1 de marzo del 2016 00:00

El comercio decae en Pallatanga por daño vial

La carretera se desplomó el jueves último y no hay paso entre Chimborazo y Guayas; los carros usan vías alternas, pero el viaje para los usuarios demora más tiempo. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

La carretera se desplomó el jueves último y no hay paso entre Chimborazo y Guayas; los carros usan vías alternas, pero el viaje para los usuarios demora más tiempo. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

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Modesto Moreta
Coordinador
mmoreta@elcomercio.com (I)

En la vía principal de acceso al cantón Pallatanga, en Chimborazo, hubo más movimiento ayer que el fin de
semana. Los pocos negocios, restaurantes y quioscos que abrieron para ofrecer fritada, secos de gallina y almuerzos, empezaron a tener clientes el sábado y domingo, tras la reapertura parcial del tránsito por un cruce alterno, a 100 metros del tramo de vía destruido.

Los dueños de los 200 locales dicen que sus ventas bajaron entre 60 y 70%, desde el 25 de febrero, cuando se cerró la Riobamba-Pallatanga-Guayaquil. La carretera se hundió en un tramo de 40 metros, en el sector Charguayacu, límite entre los cantones Pallatanga y Cumandá (Chimborazo).

Los pocos pasajeros de los buses interprovinciales, que van por el paso adecuado por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), usaban estos servicios.

Pese a que se reabrió la variante, Nancy Lema indica que no ha logrado vender la fritada. El fin de semana no hubo pasajeros ni turistas por el temor a viajar por esta arteria que une la Sierra con la Costa. Por ahí circulan 5 000 carros cada día.

“Hemos perdido dinero, puesto que el negocio se redujo en más del 70%. Nos afecta, porque no podremos pagar las cuotas a las cooperativas y peor sostener a nuestras familias”. La mujer intentó vender en los buses algunas fundas con fritada y mote en USD 2. “Si en dos días no terminamos, todo se perderá”.

Javier Barahona, coordinador de Turismo del Municipio de Pallatanga, informa que en los tres días que la vía estuvo cerrada dejaron de llegar los turistas, especialmente de Guayas que recorren los paseos ecológicos y sitios turísticos. “Eso reactivaba la economía, pero esta vez no llegaron y hay crisis”.

Los siete lugares de alojamiento entre hoteles, hosterías y residenciales de la urbe no se llenaron y apenas hubo una ocupación del 20%.

Los 50 restaurantes que funcionan en la ciudad, cuya mayoría está en la vía Panamericana, tampoco tuvieron clientes.

“Esperamos reunirnos con el sector turístico para adoptar alternativas de apoyo como impulsar una campaña de promoción, con la finalidad de recuperarnos. Pero todo dependerá de que el paso sea habilitado por completo en el sector de Charguayacu”.

Los vehículos transitan por un paso alterno de la ‘Pana’.

Los vehículos transitan por un paso alterno de la ‘Pana’. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

En su restaurante, Mercedes Borja cuenta que durante los días del cierre del tránsito solo vendió 30 almuerzos, cuando comercializaba 100 platos diarios. “En el cantón deben buscarse alternativas para evitar que los cierres de la carretera en invierno nos sigan afectando. Las pérdidas no se pueden recuperar y los pagos de los créditos en las cooperativas no esperan”.

Al momento, el personal del MTOP limpia la alcantarilla colapsada. Según los técnicos, la construcción de un nuevo sumidero tardará tres meses. Se prevé hasta este jueves ensamblar un puente Bailey, de un solo carril, para restablecer el paso de automotores.

“El alcantarillado por donde circulaba el agua del río Charguayacu tuvo filtraciones. La humedad hizo que se hundiera como un embudo”, indicó uno de los técnicos del Ministerio que prefirió no identificarse.

Otro de los sectores golpeados es el agrícola. A la feria del domingo arribaron pocos compradores de fréjol, tomate, pepino, mora y pimiento, los principales productos de esta región. El agricultor Luis Valencia dice que no logró sacar al mercado 300 cajas de mora.

Eso debía llevar a Riobamba. “Es difícil usar vías alternas, porque la fruta se afecta y en el mercado no compran. “Ojalá no se haya dañado, caso contrario perderé mucho dinero”.

Senovia Tenemaza, productora de La Victoria, tampoco sacó los 150 sacos de pimiento que producen las 50 familias del recinto. La falta de transporte y el daño en la vía impidieron llegar al mercado.

Enrique Granizo, concejal de Pallatanga, pide una solución definitiva, puesto que en años anteriores también se hundió allí. “El cantón tiene solo una carretera, pero necesitamos que el Gobierno nos construya una alterna; caso contrario nos quedamos aislados”.

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