13 de noviembre de 2015 09:01

Cilia Flores, 'primera combatiente', esposa de Maduro y peso pesado del chavismo

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Foto: AFP

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Agencia AFP

Desde que se inició en 1992 en la defensa del presidente Hugo Chávez, preso por una intentona golpista, la primera dama venezolana Cilia Flores ha ocupado los más altos puestos en el movimiento chavista y en el Estado, incluidos los de presidenta del Parlamento y Procuradora.

De 59 años, esta abogada especializada en derecho penal se vio salpicada por el escándalo que desató la detención de dos de sus sobrinos el pasado martes en Haití, acusados de intentar traficar cocaína hacia Estados Unidos.

El caso, sin embargo, no ha sido comentado hasta ahora por ninguna autoridad venezolana.

Efraín Antonio y Francisco, quienes serán procesados en Nueva York, son hijos de dos hermanos de la primera dama, confirmó a la AFP una fuente de la Asamblea Nacional (AN) que pidió la reserva de su identidad.

Bautizada "la primera combatiente" por su esposo, el presidente Nicolás Maduro, Flores formó parte del equipo que defendió a Chávez durante los dos años que estuvo preso por su fallido intento para derrocar al mandatario Carlos Andrés Pérez (1989-1993) .

Ese rol la convirtió en una persona de confianza de Chávez, fallecido en 2013, aunque "más por su lealtad que por la calidad de su trabajo político", dijo a la AFP el militar retirado Yoel Acosta Chirinos, quien acompañó a Chávez en la insurrección.

Flores, a quien se atribuye un carácter severo, encabeza la lista de candidatos del chavismo en el estado Cojedes (centro) -del que es oriunda- para las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015, y ha integrado la cúpula del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) desde su fundación en 2008.

"Ha sido una pieza clave en el desarrollo organizacional del chavismo", señaló a la AFP el politólogo Nicmer Evans, quien sin embargo sostiene que durante su vicepresidencia en el PSUV esta colectividad se vio afectada por una "visión muy estalinista, vertical", del poder.

Su carrera ascendente la llevó a la presidencia del parlamento en 2006, cargo en el cual permaneció hasta 2011.

Allí fue blanco de acusaciones de nepotismo. En 2008, el sindicato de la Asamblea Nacional denunció que 40 familiares de Flores figuraban en la nómina del Legislativo, pero la diputada atribuyó esos señalamientos a una campaña de desprestigio.

Un sobrino de la primera dama, Carlos Erik Malpica Flores, ocupa tres de los cargos financieros más importantes del país al ser tesorero de la estatal petrolera PDVSA, tesorero de la Nación y directivo del banco de desarrollo venezolano.

La más poderosa

Flores, quien acompaña a su esposo en casi todos los actos oficiales, también se desempeñó como procuradora general de la Nación entre 2012 y 2013, año en que Maduro fue elegido presidente en reemplazo de Chávez.

El mandatario socialista había prometido casarse con ella si triunfaba en esos comicios, por lo que ambos contrajeron matrimonio en julio de 2013.

"La influencia que tiene sobre el presidente es evidente, así como el respeto político que le tiene Maduro más allá de cuestiones ideológicas o de su relación matrimonial", afirma Evans, para quien Flores es "la mujer más poderosa" del chavismo.

"Ella tiene una trayectoria política propia", añade el analista, quien opina que la "perspicacia" de Flores le ayudó incluso a Maduro a abrirse camino en el chavismo.

Al igual que varios miembros de la cúpula chavista, la primera dama tiene su propio programa de televisión, "Con Cilia en familia", en el que entrevista a beneficiarios de los programas sociales del gobierno.

"Es una pieza importante para incidir sobre el presidente", asegura Evans.

Tras dos años sin ningún cargo, dedicada a apoyar la presidencia de Maduro, Cilia Flores pretende a partir de enero de 2016 volver a desempeñar un papel político propio desde el parlamento.

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