27 de noviembre de 2016 00:00

El comandante de la Revolución cubana visitó cuatro veces tierras ecuatorianas

Foto: Archivo El Comercio

Fidel Castro y José María Velasco Ibarra. Foto: Archivo El Comercio

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Redacción Mundo

Con José M. Velasco Ibarra

Fidel Castro visitó por primera vez el Ecuador el 4 de diciembre de 1971, por invitación del entonces presidente José María Velasco Ibarra. Ocho horas permaneció en la suite del aeropuerto Simón Bolívar de Guayaquil, donde se reunió reservadamente una hora con el Mandatario ecuatoriano, cenó y ofreció una rueda de prensa.

Este encuentro, que trató de evitar el gobierno estadounidense de Richard Nixon, se produjo al regreso de Castro de su visita de varios días al presidente chileno, Salvador Allende, y de una breve reunión con el gobernante peruano, general Juan Velasco Alvarado.


Velasco Ibarra, que desde 1970 ejercía una dictadura civil, buscó sutilmente el visto bueno de su cúpula militar para invitar a Castro y lo disimuló con la frase “escala técnica”. Pero, según historiadores, a Estados Unidos le disgustó la visita y este hecho aceleró el fin del quinto velasquismo, tan solo 70 días después de la visita del Comandante de la Revolución cubana.

Autoridades civiles, militares, funcionarios de Gobierno, invitados especiales como líderes políticos de izquierda, dirigentes sindicales e intelectuales asistieron a la cena oficial. 60 personalidades ecuatorianas que compartieron la mesa con Fidel Castro y Velasco Ibarra. Entre ellos se destacan los ministros y funcionarios velasquistas: Jaime Nebot Velasco, Luis Robles Plaza y Rafael García Velasco.


Con Rodrigo Borja Cevallos

Rodrigo y Fidel Castro. Foto: Archivo

Rodrigo y Fidel Castro. Foto: Archivo

En su segunda visita al país, Fidel Castro permaneció cinco días en Quito, del 9 al 13 de agosto de 1988. Fue invitado a participar de los actos oficiales de posesión del presidente Rodrigo Borja Cevallos. Fue todo un suceso. Se reunió con sus homólogos de Argentina, Raúl Alfonsín; de Colombia, Virgilio Barco; de Venezuela, Jaime Lusinchi; de Uruguay, Julio María Sanguinetti; de Costa Rica, Óscar Arias; de Nicaragua Daniel Ortega, e incluso saludó con el secretario de Estado de Estados Unidos, George Shultz.

En esa ocasión estuvo en el Congreso Nacional, el Palacio de Gobierno, visitó a su entrañable amigo Oswaldo Guayasamín, asistió a un evento en Ciespal y en varios homenajes que le rindieron sectores sociales, académicos y políticos. También recorrió la Plaza Grande y algunas calles de la ciudad, saludó y conversó con la gente, que no quiso perderse la oportunidad de conocer al revolucionario de la Sierra Maestra. Los invitados extranjeros al cambio de mando presidencial regresaron a sus respectivos países, pero Castro siguió en la capital ecuatoriana, donde celebró su cumpleaños 62. Sus amigos, camaradas y simpatizantes le festejaron por partida doble. El 12 de agosto, la víspera, lo homenajearon en la Fundación Guayasamín.
Y el 13, hubo farra en una casa del barrio Bellavista.

En la Capilla del Hombre

Fidel Castro y Gustavo Noboa Bejarano

Fidel Castro y Gustavo Noboa Bejarano

El 29 de noviembre del 2002, Fidel Castro realizó una visita no oficial al país. Vino para un acto privado, pero de mucho significado para el país. La familia Guayasamín, amiga del Comandante, y el entonces presidente Gustavo Noboa Bejarano, lo invitaron a solemnizar la inauguración de la Capilla del Hombre. Esta obra es el testamento vivo que soñó, diseño e inició su construcción el pintor Oswaldo Guayasamín, quien falleció en 1999, pero sus herederos dieron forma al anhelo de su desaparecido padre. A este evento artístico, cultural, humano, político, emocional y sentimental también asistieron el desaparecido presidente venezolano Hugo Chávez, el Premio Nobel de la Paz argentino Aldolfo Pérez Esquivel, el exsecretario general de la Unesco Federico Mayor Saragoza, la esposa del expresidente francés François Mi­tterrand, entre otros.

El presidente Gustavo Noboa prendió la “llama eterna” en la Capilla del Hombre y Castro dijo: “Guayasamín plasmó en sus obras la realidad de América Latina porque era un genio de las artes plásticas, un gladiador de la dignidad humana y un profeta del porvenir”. El 14 de enero del 2003 vino a Quito para asistir a la posesión del presidente Lucio Gutiérrez.

Años atrás, en 1985, el Comandante cubano recibió en La Habana al presidente León Febres Cordero, quien realizó una visita de Estado a la isla.

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