17 de marzo de 2017 00:00

USD 73 millones se invertirán en colectores de Quito

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Patricia Carolina González

El sistema de alcantarillado en el Distrito ­Metropolitano de Quito tiene una cobertura del 93%. Son alrededor de 6 000 km de redes y colectores que recorren el subsuelo de la urbe y de sus parroquias rurales. Afrontar y minimizar el impacto de la época lluviosa en el sistema depende de un mantenimiento periódico.

Fabricio Zambrano, subgerente de Saneamiento de la Empresa Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento, señala que hasta el 2025 está estimada una inversión de USD 73 millones para intervenir en colectores que actualmente presentan una insuficiencia hidráulica.

Se trata de los colectores 6 de Diciembre, Interocéanica y El Colegio (sector El Condado). Adicionalmente, se construirán dos nuevos en los sectores Galo Plaza y Córdova Galarza. “Se están haciendo estudios y diseños para trabajar en obras que alivien el impacto. Esto representa alrededor de 2% del sistema. La red se encuentra relativamente en buen estado”, aclara Zambrano, quien adelanta que se está iniciando el proceso de contratación.

Durante la temporada de lluvias –desde el 6 de octubre hasta el 15 de marzo– se han registrado 118 emergencias por inundaciones y 121 por deslizamientos de tierra en Quito, siendo la zona Eugenio Espejo la más afectada por inundaciones, con 36 eventos, y Manuela Sáenz por deslizamientos, con 33 emergencias de este tipo.

“La red de alcantarillado debe ir actualizándose, porque la ciudad va creciendo y las necesidades son mayores. Sin embargo, en este sistema no hemos tenido mayores complicaciones, porque las emergencias por inundaciones en su mayoría son por sobresaturación de basura, no ha sido por colapsos en alcantarillas”, aclara Juan Zapata, secretario de Seguridad y Gobernabilidad.

Agrega que otro factor que ha impactado en la cantidad de inundaciones es la intensidad del invierno. “En enero tuvimos 220% más de precipitaciones que el año anterior, febrero fue similar y en marzo ya nos acercamos a lo que se tenía para el mes anterior”.

Zambrano explica que las zonas más propensas a inundaciones son aquellas cercanas a mercados y con pasos ­deprimidos; el de la Universidad Central del Ecuador (UCE) y el de La Y son dos ­sectores donde usualmente ocurren inundaciones cuando se presentan precipitaciones intensas y abundantes.

Precisamente, el viernes 10 de marzo, tras un torrencial aguacero, se repitió la historia en el paso deprimido de la UCE, a la altura de la avenida América. “Pasaron 30 minutos de lluvia y ya se inundó. No solo el deprimido, se inundó la avenida, hasta la vereda quedó tapada. Es un caos”, comentó un conductor de taxi de la Cooperativa Ciudad Universitaria Nº 57. Cuando esto ocurre, los trabajadores de esta línea de taxis, que se ubica en la América, deben limpiar la parte de la calle donde parquean, por acumulación de tierra.

Con un costo de USD 200 000, en septiembre del 2016 se inició una intervención en el paso deprimido de la UCE, que consiste en la conexión de la red de alcantarillado existente al colector Anglo French, con lo que se busca evitar las inundaciones.

Santiago Piedra, docente de Ingeniería Ambiental en la Universidad de Las Américas, explica que otro factor que impacta en la respuesta del sistema ante fuertes lluvias es el avance de la expansión urbana. “Al crear más zonas impermeables se evita que el agua se filtre en el suelo y los alcantarillados reciben más agua de lo planificado”.

“El alcantarillado es un buen sistema, pero frente a eventos extremos muchas veces colapsan. La saturación de agua en el suelo ya no da abasto. La forma más fácil y barata es mantener la mayor infraestructura verde, es lo que naturalmente responderá de manera efectiva a esto”, añade Verónica Arias, secretaria de Ambiente.

Piedra comenta que los colectores están diseñados para tener un tiempo de vida útil de alrededor de 25 años. “Son sistemas hechos de hormigón y con los años comienzan a hacerse fisuras. Si realmente ­está muy afectado hay que cambiarlo, pero existe tecnología para arreglar problemas puntuales”.

Para detectar problemas operativos (acumulación de sedimento o basura) y estructurales (fisuras o colapsos estructurales) en los colectores, la Empresa Pública de Agua Potable y Saneamiento realiza inspecciones con cámaras especiales, a través de robots. En la adquisición de nuevos equipos para este propósito se invertirá más de USD 1 000 000.

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