4 de June de 2009 00:00

Comer despacio ayuda a la digestión

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Redacción Sociedad

Contra reloj: así es la hora del almuerzo para Joaquín Hidalgo, quien trabaja como asistente en una constructora y solo tiene 30 minutos para comer su ‘lunch’. A diario pierde  15 minutos entre salir de su oficina, ubicada en la calle Veintimilla, y hallar una mesa  en el restaurante Sabor Quiteño, en la  av. Patria, que atiende a 150 personas por día.
   
Una colada de haba, un plato de arroz con pollo y un vaso de avena son los alimentos que le sirven. “Estoy muerto del hambre, hoy no alcancé a desayunar”, dice, mientras, sin perder el tiempo,  coge la cuchara y la  sumerge en su sopa. En cinco minutos el plato está vacío. Lo mismo ocurre con el plato fuerte y el jugo. En 10 minutos termina.
 
Esta -según el gastroenterólogo Jaime Quezada- no es la mejor manera de  alimentarse. La razón es porque el estómago no digiere bien los alimentos. A la larga,  el proceso  cuando se lo hace rápido  conlleva  a un  trastorno alimenticio. La forma correcta de ingerir los productos  es haciéndolo despacio , según  la nutricionista Tatiana Sevilla, quien aconseja que se mastique  15 veces cada bocado.

Para Quezada,   el hecho de no tener un horario establecido para la alimentación también  atenta contra el sistema digestivo.
Tamara Ayala atiende un sitio que ofrece  Internet en la calle Juan León Mera. “Almuerzo  a veces a las 12:00, a las 15:00, no tengo un horario fijo”.  
 
Si bien el ritmo de vida acelerado influye para que las personas no coman en forma ordenada, la nutrióloga Carmen Sánchez da algunas alternativas.  Sugiere fraccionar la alimentación a lo largo del día, haciendo cuatro comidas principales y dos o tres colaciones (pequeñas comidas  entre comidas principales), con alimentos sin  grasa y azúcares simples. También tener horarios claros. Si  un día se almuerza a las 13:00,  hacerlo  a la misma hora todos los días. 
 
A media mañana, María del Carmen Zabala come  un   mote con fritada como colación. Lo hace a las 12:00, “después no importa si no almuerzo”. Ese es también su   desayuno, “mi estómago ya está acostumbrado”.

Pero esto es aparente. El  gastroenterólogo Xavier Bonilla asegura que no es bueno  porque   influye en la acidez estomacal, que es el síndrome del colon irritable. Pero  Sánchez aclara que esto marca en el aumento de  peso porque pica todo el día. “Por lo general terminamos comiendo lo rápido, lo fácil… la  comida chatarra, y muchas veces ni siquiera lo hacemos cómodos y sentados, ni tampoco nos detenemos a masticar  ni  a saborear”.
 
Byron Guzmán es gerente propietario en el restaurante D’ Kabu, en la av. Amazonas y Colón.  Los menús allí incluyen entrada, sopa,  plato fuerte, postre y jugo. “Es un menú diseñado para unos 45 minutos”, aclara. A diario tiene  100 personas, de ellos un 60%  termina  en 15 minutos.
 
Julia Wilhem y Andrés Esparra son la excepción. Ellos se toman su tiempo para comer en el restaurante. La razón es “porque somos estudiantes y no tenemos jefes que nos presionen”.
  
Felipe Chimbo, naturópata  de Quinua, cree que el tiempo de la comida debe ser sagrado. “Es un momento para recuperar fuerzas y no para simplemente llenar el estómago”. Quezada enfatiza que trastornos como flatulencia (gases), además del ardor y quemazón en el estómago son síntomas de que algo está pasando en el estómago, “puede ser una gastritis aguda”.
    
Wilson Argudo, ex presidente de la Sociedad de Gastroenterología de Pichincha, comenta que no son los síntomas de la gastritis. Pese a que la comida influye,  los medicamentos (antiinflamatorios, analgésicos), el tabaco, el alcohol y el helicobacter perturban  en la mucosa gástrica.

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