27 de septiembre de 2016 10:05

Francisco Carrión: 'La firma de un papel no significa el fin del conflicto'

Francisco Carrión analizó las implicaciones que podrían generarse tras la firma del acuerdo de paz con las FARC. Foto: Andrés Jaramillo/ EL COMERCIO

Entrevistas a Francisco Carrión y Wagner Bravo. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Andrés Jaramillo

Francisco Carrión, excanciller de la República, analiza y opina sobre los efectos que podría traer consigo la firma de la paz entre las FARC y el Gobierno Colombiano. "La comunidad internacional debe ayudar. Ecuador tiene una economía muy pequeña", dice.

Los estados deberán fortalecer la institucionalidad en la frontera

Los analistas coinciden: la etapa del postconflicto será muy complicada, no solo para Colombia sino para sus países vecinos como Ecuador. Una parte fundamental que, tanto Colombia como nuestro país, deben poner en marcha tras la firma del acuerdo es la institucionalización de las zonas de frontera donde los estados han permanecido ausentes durante décadas. En estas regiones se deberá dotar de más servicios a la población, como hospitales, ministerios y escuelas.

Las Fuerzas Armadas de Ecuador han levantado un informe completo de lo que sucede en la frontera norte y revelan que al frente, en territorio colombiano, venían operando nueve estructuras de las FARC, dos del ELN y tres de los denominados Grupos Armados Organizados o lo que hasta hace poco se conocía como las Bacrim. Por eso, advierten que uno de los principales riesgos de la desmovilización de la guerrilla es que otros grupos ocupen su espacio.

De hecho, hace una semana, un jefe guerrillero llegó a la población colombiana de Tumaco (frente a San Lorenzo, Esmeraldas) y señaló que tras su salida esos territorios serán ocupados por el ELN.

Pero grupos criminales como el Clan Úsuga o La Comuna también han enviado mensajes con paros armados (1 de abril) o amenazas a los pobladores.

“Si las FARC se van pueden venir otros a imponer, mediante la fuerza, la misma dinámica y esto posiblemente genere desplazamiento a nuestro país”, advierte el general Javier Pérez, jefe del Comando de educación y doctrina del Ejército.

Por estas complejidades, el general Carlos Égüez, jefe de Estado Mayor del Comando Conjunto de las FF.AA., advierte que los militares mantendrán sus operaciones en la zona,pese a la disminución de presupuesto y el aumento de tareas no fundamentales.


Excanciller Francisco Carrión: 'La firma de un papel no significa el fin del conflicto'

¿Qué implicaciones tendrá la ­firma de la paz, en la relación entre Ecuador y Colombia?

Primero déjeme referirme al contexto. Este tratado demuestra que América Latina es una región madura. Tiene la convicción y la práctica de que los problemas internos e internacionales se resuelven a través de soluciones pacíficas. Ahora, lo que viene es la época de la posfirma, no la del posconflicto.

¿A qué se refiere?

Que se firme un papel no quiere decir que el conflicto se acabó. Hay todo un proceso de dejación de armas, factores que tienen que cumplirse de ambos lados. Es un proceso que se debe basar en la confianza. Será prioritario, desde el lado ecuatoriano, lograr una presencia institucional: hospitales, ministerios, escuelas, etc.

¿Cómo hacerlo, tomando en cuenta que eso requiere de recursos y el país está en crisis?

Ahí está la gran responsabilidad del Estado. Será complicado. Creo y soy optimista de que tenemos que hacer un esfuerzo para que la gente de frontera tenga una mejor vida.

¿Qué papel pueden jugar organismos internacionales como la Unasur o la OEA?

Ninguno. Aquí lo que se necesita son recursos y voluntad política. Más responsabilidad tendría el Banco Interamericano de Desarrollo, por lo regional, el Banco Mundial, el banco de los europeos. Que parte de los recursos que se negocien con Colombia, se destinen a Ecuador. No para el ecuatoriano, sino para el colombiano que se va a quedar o va a venir al país.

¿Qué política de movilidad deberán adoptar las naciones?

Este es un problema compartido por Colombia y Ecuador. Nosotros no podemos hacer otra cosa que permitir el paso de los colombianos. Ahí es donde la comunidad internacional debe ayudar. El 90% de los colombianos que ya están en Ecuador no tiene intención de volver a su país, aun si la paz se consolida. Ya tienen sus familias, negocios...

¿Cuál debe ser el papel de Colombia?

Colombia no ha sabido cumplir con sus compromisos adquiridos. Por ejemplo con los problemas que causaron las fumigaciones. El impacto que tuvo el Plan Colombia. Los costos militares y de vidas humanas del conflicto en general.

¿Cuál debería ser la posición de Ecuador frente a eso?

Debieron sentarse ya, a hablar frente a esta inminente suscripción de la paz. No sé si lo hayan hecho. Ahora, sí hay que reconocer que Colombia ha sido un país difícil de confiar. Recordemos que llegó a incursionar en territorio ecuatoriano matando también a ciudadanos ecuatorianos (caso Angostura). Se hizo bien al romper relaciones, pero qué pasó con la reparación a las víctimas y la destrucción de instalaciones. Colombia no ha cumplido muchos de sus acuerdos, por diferentes razones. Ecuador ha tenido tolerancia, una falta de exigencia. No es que yo quiera decir que debimos mantener rotas las relaciones, sino que debió existir una verdadera reparación.

¿Qué pasó con las remediaciones por el efecto del glifosato en la población fronteriza, que usted conoció cuando era Canciller?

El Gobierno del presidente (Rafael) Correa puso la demanda ante la Corte Internacional de Justicia por el uso de glifosato y también la retiró. Era un ­juicio prácticamente ganado para Ecuador. A cambio de no sé cuántos millones de dólares, que para los miles de habitantes de frontera afectados en su salud fue muy poco. Se perdió la oportunidad de alcanzar una verda­dera reparación.

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