funcionan en la zona, comenta que hace 17 años, cuando aparecieron los primeros informales, había menos de 15 comerciantes en esta calle.

Fruta, bisutería, artesanías y casetes de música fueron los primeros productos que se ofrecían.

“El número de vendedores se incrementó desde hace 10 años”. Hoy las dos veredas están llenas de negocios. Entre los quioscos informales y los locales comerciales han formado una especie de corredor por donde los peatones circulan con dificultad.

Einstein Barrera, uno de los moradores del sector, dice que respeta el trabajo honrado de los informales. Sin embargo, el vecino admite que la gran cantidad de gente en el sector también atrae a los delincuentes. “A mi hermano le abrieron el carro dos veces y en la tercera se lo llevaron”, se lamenta el lugareño.

Pero la inseguridad no solo afecta a los moradores. Velasco comenta que los ladrones también roban la mercadería de los negocios mientras sus dueños están ocupados en las ventas. Ellos dicen que falta coordinación con los vecinos y la Policía para mejorar la seguridad.

Sin embargo, Luis Maygua y su hija no dejan de visitar la Michelena para probar alguno de los platos que se preparan aquí.

Testimonio. Fausto M.

Un tema común

Algunos vecinos del sector piden la salida de los comerciantes debido al incremento de la inseguridad en la zona. Sin embargo, hay que reconocer que el tema de la seguridad es un problema que nos compete a todos.

Los comerciantes del sector no nos oponemos a una reubicación siempre y cuando podamos seguir ejerciendo nuestras actividades en un lugar comercial.

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