4 de May de 2011 00:00

Colerín, culillo y espanto

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Todo comenzó cuando las encuestadoras, propias y alquiladas, indicaban el descenso del Sí y el incremento del No para que se armara un corre corre en el oficialismo, nerviolina, colerina y caquexia desenfrenada, a tal punto que se congestionaron los W.C. y rebotaron cual alcantarillas del Barrera. No podían creer que la aureola de Su Majestad esté perdiendo esplendor y baje su mágico encanto del 7 a 1 al one to one 'y dicen que en algunas preguntas el No se le va encima.

Su Majestad quedó muy impresionado por el carruaje que usaron los novios ingleses y quería uno igual, rodeado de sus granaderos de Tarqui, para pasearse orgulloso un día después de la consulta. Pero la Ministra de la Política , con su acostumbrada cepillada matinal, sugirió, que como es casi seguro que gane el No, mejor use el Rafamóvil, o sea, Papamóvil con vidrios que no dejen pasar los reflejos de miles de dedos medios que se ven al pasar, cuando con 20 blindados repletos de guardias pretorianos. Así Su Majestad no tendrá que bajarse a insultar, trompear o encarcelar a más de 10 000 000 de ecuatorianos que le ‘saludan’ con el dedo.

Colerín, culillo y espanto les obliga a mandar mil cadenas, preparadas por periodistas que piensan con la barriga, porque su masa encefálica la tienen encadenada a los roles de pago del oficialismo. Si el primer milagro del beato Juan Pablo, según Alan García, fue que marche Bin Laden, ojalá el segundo milagro sea que marche la vanidad en el Ecuador.

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