10 de June de 2009 00:00

Las citas médicas al número 174 tienen poca acogida

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Redacción  Guayaquil  
 
La pantalla marcó el número 331. Era el turno de Mirta Briones y de su pequeño hijo José. Rápidamente, la joven madre se acercó con su ticket   en mano a una de las ventanillas del hospital Francisco Ycaza de Bustamante, en el sur de Guayaquil.

Ahí, la mañana del lunes, decenas de mujeres esperaban atención médica para sus hijos.  Algunas, como Briones, prefirieron madrugar pese al nuevo sistema de llamadas inteligentes  que habilitó el Ministerio de Salud    Pública para separar citas. 

“He escuchado del servicio, pero no tengo teléfono. Por eso vine a las 06:00 para alcanzar una consulta”, contó Briones.

Ana García llegó desde el Guasmo a las 06:30. Cerca de las 10:00, aún esperaba su turno en una de las bancas del hospital.  A un costado, un letrero anuncia el servicio de call center: ‘No madrugue, evite las filas. Separe  su turno llamando al 174’.

“Conozco de la atención por teléfono, pero una vecina llamó más de seis veces y no le contestaban. No me quedó otra opción que venir a pedir un cupo directamente”, dijo García mientras seguía atenta el cambio de números en la pantalla. Su ticket era el 386 para  pediatría.

A diario, el hospital del Niño atiende entre 450 y 500 pacientes. La directora de esta casa de salud, Patricia Parrales, reconoce que si bien hasta ahora se receptan pocas llamadas, la aceptación va en aumento. “La primera semana fueron unas cinco llamadas.  Luego del anuncio del Ministerio aumentó a 12, después a 50 y así poco a poco”.

El llanto y  los gritos de los niños retumban en uno de los pasillos del hospital. Al fondo, el timbre de un  teléfono resuena en las oficinas de   Estadística.   Ahí se adecuó el call center, con dos cubículos para recibir las llamadas.

Frente a un monitor, la operadora Mayra Pérez ingresa los pedidos    sistema de citas previas para pediatría. El lunes, hasta el mediodía, receptó 98 llamadas.

Atender cada una le tomó cerca de   dos minutos.  El número de historia clínica, la dirección y el número de teléfono del paciente son los datos que recepta.  “Tiene que estar aquí a las 14:00, acercase a las ventanilla seis, consultorio 15”, fue la respuesta que dio a una de las solicitantes.  

“La idea es reducir el tiempo de espera y que madruguen.   Así la atención comienza a   las 10:00, en la tarde a las 14:00 y de  noche a  16:30”, recordó Pérez. 

En el hospital Guayaquil Abel Gilbert Pontón, en el Suburbio, se aplica el mismo sistema. El pasado lunes,  el call center de la entidad registró unas 150 consultas. Pero en promedio por día la entidad atiende a 800 personas.

En consulta externa las filas son largas. Solo los consultorios de esa área atienden a  600 pacientes por día.  En una de las hileras,  Martha Preciado esperó un   turno  para su hermano por casi dos horas. “Se pierde mucho tiempo. Por teléfono le dicen que venga a una hora y todavía hay que esperar más”.

El hospital de niños  León Becerra también  analiza la instalación de un servicio de llamadas. Ricardo Alvarado, administrador, explica que por ahora los pacientes pueden reservar citas directamente en los consultorios. Esa casa de salud atiende a unos  200 menores por día.
 
 
Lea la noticia completa en la edición impresa de EL COMERCIO, sección Sociedad

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