22 de diciembre de 2016 19:47

Los comerciantes informales sortean a los metropolitanos para vender en el Centro Histórico

1 100 efectivos de la Policía Metropolitana controla las ventas ambulantes en las calles de Quito, durante la época navideña. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO

1 100 efectivos de la Policía Metropolitana controla las ventas ambulantes en las calles de Quito, durante la época navideña. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO

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Daniel Romero

En el Centro Histórico de Quito se encuentra de todo. Por ello, es uno de los puntos más concurridos por los compradores que buscan ofertas y precios más bajos. Esta concurrencia es aprovechada por los vendedores informarles, especialmente en esta época navideña.

Desde el 15 de diciembre pasado, la Secretaría de Seguridad y Gobernabilidad del Municipio inició un operativo que busca controlar las ventas en el espacio público. En total se desplegaron  1 100 efectivos de la Policía Metropolitana, en el centro de Quito.

La tarde de este jueves, 22 de diciembre de 2016, en cada cuadra de las principales calles del centro se podía observar a uno o dos policías metropolitanos que patrullaban el sector. Esto provoca que quienes no cuentan con el permiso para comercializar productos en las calles, circulen de un lado al otro para evitar los controles.

Ese es el caso de Rosario Zambrano. Ella, en la calle Benalcázar y Bolívar, se apega a una pared y ubica una especie de canasta en la que oferta pantalones. "No tengo un trabajo fijo y lo que me queda es vender en la calle. En Navidad aumentan los controles y no nos dejan trabajar".

En lo mismo coincide Alex Guachamín, otro comerciante informal. "A quienes caminan con sus productos los persiguen y amenazan con retirarles la mercadería. Uno invierte unos USD 50 y, si nos quitan los productos, la multa para retirarlos es como USD 180. Cómo vamos a pagar eso".

Por esto, Guachamín, este año, decidió pedir permiso en una de las casas de la calle Sucre, para instalarse en los ventanales. "Me vienen a preguntar por el permiso. Hasta han entrado a preguntarle al dueño. Pero él les dice que me dio permiso para estar aquí", dijo.

Otro caso es el de Esther Tipantuña. Ella se ubica afuera del Centro Comercial El Parqueadero para vender mangos y fruta. Camina de una esquina a otra. Esto porque ya ha sido advertida que no puede ejercer su actividad en el espacio público. Lo que no pueden los vendedores es asentarse en un lugar.

"Uno saca a veces para la comida y otras se queda en contra. Pero nos toca hacer lo que sea, aprovechando esta época para llevar algo a la casa", dijo Tipantuña.

El control de las ventas informales en el Centro Histórico es constante durante todo el año. Sin embargo, el operativo especial por la época navideña y de fin de año, según el Municipio, se extenderá hasta el próximo 31 de diciembre.

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