8 de julio de 2015 07:57

Cientos de fieles despedirán al Papa en la Nunciatura de Quito

Los fieles madrugaron a los exteriores de la Nunciatura Apostólica, en la avenida Orellana, para ver por última vez al Papa Francisco. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO

Los fieles madrugaron a los exteriores de la Nunciatura Apostólica, en la avenida Orellana, para ver por última vez al Papa Francisco. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 2
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 1
Érika Guarachi
(I)

El Santo Padre se apresta a abandonar la residencia que utilizó como hospedaje durante su visita a Ecuador. En las afueras de la Nunciatura Apostólica, en la avenida Orellana, en el norte de Quito, hay cientos de fieles con sillas, taburetes y baldes, que serán usados como altillo, para tratar de observar por última vez al papa Francisco, saludarlo y recibir su bendición.

Desde las 06:00 de este miércoles 8 de junio del 2015, una mujer anima a los feligreses a cantar y orar. Lo hace a través de un altoparlante. Para aplacar el frío y el hambre del amanecer, vendedores llegaron con termos de café, té y sánduches. No faltan los ofertantes de cruces de madera, alusivas al Sumo Pontífice, ni los rosarios, en distintos diseños.

Con carteles que dicen "rezamos por ti", los católicos aguardan en la calle, detrás de la valla metálica colocada en el parterre de la avenida. Lucen animados. Delia Calvopiña llegó desde La Primavera para ver al Papa por última vez. Lo hizo con la familia de su hijo. Son seis personas, tres adultos y tres niños.

Los fieles llevaron sillas, taburetes y baldes, que les permitan ver desde lo alto al Papa, en su último día de visita en el Ecuador. Foto: Erika Guarachi/ EL COMERCIO

Los fieles llevaron sillas, taburetes y baldes, que les permitan ver desde lo alto al Papa, en su último día de visita en el Ecuador. Foto: Erika Guarachi/ EL COMERCIO

El ambiente es de algarabía; sin embargo, la aglomeración de personas ha provocado aislados cruces de palabras entre ellos. Unos piden que se respeten los lugares en los que se encuentran, por los cuales madrugaron. Policías brindan seguridad en el sector.

En los exteriores de la Nunciatura, la Policía Nacional formó un cerco de seguridad anticipando la salida del Papa hacia Tumbaco. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO

En los exteriores de la Nunciatura, la Policía Nacional formó un cerco de seguridad anticipando la salida del Papa hacia Tumbaco. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO

El Papa hizo de la Nunciatura su casa de hospedaje a su llegada a Quito, la tarde del domingo 5 de julio. Desde entonces, se ha permitido el paso de fieles a las inmediaciones de la residencia para que pudieran saludarlo. Esa noche, al igual que la noche del lunes y la noche de ayer, después de cumplir diversas actividades en Ecuador, Francisco rompió el protocolo y apareció en la puerta de la sede diplomática del Vaticano en el país para dirigir unas palabras a los ciudadanos.

La mañana de este martes, la casa dejará de ser la residencia temporal del Santo Padre. Está previsto que el Papa salga pasadas las 08:30 y se dirija primero a Tumbaco y luego al Quinche, al nororiente de Quito.

Por la tarde se desplazará al aeropuerto Mariscal Sucre de Tababela, para abordar el avión de Alitalia que lo llevará a su siguiente destino en la primera gira de su apostolado por Latinoamérica: Bolivia.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)